
Estanislao Streich nació el 27 de agosto de 1902 en Bydgoszcz (Polonia). Habiendo madurado su vocación al sacerdocio, en 1920 entró en el Seminario de Poznan. Ordenado sacerdote el 6 de junio de 1925, ejerció la actividad pastoral como vice párroco en varias parroquias de la ciudad de Poznan. En 1932 fue nombrado párroco de la parroquia de Santa Bárbara en Zabikowo y en 1935 párroco de la nueva parroquia de San Juan Bosco en Lubon. Aquí emprendió la construcción de una nueva iglesia y se dedicó con gran compromiso a la labor pastoral, creando grupos de catequesis y oración para niños, jóvenes y adultos. Hizo mucho para ayudar a los trabajadores, a los desempleados y a las familias necesitadas, independientemente de su origen social y político. Su laboriosidad fue mal vista por los seguidores de la ideología comunista, que se habían establecido en Lubon y trataban de obstaculizar la actividad del sacerdote. Recibió varias cartas anónimas escritas en lenguaje abusivo y ofensivo, en las que se predecía su muerte. Algunos individuos desconocidos irrumpieron en la iglesia profanando el sagrario y dispersando las vestimentas litúrgicas. Don Streich, aunque vivía en un estado de tensión, no se dejó desanimar y continuó con su servicio pastoral.
El 27 de febrero de 1938, durante la misa, cuando se acercaba al púlpito para pronunciar la homilía, fue asesinado a tiros por el comunista Wawrzyniec Nowak.
Fue un pastor celoso que llevó a cabo una serie de iniciativas pastorales y apostólicas, especialmente en favor de los pobres y de la clase trabajadora.
Ante la documentación presentada del estudio Diocesano de la Causa de Beatificación, el Dicasterio llegó a la conclusión que respecto al martirio material, el padre Estanislao comenzó a recibir cartas anónimas con acusaciones falsas y amenazas de muerte un año antes del asesinato. El 22 de febrero de 1938 apareció en el confesionario un hombre que, según una reconstrucción de los hechos, era el mismo asesino, Wawrzyniec Nowak, vinculado a la ideología comunista, quien comunicó algo que escandalizó al Beato. En la mañana del domingo 27 de febrero, Don Streich subió al altar para celebrar la misa. Cuando se acercaba al púlpito, un hombre le disparó cuatro veces. El asesino, al intentar escapar, hirió a otras personas, luego fue capturado por la multitud presente que lo entregó a la policía. Nowak fue juzgado y condenado a muerte.
Por otro lado, el mismo Dicasterio también llegó a la conclusión que en el caso del martirio formal ex parte persecutoris, como en la mayoría de los eventos de martirio del siglo XX, el odium fidei está entrelazado con motivaciones políticas. Durante el proceso penal, el asesino a menudo arremetió contra la Iglesia y sus exponentes. La cercanía del sacerdote a los trabajadores disgustaba a Nowak y a los comunistas, que consideraban a la Iglesia y a sus exponentes cómplices de la opresión y esclavización de las clases pobres. El asesinato de Don Estanislao fue, por tanto, también una advertencia para otros clérigos.
Por último respecto al martirio formal ex parte victimae, el archivo final del Dicasterio comunicó que el Beato era consciente de la hostilidad hacia él: cartas amenazantes, actos vandálicos contra la iglesia parroquial y, quizás, una explícita amenaza de muerte. Sintiendo el peligro que corría su vida, Don Streich redactó su testamento. Unos días antes del asesinato, visitó a su madre por última vez y luego, el sábado 26 de febrero, aunque consciente de lo que le esperaba, se dispuso a regresar a la parroquia. El día de su muerte, mientras celebraba la misa, muy probablemente vio al asesino entre los presentes. Como el sacrificio era inminente, su último pensamiento fue proteger a los niños de la iglesia, a quienes apartó del púlpito.
Su muerte fue la culminación de una vida fiel a su vocación y al Evangelio.