
Nació en Campodoso di Reno Finalese, en la provincia de Módena, el 14 de mayo de 1821, y fue bautizado al día siguiente. La suya era una familia acomodada y muy numerosa. Vivió su infancia en la escuela de sus buenos padres, que le educaron en la fe y la caridad. Recibió una formación cultural muy cualificada en colegios de renombre en educación y enseñanza como los Barnabitas de Bolonia y luego los Jesuitas de Ferrara.
Mientras asistía al colegio de los jesuitas sintió en su corazón una fuerte vocación a la vida religiosa y decidió hacerse misionero en la "Compañía de Jesús" y poder predicar el Evangelio en Extremo Oriente.
Pero los planes de Dios en la vida de Baccilieri eran otros, y debido a diversos problemas de salud tuvo que volver con su familia.
Aquí comprende que el camino del Evangelio sólo puede recorrerse a través del camino de la cruz y la renuncia. Cursa estudios filosóficos y teológicos en Ferrara y el 2 de marzo de 1844 es consagrado sacerdote, con sólo 22 años. Inmediatamente es llamado a la misión de predicador, dedicando sus primeros años a las misiones populares y a la confesión. En 1851 fue llamado por el arzobispo a la parroquia de Galeazza Pepoli, en la diócesis de Bolonia, como vicario parroquial. En poco tiempo, su capacidad humana y apostólica cambió la situación de aquella parroquia y se convirtió en su párroco, cargo que desempeñó durante 41 años, hasta su muerte. Sus actividades no se centraban únicamente en las ovejas de su redil, sino que un hombre de amplios horizontes y gran corazón hacía incansablemente el bien en todas partes. Por su vasta y benéfica labor pastoral, fue descrito por el cardenal Parocchi como "el Cura de Ars en compendio".
En esta parroquia fundó no menos de 14 asociaciones, con más de 3.000 miembros, también de parroquias vecinas. El servicio de la predicación y las diversas actividades pastorales iban acompañadas de numerosas obras de caridad. Siempre mantuvo su corazón y su casa abiertos a las necesidades de los pobres, y su voz siempre dispuesta a defender a los débiles.
Devoto de la Santísima Virgen, especialmente bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, quiso hacerse Terciario de los Siervos de María en 1855. Extendió esta profunda devoción a toda la parroquia y fundó dos instituciones dedicadas a Nuestra Señora de los Dolores, una Cofradía Servita y una Fraternidad de la Tercera Orden (hoy Orden Seglar) de los Siervos de María. En la floreciente Fraternidad de la Tercera Orden inscribió a varias muchachas locales, entre ellas las cuatro hermanas Busi. De ellas, Albina y Maria Luigia se convirtieron en las dos principales activistas y, guiadas por la santidad de su párroco, en las primeras colaboradoras en la fundación de la Congregación de los Siervos de María de Galeazza, para la instrucción del pueblo y la catequesis, así como para el cuidado de los pobres y la asistencia a los necesitados.
Murió el 13 de julio de 1893 y fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 1999. Su tumba se conserva en la Casa Madre de las Hermanas en Galeazza y sigue siendo para sus hermanas y devotos un mensaje vivo de caridad.
Extraído y traducido para ETF de un artículo de Massimo Cuofano, OSSM. recogido en Santi e Beati.