"Jristós" (en griego) traduce "messiah" (hebreo), es el título por excelencia del salvador. Hasta el destierro (s. VIaC) el título tuvo una significación inmediata y política, en referencia al heredero real, es decir, al ungido para reinar (aunque la unción real no era la única posible, ni estaba limitada a la casa de David, también las había profética y sacerdotal, ver 1Re 19,16, Ex 30,30), y sólo cuando la monarquía davídica cae definitivamente (585aC) comienza a gestarse una reinterpretación de las promesas, sobre todo de 2Sm 7,8-16, en la forma de un "mesianismo" como expectativa de una salvación más amplia que la consolidación política de la monarquía.
Este proceso es lento y se mezcla y potencia con las expectativas apocalípticas (siglo IIIaC en adelante) que presentan al Salvador como venido directamente del cielo (Dn 7,13ss es el "locus" clásico de este tema, pero su elaboración excede la literatura canónica y se ramifica en una vastísima literatura parabíblica). De suerte que en época de Jesús no hay un único mesianismo: puede ser real, sacerdotal, escatológico...
Los evangelios recogen la pertenencia de la familia putativa de Jesús al linaje davídico. Es importante constatar que no se crea esa pertenencia para afirmarlo como "cristo", porque podría haber sido mesías sin necesidad de ser del linaje de David; es más bien al revés: a la vista de la tradición familiar de pertenencia al linaje de David, la reflexión cristiana fue abriéndose paso entre los distintos mesianismos imperantes en el fondo religioso de la época, y afirmándolo como un mesianismo real (de "rey", no de "realidad"), lo que finalmente le cuesta la vida, por el equívoco político frente a Roma.
Por supuesto que en el uso de "cristo" como título están implicados también otros sentidos mesiánicos, como el del "salvador celestial", sobre todo en la figura escatológica del "Hijo del hombre"
Un resumen de la cuestión mesiánica (un poco apretado pero sólido) puede verse en Kasper, Diccionario II, págs. 269ss.
El título llega a ser verdaderamente un segundo nombre propio de Jesús, de tal modo que es difícil saber si cuando los textos del NT dicen "Jesucristo" quieren decir "Jesús que es el Mesías" o "Jesuscristo" como concepto único; nótese que en los manuscritos antiguos no hay ni signos de puntuación ni división entre palabras, así que un texto que dice "jesucristo" puede entenderse como "jesús, cristo", "jesús cristo" o "jesucristo".
La "C" inicial es de la transcripción a otros idiomas modernos, la letra griega es la Ji, que suena como /j/ y tiene la forma de una X grande, de allí el "crismón" como simbolo cristiano: "XP", que son en realidad una ji con una ro, las dos primeras letras de jristós.