
Thuriau es un auténtico bretón. Nació a mediados del siglo VII, pero las fuentes difieren sobre el lugar exacto. Según algunos, su cuna estuvo en Baulon, situado al este del bosque de Brocéliande, hecho famoso por Merlín. Otros creen que fue en Ballon, célebre por el monasterio de Lanvollon; habría nacido allí, en la finca de Trécoët.
También hay diferentes opiniones sobre su infancia. Una coincide en que su padre y su madre, Lelian y Mageen, poseían grandes rebaños de ganado, y que el pequeño Thuriau ni siquiera aprendió a leer. Según una de las opiniones, tuvo que ayudar a pastorear los rebaños de sus padres desde su infancia, y una educación en lectura y escritura simplemente no estaba al alcance de un niño pastor de la época. En el monasterio vecino recibió algunas lecciones de gramática y canto entre trabajo y trabajo.
Otras fuentes cuentan que, de niño, se escapó de casa y entró al servicio de un señor para el que se le permitió pastorear los rebaños. De alguna persona de la iglesia, mientras tanto, se dice que recibió algunas lecciones. De todos modos, tiene una hermosa voz; con ella, el muchacho atrae la atención del obispo Tiërnmael (también Armail o Armanhel) de Dol, cuando está de visita.
El obispo lleva al niño a su propio convento de Dol, St-Samson, y se ocupa personalmente de que reciba una buena educación. El niño es observador y tiene muchas ganas de aprender. Se hace monje y demuestra ser un dechado de espíritu religioso. Por ello, cuando el obispo siente que sus poderes menguan, nombra sucesor al antiguo pastorcillo. Esto no sólo pone a Thuriau al frente de los fieles, sino que también le convierte en superior de los monasterios de su diócesis.
Se le conoce como un obispo apacible, con corazón para su pueblo. Esto no le impide ser especialmente estricto cuando es necesario. Como en el caso del señor Riwallon, que había destruido el monasterio de Tremeheuc fundado por san Maoc.
Parece que el señor Rivallon se había indignado porque el monasterio estaba vacío en ese momento. Como muchos contemporáneos, supuso que la propiedad pasaría a manos del señor de la zona. Pero cuando fue allí, la puerta del monasterio resultó estar herméticamente cerrada. De rabia impotente, le había prendido fuego. Thuriau lo reprendió públicamente de manera severa, por lo que Riwallon se puso la túnica penitencial, se arrepintió y prometió hacer penitencia durante siete años, reconstruir el monasterio siete veces más rico y grande y hacer escribir siete nuevos libros evangélicos.
San Thuriau murió el 13 de julio de un año desconocido. Las fuentes antiguas dan el año 749. Fue enterrado en la catedral de Dol.
Durante las invasiones normandas, sus reliquias se trasladan a la iglesia del monasterio de St-Germain-des-Prés en París, por lo que goza de cierta veneración incluso en esa ciudad, lo que parece excepcional para un bretón. Se cuenta que más tarde se produjo un incendio en el monasterio parisino. Los monjes invocaron solemnemente la ayuda de las reliquias de Thuriau. El fuego se extinguió. Al menos así se representa en una vidriera de la iglesia de la ciudad bretona de Plogonnec (Finisterre). Durante la Revolución, esas reliquias se perdieron. Una parte de ellas fue a parar a la catedral de Chartres en el siglo XIII; pero esa parte también fue destruida durante la Revolución. Parece que sólo la iglesia de Quentin conserva algunos restos del santo, encerrados en un relicario de plata en forma de cabeza.
Es patrón de las ciudades bretonas de Baud, Berric, Coetlogon, Crac'h, Lanvollon, Plevin, Plogonnec (Finistère), Plougoumelen, Plounevez-Moëdec, Plumergat, Plumieux y Quentin (Côtes-du-Nord) y, por supuesto, de las al menos seis ciudades bretonas que llevan variantes de su nombre.
En varias vidrieras de catedrales se plasma el momento en que por su canto de pastorcito atrae la atención del obispo Armail.
Traducido y sintetizado para ETF de un largo artículo del P. Dries van den Akker S.J., quien en su santoral recopila además varias reproducciones de vidrieras con el santo como tema.