El texto griego dice "Darío", pero la crítica, ya desde antiguo, entendió que el texto está corrupto, y no se refiere a Darío, sino a Areio de Esparta. Josefo lo identifica con Areios III (muerto en 174), pero en la actualidad parece aceptarse que se trata de Areios I (309-265), en relación al sumo sacerdote Onías I; el texto, por tanto, evoca una amistad muy remota e históricamente incomprobable para aquellos a los que se les relata. Ver BJ, BJes; otros textos bíblicos no aclaran el problema de crítica textual, sino que sustituyen Darío por Areios sin más (BPer, EUNSA, CEE)