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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
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Documentación: Juan Crisóstomo, obispo
Memoria de san Juan, obispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, antioqueno de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado «Crisóstomo» por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, fue desterrado de la misma por insidias de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa san Inocencio I, como consecuencia de los malos tratos recibidos de sus guardianes durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Cumana, localidad del Ponto, el catorce de septiembre.

La mesa mística

fuente: Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 4-5: PG 51, 259-260)
Se utiliza en: Martes, VII semana del Tiempo Ordinario (impar)

Después de haber cuidadosamente demostrado que los Corintios son reos de varias culpas, Pablo adopta en la acusación un tono más suave, abandonando la vehemencia inicial. A continuación centra sus reflexiones sobre la mesa mística, para infundirles mayor temor. Yo -dice- he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido. ¿Dónde está la lógica? ¿Estás hablando de una comida fraterna y traes a colación tan estupendos misterios? Naturalmente, contesta.

En efecto, si aquella tremenda mesa se propone indistintamente a todos, ricos y pobres, y de ella no se aprovecha más el rico y menos el pobre, sino que todos tienen igual dignidad y un mismo acceso; si hasta que todos han comulgado y participado de esta espiritual y sagrada mesa, no se retiran las ofrendas que se han presentado, sino que todos los sacerdotes esperan, de pie, hasta que llegue el más vil y miserable, con mayor razón debe observarse idéntica cortesía en esta mesa material. Por eso traje a la memoria la cena del Señor: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre».

Seguidamente se ocupa con detención de aquellos que participan indignamente de estos misterios, atacándolos e increpándoles con vehemencia, demostrándoles que quienes temeraria y negligentemente reciben la sangre y el cuerpo de Cristo, padecerán la misma pena que los que mataron a Cristo. Inmediatamente vuelve al tema anterior, diciendo: Así que, hermanos, cuando os reunís para comer, esperaos unos a otros; si uno está hambriento, que coma en su casa, para que vuestras reuniones no acaben con una sanción. Y concluye el discurso con el temor del suplicio diciendo: Para que vuestras reuniones no acaben con una sanción, o sea, en sentencia condenatoria y en el bochorno.

No es posible -dice- compaginar una comida o una mesa con la humillación del hermano, con la falta de respeto a la asamblea, con tanta voracidad e intemperancia. Tal mesa no constituye un placer, sino que es un suplicio y una pena. Pues os atraéis una severa venganza al afrentar a los hermanos, despreciar a la asamblea y al convertir el lugar santo en casa propia, cuando tenéis mesa aparte.

Oyendo esto, hermanos, tapad la boca de quienes interpretan temerariamente las palabras y la doctrina del Apóstol; corregid a los que utilizan las Escrituras en propio y ajeno perjuicio. Sabéis muy bien a propósito de qué dijo Pablo: Porque hasta partidos tiene que haber entre vosotros, a saber, de las disensiones que suelen surgir con motivo de los banquetes, ya que mientras uno pasa hambre, el otro está borracho.

Con fe sincera, demos testimonio de una vida coherente con la doctrina, mostremos una gran benevolencia para con los pobres y preocupémonos en serio de los indigentes; cuidémonos de los intereses del espíritu y no indaguemos más de lo necesario. Estas son las riquezas, esta es la especulación, este el tesoro inexhaurible, si transferimos todos nuestros bienes al cielo, y, libres de temor, confiamos plenamente en la seguridad de nuestro depósito.

Que todos nosotros, después de haber vivido esta vida según su voluntad, podamos conseguir el gozo eterno, preparado para los que obtienen la salvación, por la gracia y la misericordia del verdadero Dios y Salvador nuestro Jesucristo, de quien es la gloria y el imperio junto con el Padre y su santísimo Espíritu por los siglos de los siglos. Amén.

Otras lecturas del mismo autor

La caridad, garantía de la unidad de la Iglesia - [(Homilía antes de partir en exilio: PG 52,427-430)]
La oración es luz del alma - [(Suplemento, Homilía 6 sobre la oración: PG 64,462-466)]
El valor de la sangre de Cristo - [Catequesis (Catequesis 3, 13-19: SC 50, 174-177)]
Moisés y Cristo - [Catequesis (Catequesis 3,24-27: SC 50, 165-167)]
Somos justificados por la gracia - [Comentario sobre el evangelio san Juan (Lib. 4: PG 73, 606-607)]
He combatido bien mi combate - [De las homilías (Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)]
Hemos encontrado al Mesías - [De las homilías sobre el Evangelio de San Juan (homilía 19, 1: PG 59,120-121)]
Tenemos que preocuparnos del bien de los niños - [De las homilías sobre el evangelio de san Mateo (Homilía 59: PG 58, 580.584)]
No puede ocultarse la luz de los cristianos - [De las homilías sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles (Homilía 20, 4: PG 60,162-164)]
Muéstranos, Señor, a cuál has elegido - [De las homilías sobre el libro de los Hechos de los apóstoles (Homilía 3,1.2.3: PG 60,33-36.38)]
Cristo nos recomienda la misericordia - [De las homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 15,6: PG 60, 547-548)]
Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres - [De las homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 4,3.4: PG 61,34-36)]
Ayunamos por nuestros pecados, pues vamos a acercarnos a los sagrados misterios - [Discursos (Discurso 3, contra los judíos: PG 48, 867-868)]
Pablo lo sufrió todo por amor a Cristo - [Homilía 2 sobre las alabanzas de San Pablo (PG 50,477-480)]
Para mi la vida es Cristo, y una ganancia el morir - [Homilía antes de partir en exilio, 1-3 (PG 52,427*-430)]
Cinco caminos de penitencia - [Homilía sobre el diablo tentador (Homilía 2, 6: PG 49, 263-264)]
Un certísimo ejemplo de paciencia - [Homilía sobre el paralítico bajado por el techo (PG 51, 62-63)]
Comportémonos de modo que, arrebatados en la nube, estemos siempre con el Señor - [Homilía sobre las delicias de la vida futura (6: PG 51, 352-353)]
Piensa en qué misterios te es dado participar - [Homilías (Hom. 4 : PG 51, 179-180)]
La fuerza del Espíritu Santo - [Homilías (Homilía 2, 1 en la solemnidad de Pentecostés: PG 50, 463-465)]
Es este un gran misterio - [Homilías (Homilía 3, sobre cómo han de ser los desposados : PG 51, 229-230)]
Piensa, oh hombre, de cuántos y cuáles dones hoy has sido enriquecido - [Homilías (Homilía 3, sobre la limosna: PG 51, 263-265)]
El altar celestial, figura del altar eclesial - [Homilías (Homilía sobre el serafín 6, 3: PG 56, 138-139)]
Al adornar el templo, no desprecies al hermano necesitado - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo (Homilía 50, 3-4: PG 58, 508-509)]
Partícipes de la pasión de Cristo - [Homilías sobre el evangelio de San Mateo (Homilía 65,2-4: PG 58,619-622)]
Sal de la tierra y luz del mundo - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7]
Si somos ovejas, vencemos; si nos convertimos en lobos, somos vencidos - [Homilías sobre el evangelio de san Mateo 33,1.2]
Siendo como era Dios y Señor, no rehusó asumir la condición de esclavo - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 2, 3: PG 63, 23. 24-25) ]
Os hace falta constancia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 21, 2-3: PG 63, 150-152)]
Para aprender a correr rectamente, fijémonos en Cristo - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 28, 2: PG 63, 195)]
Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de las murallas - [Homilías sobre la carta a los Hebreos (Homilía 33, 3-4: PG 63, 229-230)]
¿Qué es lo que Dios no ha hecho por nosotros? - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Hom. 14, 8: PG 60, 534-535)]
Somos, no simplemente herederos, sino coherederos con Cristo - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 14, 3: PG 60, 527-528)]
Lo que parecía molesto, es lo que ha salvado a todo el mundo - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 15, 2: PG 60, 542-543)]
El error es múltiple; la virtud, una - [Homilías sobre la carta a los Romanos (Homilía 3, 1: PG 60, 411-412)]
La Iglesia se compara al cuerpo humano - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 1-2: PG 61, 250-251)]
Qué significa comer la cena del Señor - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 11, 19: PG 51, 257-258)]
Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 7, 1-2: PG 61, 55-56)]
Adhirámonos a Cristo, pues si estamos separados, perecemos - [Homilías sobre la primera carta a los Corintios (Homilía 8, 4: PG 61, 72-73)]
Que toda nuestra oración esté impregnada de acción de gracias - [Homilías sobre la primera carta a Timoteo (Hom. 6, 1-2: PG 62, 529-531)]
Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 11, 3-4: PG 61, 478-480)]
Sentimos el corazón ensanchado - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 13 1-2: PG 61, 491-492)]
En toda esta lucha me siento rebosando de alegría - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 14, 1-2: PG 61, 497-499)]
Eficacia de la oración - [Homilías sobre la segunda carta a los Corintios (Homilía 2, 4-5: PG 61, 397-399) ]
Jesús es vida incluso para los que abandonan este mundo - [Opúsculo sobre el consuelo de la muerte (Sermón 1,5-7: PG 56, 297-298)]
Cristo atestigua la resurrección futura, y, con él, los apóstoles, los mártires y la madre de los Macabeos - [Sermones (Sermón 2, 4-5 sobre la consolación de la muerte : PG 56, 301-302)]
Adán y Cristo, Eva y María - [Sobre el cementerio y la cruz, 2 (PG 49,396)]
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