
Nació en Idiazábal, Guipúzcoa, el 8 de febrero de 1898. Hijo de Luis y de Dorotea, fue bautizado el mismo día de su nacimiento en la iglesia parroquial de San Miguel. Estudió latín y humanidades en su pueblo natal con un sacerdote de la parroquia. El hecho de que en el monasterio de los padres agustinos de El Escorial hubiera varios religiosos de su mismo pueblo, alguno pariente suyo, le hizo decidirse a entrar en el noviciado de este monasterio, donde profesó el 15 de octubre de 1914. En 1920, cursados los estudios de filosofía y teología en el mismo real sitio, antes de finalizar la carrera eclesiástica, lo trasladaron al colegio Alfonso XII, anexo al mismo monasterio, como inspector de los alumnos. Residiendo en este colegio, fue ordenado diácono en 1921 y sacerdote el 15 de abril de 1922. Permaneció en el mismo colegio dedicado a la educación y enseñanza de los alumnos internos hasta el 16 de septiembre de 1932 en que fue destinado a la escuela apostólica de Nuestra Señora de la Consolación de Guernica para trabajar con los seminaristas estudiantes de latín y humanidades. Al trasladarse esta escuela apostólica a Leganés (Madrid) en febrero de 1934, él siguió la misma suerte. En Guernica asumió como tarea principal la enseñanza de música a los jóvenes seminaristas y la dirección del coro del seminario. En Leganés fue nombrado administrador del convento en 1935.
Con los acontecimientos de mediados de julio de 1936, el convento de Leganés fue asaltado el día 20, los religiosos dispersados al día siguiente, y varios de ellos ejecutados en los días posteriores. El padre José Esnaola marchó a Madrid, refugiándose el día 22 en casa de una paisana suya, Ana Arregui Silva, súbdita argentina. Al día siguiente, 23 de julio, él, como administrador del convento, se creyó en el deber de cumplir con la justicia, volviendo a Leganés a pagar unas deudas que tenía la comunidad. Ana Arregui le recomendó que no saliese, por lo peligroso de la situación. Su respuesta fue clara: “No se preocupe, voy bien preparado y tranquilo. Sea lo que Dios quiera”. Reconocido como religioso, lo detuvieron en Carabanchel en el tranvía que le conducía a Leganés. Pasó la noche del 23 al 24 de julio en una escuela que hacía de checa.
El 24 de julio, los milicianos le condujeron a Leganés, donde recogió varios objetos personales. Quienes le llevaban le decían que ya no iba a necesitar nada de eso. Ese mismo día, al anochecer, le sacaron en dirección a Carabanchel y lo mataron a las afueras de Leganés, en el lugar llamado “Prado del Arroyo de Butarque”, “al pie del terraplén de la carretera, allí donde el tranvía se separa de la carretera y a unos 100 metros antes del cruce de ésta con el ferrocarril”. Tenía 38 años de edad.
Bibliografía: M.ª E. González Rodríguez (ed.), Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo XX en España, Madrid, Conferencia Episcopal Española, Edice, 2007, págs. 186, 182 y 183; en el sitio original de esta noticia hay más abundantes referencias bibliográficas.