La unión de este "nombre personal" (Sergio) con el cognomen latino "Paulo", aparece en varias inscripciones, que rondan los años 40 al 48, pero desgraciadamente no es posible validar que ninguna de ellas se refiera, inequívocamente, a este personaje. Podría haber sido proconsul entre el 46 y el 48, si este es el nombre perdido en una inscripción hallada al norte de Chipre en 1877, y que dio lugar a una fervorosa adhesión de los estudiosos, pero no es seguro que la reconstrucción del nombre sea correcta, y por tanto no se la puede usar como fuente. Por muchos otros motivos la fecha del primer vaje misionero de Pablo debería estar entre el 45 y el 46, por lo que coincidiría con este proconsulado, si la inscripción se refería a nuestro personaje. Como se ve la concordancia temporal de los hechos narrados no es nada sencilla, y muchas veces las marcas temporales que las notas de algunas biblias dan como seguras, no pasan de conjeturas plausibles.