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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Cipriano, obispo y mártir
En Cartago, de la África romana, pasión de san Cipriano, obispo muy esclarecido en santidad y doctrina, que gobernó sabiamente la Iglesia en tiempos difíciles, consolidó la fe de los cristianos en medio de tribulaciones, y, en tiempo del emperador Galieno, después de sufrir un penoso exilio, consumó su fe en el martirio, decapitado por orden del procónsul ante gran concurrencia de pueblo. Su memoria se celebra también pasado mañana.

Cristo nos dio la paz y nos mandó que tuviéramos un solo corazón y una sola alma

fuente: Tratado sobre la unidad de la Iglesia católica (12-14: CCL 3, 257-259)
Se utiliza en: Miércoles, XIII semana del Tiempo Ordinario (par)

Cuando el Señor recomendó a sus discípulos la unanimidad y la paz, les dijo: Os aseguro que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos, demostrando que se concede mucho no a la multitud, sino a la unanimidad de los suplicantes. Si dos de vosotros —dice— se ponen de acuerdo: pone como primera condición la unanimidad; antes había hablado de la paz y de la concordia y nos insistió en que leal y firmemente hagamos lo posible por ponernos de acuerdo.

Y ¿cómo puede estar de acuerdo con el hermano quien no lo está con el cuerpo de la misma Iglesia ni con toda la fraternidad? ¿Cómo pueden dos o tres reunirse en el nombre de Cristo, si consta que están separados de Cristo y de su evangelio? Pues no somos nosotros, sino ellos los que se han separado de nosotros. Y cuando poco después nacieron herejías y cismas y, al erigirse en conventículos diversos, abandonaron el principio y origen de la verdad.

El Señor habla de su Iglesia y habla a los que están en la Iglesia diciendo que si ellos estuvieran de acuerdo, si —según lo que él encargó y advirtió— reunidos, aunque sólo fueran dos o tres, orasen unánimemente, aunque —repito— sólo fueran dos o tres, podrían impetrar de la majestad de Dios lo que pidieren. Donde dos o tres están reunidos en mi nombre —dice—, allí estoy yo en medio de ellos. Es decir, afirmó que estaría con los sencillos y pacíficos, con los que temen a Dios y observan sus preceptos, aunque sólo fueran dos o tres, como estuvo con los tres jóvenes en el horno encendido. Y como eran sencillos para con Dios y permanecían unidos entre sí, metió dentro un viento húmedo que silbaba, y el fuego no les atormentó. Como asistió a los dos apóstoles encerrados en la cárcel porque eran sencillos y vivían en perfecta armonía: él, abiertas las puertas de la prisión, les mandó a la plaza pública para que transmitiesen al pueblo la palabra que fielmente predicaban. Por tanto, cuando en su predicación afirma y dice: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos, no separó a los hombres de la Iglesia, él que instituyó y creó la Iglesia, sino que echándoles en cara a los pérfidos su discordia y recomendando oralmente la paz a los fieles, quiso demostrar que él está más bien con dos o tres que rezan con una sola alma, que con muchos disidentes; que puede conseguirse más con la oración concorde de unos pocos, que con la discorde de una multitud.

Por lo cual, cuando fijó las normas que deben presidir la oración, añadió estas palabras: Y cuando estéis de pie orando, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. Y al que va a presentar su ofrenda con la discordia en el corazón lo aparta del altar y le ordena que vaya primero a reconciliarse con su hermano, y entonces, ya en paz, que vuelva a presentar a Dios su ofrenda.

Cristo nos dio la paz, nos mandó que tuviéramos un solo corazón y una sola alma, y nos encargó que mantuviéramos incorruptos e inviolados los vínculos de la dilección y de la caridad.

Otras lecturas del mismo autor

Fe inquebrantable - [(Carta 10, 2-3.5: CSEL 3,491-492.494-495)]
La lucha por la fe - [(Carta 58, 8-9.11: CSEL 3, 663-666)]
Fabián nos da ejemplo de fe y de fortaleza - [(Cartas 9,1;8,2-3: CSEL 3,488-489.487-488)]
Una fe generosa y firme - [Carta 60, 1-2.5 (CSEL 3,691-692.694-695)]
Los sacramentos vitales - [Cartas (Carta 63, 8-9: CSEL 3, parte 2, 706-708)]
En la persecución se inflige la muerte, pero sigue la inmortalidad - [Del tratado a Fortunato (Cap. 13; CSEL 3,346-347)]
El coro numeroso de las vírgenes acrecienta el gozo de la madre Iglesia - [Del Tratado sobre el comportamiento de las vírgenes (Núms 3-4.22.23: CSEL 3,189-190.202-204)]
Pedimos de modo que nuestra oración recabe la salvación de todos - [Del Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 17-18: CSEL 3, 279-281)]
Es cristiano el que en todo imita a Cristo - [Sermón atribuido (PLS 1, 51-52)]
El que nos dio la vida nos enseñó también a orar - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 1-3: CSEL 3,267-268)]
Santificado sea tu nombre - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 11-12: CSEL 3,274-275)]
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 13-15: CSEL 3,275-278)]
Después del alimento, pedimos el perdón de los pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 18.22: CSEL 3,280-281.283-284)]
Que los que somos hijos de Dios permanezcamos en la paz de Dios - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 23-24: CSEL 3,284-285)]
Hay que orar no sólo con palabras, sino también con hechos - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 28-30: CSEL 3,287-289)]
La oración ha de salir de un corazón humilde - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 4-6: CSEL 3, 268-270)]
Nuestra oración es pública y común - [Tratado sobre el Padrenuestro (Caps. 8-9: CSEL 3,271-272)]
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 13-14: CSEL 3, 275-277)]
No anteponer nada a Cristo - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 15-16: CSEL 3, 277-279)]
No os agobiéis por el mañana - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 19-20: CSEL 3, 281-282)]
Después del alimento, pedimos el perdón de los pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 22-23: CSEL 3, 283-285)]
Que los que somos hijos de Dios permanezcamos en la paz de Dios - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 24-25: CSEL 3, 285-286)]
Velad y orad - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 26-27: CSEL 3, 286-287)]
Hay que orar no sólo con palabras, sino también con los hechos - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 28-29: CSEL 3, 287-288)]
El Señor oraba por nuestros pecados - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 30-31: CSEL 3, 288-290)]
Buena es la oración con el ayuno y la limosna - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 32-33: CSEL 3, 290-292)]
Los cristianos han de adorar a Dios frecuentemente y siempre - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 34-35: CSEL 3, 292-293)]
Los que estamos siempre en Cristo, no cesemos de orar ni siquiera de noche - [Tratado sobre el Padrenuestro (Tratado 36: CSEL 3, 293-294)]
Los mártires están reservados para la diadema del Señor - [Tratado sobre los apóstatas (Cap 2, PL 4,479-480)]
La esperanza nos sostiene - [Tratado sobre los bienes de la paciencia (Núms. 13 y 15: CSEL 3, 406-408)]
Volved a mí, dice el Señor - [Tratado sobre los bienes de la paciencia (Tratado 3-4: CSEL 3, 398-399)]
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