La frase de san Lucas puede entenderse como "Candace, la reina de los etíopes", o "la candace, o reina, de los etíopes", el texto griego admite las dos lecturas; lo correcto es lo segundo, ya que "candace" no es un nombre propio, sino la transcripción de la palabra nubia para decir "reina" (kntky). Es imposible saber si Lucas la entendió como nombre propio o como título.