Abel dice en una parte de un texto:
-¿Sabía Jesús en detalle lo que le iba a pasar y cómo le iba a pasar?
-¿Por qué Dios elige a unos para la reprobación?
Kanbei, antes en otro aporte suyo dice:
- Al ser Jesús verdadero hombre, su conocimiento es humano y por tanto, limitado.- Por otro lado, debido a su misión, conocía todo aquello que debía ser revelado acerca del Padre y sus designios, pero podía desconocer otras cosas.
- Tenía una gran penetración psicológica, que le permitía intuir qué era lo que pensaban los demás.
Yo creo que por ahí va la cosa. Jesús sabía lo que Dios le permitía saber pero claro que Jesús si era más intuitivo y tenía por que no decirlo, dones de profecía, de hacer milagros. Que pudiera ver toda la escena de su sufrimiento no lo podemos saber, no lo siento así o no me gustaría que fuera así. Lo de la traición si, lo del beso también. Sabía que sería Judas.
Y por qué Judas? por qué elige Dios a unos para la reprobación? Creo que aquí entra la propia historia de Judas y su mente y lo que era capaz de hacer. Judas era lo que lo que él mismo hizo de él y lo que sus circunstancias hicieron que fuera lo que fue. No creo que la vida sea un guión perfectamente armado por Dios porque se habla del libre albedrío, pero también se habla de las circunstancias en las que uno vive. Esto es un misterio.
No es lo mismo nacer en un buen barrio, tener buenas escuelas, buenos padres que nacer en el bronx. Este tema me inquieta.
Jorge.
Kanbei:
- Al ser Jesús verdadero hombre, su conocimiento es humano y por tanto, limitado.- Por otro lado, debido a su misión, conocía todo aquello que debía ser revelado acerca del Padre y sus designios, pero podía desconocer otras cosas.
- Tenía una gran penetración psicológica, que le permitía intuir qué era lo que pensaban los demás.
Con ser cierto, a mí, personalmente, la respuesta no me conforma demasiado, porque si como verdadero hombre podía tener un conocimiento limitado, se puede dar vuelta el argumento (que es lo frecuente) y afirmar que como verdadero Dios no. Por alguno de los dos lados hace agua el asunto.
Sin tocar el núcleo del misterio encarnatorio (el que un verdadero hombre haya sido al mismo tiempo verdadero Dios), creo que el problema no está bien planteado, y por eso nos da de cabeza todo el tiempo. Me parece que nos hacemos una idea humana de lo divino de Jesús (es lógico: en definitiva somos seres humanos, y humanizamos todo lo que pensamos, también decimos que a nuestro perrito "sólo le falta hablar", cuando en verdad es que le falta todo para ser humano, no sólo algo). Pero una vez reconocido el límite desde el cual nosotros, humanos, pensamos a Dios y a su divinidad, creo que tenemos que hacer el esfuerzo de pensar esa conciencia divina con un poco más de acierto. Y el acierto a lo mejor pasa por humanizarla todavía más; ya que no podemos dejar de pensarla humanamente, al menos ser consecuentes con ello.
Jesús fue Dios, y si lo fue, también fue consciente de que lo era. A mí el problema de la conciencia de Jesús me parece un falso problema: es inconcebible que haya sido Dios sin ser simultaneamente consciente de que lo era, porque el ser Dios incluye la autoconciencia de la divinidad, como el ser hombre incluye la autoconciencia de serlo.
Pero al mismo tiempo, en tanto fue verdadero hombre, su conciencia acerca de quién era venía dada por la relación con los demás: son los demás quien todo el tiempo corroboran o no nuestra conciencia de lo que en concreto somos cada uno.
Los hombres sabemos por nosotros mismos que somos hombres, todo lo demás lo sabemos siempre mediados por lo que los demás dicen de nosotros: el registro civil dice de quién somos hijos, porque a su vez lo declaran dos señores que dicen ser nuestros padres, uno de los cuales lo afirma porque la otra se lo dijo, y la otra lo afirma porque ningún otro afirma que no sea así. Ahora tenemos el estudio del ADN, que lo suponemos más "objetivo", pero que en realidad es sólo una nueva ficción social, semejante al papel del registro civil, pero más adecuado a nuestra época materialista. Antes nos importaba quién se atribuia la paternidad desde un punto de vista de la formación e inserción social del crío, ahora nos fijamos en a quién le corresponde desde el punto de vista celular, lo cual no necesariamente coincide con la realidad humana del crío. Quien tenga hijos adoptivos sabe de qué hablo, y quien no, lo imagina.
Puf, es sólo un ejemplo, porque en realidad a cada paso estamos corroborando quiénes somos, qué somos, y en qué intensidad lo somos, mirándonos en lo que los demás nos van identificando. La ropa, los modales, el vocabulario que usamos, los lugares que frecuentamos, ¡la fe que profesamos!, etc, son siempre signos de ida y vuelta. E incluso vivimos inmersos en pluralidad de identidades superpuestas.
Eso es humano, hace a lo opaco de nuestra autoconciencia.
Si Jesús fue verdadero hombre (¡y lo fue!), incluso su autoconciencia como verdadero Dios (que sin duda la tuvo), tuvo que haber estado a cada minuto remitida a la autoconciencia humana y a su carácter opaco. Dicho de otro modo, la pregunta de Jesús "¿quién dice la gente que soy yo?", no es una pregunta retórica, sino un drama de la autoconciencia divina inserta en la opacidad de una autoconciencia humana.
Jesús podría haber sabido a cada minuto que él era Dios, pero si era verdaderamente lúcido (¡y lo era, seguramente!) también estaría a cada minuto ante la pregunta fatal: "¿no estaré loco?" (o "endemoniado"). Su respuesta de "nadie expulsa al demonio con el poder del demonio" es otro emergente de esa misma dialéctica de la conciencia divina inserta en la opacidad de una conciencia humana: es una respuesta a sus impugnadores que pide ser corroborada por ellos, no es mera retórica.
Como Dios, Jesús lo sabe todo, sin embargo no puede saberlo más que en los límites del saber humano, opaco y continuamente requerido de corroboración social, de que sus Doce le digan: "Maestro, tú tienes razón".
Incluso en la omnisciencia de Dios, una frase como "Yo sé que uno de vosotros me va a entregar", significa, en los labios humanos de Jesús: "Yo creo que uno de vosotros me va a entregar", y eso sin necesidad de suponer que Dios le revelara sólo algunas cosas, puesto que como verdadero Dios, no necesita que Dios le revele nada. Ese "Yo sé..." requiere de la efectiva traición para dejar de ser un posible brote de locura y pasar a ser una expresión de la omnisciencia divina.
Desde esta perspectiva, incluso el grito final "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" cobra una dimensión esencial. Ya sé que alude teológicamente al contexto mesiánico del salmo en el que esa frase está inserta, pero eso hace al motivo por el que está consignado en el Evangelio, pero no explica por qué Jesús dice esa frase (si es histórico que la dijo, y mi opinión es que sí ). En labios del Jesús terreno, desnudo, abandonado por todos, en el tormento más infamante y rodeado de lo peor de la humanidad, es el desgarrador grito de su autoconciencia a su autoconciencia: "a partir de ahora estoy completamente solo, y estoy loco, o efectivamente estoy redimiendo al mundo", una cosa o la otra, no hay medias posibilidades. En esa agonía de la autoconciencia divina de Jesús, surge la voz de la Nada humana para decirle "Jesús, no te olvides de mí cuando llegues con tu Reino", y con esas pocas palabras devuelve a Jesús al centro de su Divinidad: "no, no te olvidaré, porque tú no me has olvidado, porque cuando estaba por completo desnudo, despojado de mi propia divinidad, me cubriste con tus palabras, ahora te cubriré para siempre con la mía".
A mi entender, resumiendo, los aspectos terrenos de las predicciones de Jesús, los que no surgen de la proyección post-pascual que los Apóstoles legítimamente hicieron, están bajo el juicio de la humanidad de Jesús a su propia divinidad, y siempre tienen que entenderse dinámicamente, no como expresión de un saber futurológico estático y comprensible de suyo, sino como emergentes de una lucha que Jesús libraba en el centro mismo de su corazón, que era divino, pero que justamente por serlo, estaba también completamente solo.
Un abrazo
Abel
PD: aclaro lo del plagio a Toñi: ¡mil disculpas! habíamos estado hablando anoche, muy tarde, de estas cuestiones por chat, y ella dijo la frase "puesto que me eligió a mí"... se ve que me quedó en el inconciente, y cuando esta mañana me puse a escribir, salió dentro de mi discurso. Creo que su sentido es un sentir general, pero como formulación le corresponde a Toñi, muchas gracias, colega
Si me olvido de ti, Jerusalén, que de mí se olvide mi diestra
Abel, disculpao! si hubiera respondido al primer post así, como lo hago yo, adiós charla.
Dices:
Jesús fue Dios¡Jesús es Dios!
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Desde luego, es un pasado con valor de presente en el presente la historia terrena de Jesús: fue Dios en ese mismo momento en que estaba manifestado como hombre. También ahora es hombre, pero de lo que estamos hablando es de lo que ocurría mientras estaba en su tránsito terreno.
Remarco el "fue", porque a mi entender, cuando se niega la autoconciencia divina de Jesús en su época de vida terrena, se está negando su divinidad subrepticiamente, al menos en ese momento. Poco importa que se afirme que es Dios ahora, porque eso también lo afirman los adopcionistas, es decir, los que afirman que Jesús fue "asumido" por la divinidad una vez muerto como hombre o en el basutismo en el Jordán.
Lo que me importa es mostrar que no hay ningún problema en reconocer la plena divinidad de Jesús en cada momento de su vida terrena sin necesidad de imaginarlo como una especie de súper héroe, que era Dios y por lo tanto estaba más allá de todo lo humano y lo sabía todo sin estar sujeto a la corroboración social, inherente a la conciencia humana.
Sigo pensando en este asunto, Judas, por qué Judas elegido para ser el traidor? Dios elige traidores para armar una historia? o elige sacrificando a alguien para amrar su plan? No lo creo. Jesús eligió a Judas para que fuera su apostol y no su traidor. Lo que era Judas mismo lo hizo traidor y no creo que se haya acercado a Jesús con ese fin, premeditado. A Judas en un momento lo traicionó su envidia, su envidia hacia Jesús.
Jesús sabía que era el hijo de Dios, si, claro que sí pero también sabía que era hombre y el hombre tiene limitaciones y potencialidades. Las que Dios le podía otorgar. Jesús no era un supehéroe con capacidades ilimitadas, guardadas para hacer uso de ellas cuando las requiriera. Dios da esas capacidades en su justo momento y de acuerdo a las situaciones apropiadas. Es como un mecanismo perfecto sin ser mecanismo. Todo sucede en el momento indicado, en el lugar adecuado y con las personas adecuadas, ni un segundo antes ni un segundo después. Es decir que el Plan de Dios es perfecto pero a la vez no hay plan porque el hombre también se construye a sí mismo (o de destruye como en el caso de Judas).
Jesús sabía que era hijo de Dios, nosotros también sabemos que somos hijos de Dios y de que estamos formados -si es que tenemos conciencia- y de ahí que nos veamos con defectos. Nosotros necesitamos mejorar, crecer, ser mejores. Jesús como hijo de Dios era un ser con muchas distancias entre nosotros seres comunes. Pedro no cantaba mal las rancheras cuando negó a Jesús tres veces. El miedo lo hizo reaccionar así, ¿no es en cierta manera eso una traición? Pero Jesús sabe de nuestras limitaciones, de nuestros miedos, de nuestros defectos y por eso nos conoce y puede saber que sucederá porque Dios se lo permite saber. ¿Saben como reaccionaríamos nosotros ante ciertas situaciones desconocidas? No venderíamos a Jesús por 30 monedas porque tal vez nuestra conciencia no nos lo permita, pero ¿negar a Jesús como lo hizo Pedro? Mejor no contestemos... y que Dios no nos ponga esas pruebas. La prueba de Judas no fue la misma que la de Pedro. La de Judas indica que esa prueba estaba a la altura de su persona y eso me dice que era más limitado que Pedro. Tal vez Jesús le permitió a Judas seguir porque dejó que la vida tomara su curso, no interfirió en nada porque debía cumplirse un plan y ese plan era que los hombres pusiéramos nuestros ojos en Jesús. Si Jesús no hubiera muerto con esa pasión no seríamos los católicos que somos, ni los cristianos serían lo cristianos que son.
Jesús era especial.
Jesús sabía muchas cosas. Yo me remito a lo que he visto en mi vida y sé que hay personas, buenas personas con capacidades para ver como en película hechos futuros, ¿por qué Dios no habría dejado verle a Jesús ciertos avances? Por eso pudo decir "Yo sé que uno de vosotros me va a entregar" y a Pedro que lo negará tres veces.
Entonces ¿hay plan o no hay plan, hay guión o no hay guión? Si y no. De nuevo entran los misterios.
Jorge.
Abel: Mandé mi mensaje y salió cuando leí el tuyo, parece quela mismo tiempo estábamos pensando en esa cuestión de superhéroe.
Un abrazo.
Jorge.
por qué Dios no habría dejado verle a Jesús ciertos avances
¡Que Jesús ES Dios!
lee despacio el aporte de Abel.
Gracias, Abel, por la precisión.
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Abel:
Incluso en la omnisciencia de Dios, una frase como "Yo sé que uno de vosotros me va a entregar", significa, en los labios humanos de Jesús: "Yo creo que uno de vosotros me va a entregar", y eso sin necesidad de suponer que Dios le revelara sólo algunas cosas, puesto que como verdadero Dios, no necesita que Dios le revele nada. Ese "Yo sé..." requiere de la efectiva traición para dejar de ser un posible brote de locura y pasar a ser una expresión de la omnisciencia divina.
Sin embargo, choco contra una pared cuando trato de aplicar este razonamiento a :
Pedro intervino y le dijo: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré."Jesús le dijo: "Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces." (Mt 26,33-34)
Jesús en este caso es sumamente detallista en su predicción.Demuestra estar absolutamente seguro, no solo de la debilidad de Pedro, sino de la forma en que lo iba a negar. Situándose en el contexto pre-pascual, el cumplimiento de esta predicción parece ,incluso, dificil de creer.
San Pedro era el que expresaba con mayor fervor estar dispuesto a dar la vida por Nuestro Señor. Jesús lo había designado como la piedra sobre la que edificaría su Iglesia. No parecía lógico en absoluto. Por otro lado seguramente a S.Pedro esta predicción le debe haber caido como una trompada al hígado.
Creo que Jesús solo pudo haber dicho esto debido a que estaba absolutamente seguro, tenía el conocimiento cierto de que esto iba a ocurrir (no le hubiera inflingido a Pedro semejante pena, si no fuera asi).
Un abrazo
Eduardo
Señor, Tu sabes que te amo.
Hice un cierto desvío por el lado de la Cristología y del espinoso problema de la conciencia que Jesús tenía de su divinidad, para poder retomar mejor la cuestión, que Jorge resume muy bien: «¿hay o no hay un "plan"?», a lo que agregaría lo que está contenido en el mensaje incial de Eduresu: si ese plan es de Dios y se va a cumplir inexorablemente (puesto que es de Dios), ¿qué responsabilidad le cabe al hombre?
Aquí se hace necesario desbrozar un tercer problema: la imagen humana que nos hacemos de la "temporalidad" de Dios. Cuando hablamos de conocimiento "previo", "desde toda la eternidad", "plan de Dios", etc... estamos suponiendo en Dios una temporalidad como la nuestra, hecha de pasado, presente y futuro.
Ahora bien: yo no descarto que haya temporalidad en Dios (ya me enteraré, en el cielo, en vivo, o en el infierno, por TV), pero si la hay, no puede ser pensada como la nuestra. Nuestra temporalidad es un continuo cambio en el ser, que va de menos a más, va adquiriendo ser, y lo seguirá adquiriendo por toda la eternidad, ya que la medida última de plenitud es Dios, inconmensurable con nosotros. La temporalidad de Dios no puede implicar adquisición, tendrá que ser, entonces, por fuerza, un dinamismo de autoapropiación: Dios que se autoposee permanentemente dándose a sí mismo el ser: el Padre (que posee en sí toda la plenitud de lo paterno y lo materno humanos, y toda plenitud) que engendra eternamente al Hijo, en el amor del Espíritu.
Dicho de otra manera: Dios no es estático, pero no va a más, sino hacia sí mismo, hacia su propia totalidad. No cabe entonces hablar de un "futuro" de Dios, ni siquiera del futuro humano inserto en el saber de Dios, porque lo que es futuro en el hombre es, desde Dios mismo, su acto de engendramiento del Hijo, que es eterno y total (qué atrevimiento de mi parte, tratar de poner en palabras esto, disculpen, ya dejo). Así que las acciones humanas no están "previstas" por Dios, sino más bien incluidas en su proclamación eterna de su ser. En cada acto del hombre, incluso en el peor de los actos, visto desde Dios es Dios quien se está autoproclamando. Porque lo malo de un acto es lo que no es ese acto, no lo que es, así que todo lo que un acto es, es la bondad misma de Dios que se autoproclama.
La traición de Judas es afirmación de una verdad y una bondad esenciales: la libertad, no sólo de Judas sino del propio Dios, es una autoproclamación por la cual Dios se da a sí mismo eso que posee desde siempre: la libertad, que es el ser mismo de Dios.
Si Judas no traiciona a Dios, lo afirma, y si lo traiciona, también lo afirma, porque de Dios y visto desde Él sólo cabe la afirmación, sólo es posible afirmarlo.
Esto no nos resuelve el misterio de la reprobación, ¡pero es que tampoco sabemos si reprobó a Judas!, como bien nos recordó Andrea. Es en el mundo humano donde, por la limitación de nuestro ser, impera el orden de lo malo reprobable y lo bueno aprobable; es por la salvación en justicia de los restos de nuestro ser del naufragio del no-ser por lo que nosotros debemos intentar aquello que en el mundo sublunar es aprobable y debemos rechazar lo reprobable, porque aprobable es lo que nos da ser y reprobable lo que nos lo quita, pero ese criterio no impera en Dios desde Dios: nuestro ser, ante la plenitud del suyo está perdido de antemano, y sólo nos podemos presentar ante él con las manos vacías y esperando de su misericordia.
En ese sentido, la idea de un "plan de Dios" sólo puede pensarse como un plan de proclamación de su Misericordia, no como un plan de realización de un ser que no requiere ser realizado porque Dios lo posee desde sí mismo. En ese Plan de proclamación de la Misericordia, la amenaza (por ejemplo "¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre vaya a ser entregado!" ) cumple una función didáctica hacia todos los hombres, no una función de condena hacia un ser humano que -como todos los demás- tiene pendiente su salvación de un acto libre de Dios que no está condicionado ni siquiera por nuestras malas acciones.
Y lo demás sí que está en manos de Dios, y lo veremos en vivo o por TV, según sea Su indeclinable -y para nosotros incomprensible- Voluntad.
Perdona, Señor, yo sé que no eres lo que digo, pero lo que eres no sé decirlo.
Situándose en el contexto pre-pascual, el cumplimiento de esta predicción parece ,incluso, dificil de creer.
Mt 26,34: Jesús le dijo: "Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces."Mc 14,30: Jesús le dice: "Yo te aseguro: hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres."
Lc 22,34: Pero él dijo: "Te digo, Pedro: No cantará hoy el gallo antes que hayas negado tres veces que me conoces."
Jn 13,38: Le responde Jesús: "¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces."
Se trata sin duda del recuerdo de unas palabras históricas, pero ¿cuáles?
No podemos saber qué le dijo Jesús a Pedro en detalle. Podemos, grosso modo, percibir el sentido de esas palabras: su absoluta soberanía sobre el misterio de vaciamiento al que se estaba sometiendo por su propia voluntad, que es lo que precisamente los Evangelios nos quieren transmitir. Pero esa absoluta soberanía los apóstoles la comprendieron después de la resurrección, y consignaron sus recuerdos acorde a esa nueva comprensión de lo que se había verificado entre ellos, como te muestra las pequeñas diferencias de texto, que hacen grandes diferencias narrativas, si sigues leyendo cada uno de los textos.
De todos modos, incluso suponiendo que Jesús le haya dicho a Pedro literalmente lo que consigna San Mateo, eso no impide que cualquier seguridad que Jesús pudiera tener de su conocimiento, como Dios, de los acontecimientos futuros, quedaba pendiente de la efectiva realización de esos hechos previstos. Quedaba pendiente para los demás, pero también para Él: a cada paso su autoconciencia divina estaba en suspenso ante el juicio de realidad inherente a la conciencia humana.
Es esto lo que acentúo y no quisiera olvidar, para que la vida de Jesús no se me convierta en una peli de un tipo tan divino, tan divino, tan divino, que los contemparáneos son tan tontos, tan tontos, tan tontos* que no lo reconocieron, a pesar de que a mí, que soy tan piola, tan piola, tan piola, no se me hubiera escapado...
Un abrazo
Abel
* (iba a poner "tan bolu'os", pero ya viste la que armo cuando escribo canyengue...)
Si me olvido de ti, Jerusalén, que de mí se olvide mi diestra
Toñi:
por qué Dios no habría dejado verle a Jesús ciertos avances¡Que Jesús ES Dios! lee despacio el aporte de Abel.
Toñi, ya sé que Jesús es Dios pero fue humano y como humano si no hubiera muerto hubiera envejecido, hubiera enfermado y hubiera muerto por ser una persona mayor. Es decir que Jesús es Dios hecho hombre pero el hombre es un ser físico, temporal. Jesús es el hijo de Dios por eso lo llama Padre, es decir que Jesús terreno es hijo de Dios y es Dios cuando no es terreno. Did you undestand?
Un abrazo
Jorge.
Abel:
Voy a imprimir para leer y masticar bién todos los aportes.
Perdona, Señor, yo sé que no eres lo que digo, pero lo que eres no sé decirlo
¿No te importa si te "robo" esta frase?
Dice exactamente lo que siento y quiero decirle a Dios (aún cuando Él ya lo sepa) cuando me pongo a meditar y a argumentar sobre temas como este.
Un abrazo
Eduardo
Señor, Tu sabes que te amo.
Toñi, además no es por presumirte pero yo también soy hijo de Dios, se entienden los sentidos?
Un abrazo
Jorge.
Ya lo sé Jorge. Pero no es regañina; es no perder el rumbo.
J: ¿quién dicen los hombres que soy yo?D: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas
J: Y vosotros ¿quién decís que soy Yo?
Pedro: Tú eres Cristo el Hijo de Dios vivo
J: Bienaventurado eres, Simón, porque no es la carne y la sangre quien te lo ha revelado, sino mi Padre celestial que está en los Cielos...
De esto parece que se deduce para saber quién es Jesús necesitamos algo más que nuestra capacidad humana... y que nos sea tan difícil decir hasta una jota.
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corrigenda: copio el texto de la cita literal:
Mat,16,13-17 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?"Ellos dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas."
Díceles él: "Y vosotros ¿quién decís que soy yo?"
Simón Pedro contestó: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo."
Replicando Jesús le dijo: "Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos
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Si Toñi (se dice did you understood).
Yo lo que hago es tratar de entender las cosas y ya sé que no es regaño.
Si no mal leí Abel pone en duda si Jesús sabría que Pedro lo negaría, yo creo que si lo sabía con toda certeza. Si existen personas que son canales de Dios que no sería Jesús... para decir cualquier cosa que saliera de Él sería del mismo Dios y a Dios nada se le oculta.
Jesús tenía otras muchas cualidades aparte de las nuestras que tal vez no podemos comprender, otras si y Jesús si era un hombre (Hijo de Dios). ¿Queda esto vago?
Un abrazo.
Jorge.
Si no mal leí Abel pone en duda si Jesús sabría que Pedro lo negaría
No exactamente. Al contrario, no limito lo que pudiera Jesús saber, puesto que era Dios (¡es! Dios
), y precisamente señalé que me parece que disminuir su autoconciencia como Dios equivale -en la práctica- a negar su divinidad.
Lo que también dije es que esa autoconciencia como Dios, ese conocimiento que como Dios tiene de que él es Dios, y con todo lo que eso incluye de conocimiento divino acerca de todo, no es algo que ocurre aisladamente en su vida terrena, como si lo pudiéramos separar de su plena humanidad y decir: «esto lo sabe como Dios, esto lo sabe como hombre» (es lamentable que en algunas presentaciones piadosas se explique así esta cuestión... mejor no explicarla que disolverla), sino que ese conocimiento que ciertamente tiene como Dios ocurre en tensión hacia su conciencia y su experiencia humana de sí mismo, que si es verdaderamente humana, ocurre igual que en todos nosotros, es decir, depende de lo que los demás reconocen en él, y depende de lo que ocurre fuera de él para dar por bueno lo que sabe de sí mismo.
Creo que no tenemos que confundir el plano del ser (Jesús es Dios) con el plano de la certeza psíquica de ese ser, que son dos cosas distintas. El plano del ser se hunde en las profundidades de la inefabilidad de su espíritu, que siendo Dios, es de la inefabilidad del Espíritu Santo, pero eso no implica que cada mañana Jesús no se levantara con la duda: ¿será verdad que soy lo que sé que soy? Y cuando tiene la certeza de la traición de Pedro, o la de Judas... que él se los diga con completa certeza (y lo que hago notar es que los textos no son concordes en esa completa certeza) no implica que en el plano de su propia certeza psíquica no dependiera -como que es verdadero hombre- de la corroboración de eso que él dice por medio de la realización efectiva de sus predicciones.
La duda acerca de sí mismo no es un defecto, sino un punto de encuentro dinámico entre la plenitud de su divinidad, que sin embargo sólo él puede afirmar en todo su alcance (como bien lo recordó Toñi: esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre) y la plenitud de su humanidad, atada al juicio humano de la verificación de los hechos y las palabras de los que lo rodean.
Tal vez en ese punto, podríamos releer narrativa y dramáticamente la escena de la negación de Pedro tal como la cuenta San Lucas:
«Pasada como una hora, otro aseguraba: "Cierto que éste también estaba con él, pues además es galileo."Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo,
y el Señor se volvió y miró a Pedro, y recordó Pedro las palabras del Señor, cuando le dijo: "Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces."
Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.» (lc 22,59-62)
Ese gesto de Jesús, ¿es el infantil gesto de mirarlo para que Pedro se enterara que Jesús tenía razón, como si le dijera silenciosamente "viste que yo tenía razón"? ¿O no será más bien una mirada que revierte sobre sí mismo?: "te miro porque allí, en la realidad de lo que acaba de ocurrir y que yo predije, encuentro otra señal más de que el camino que he seguido es el correcto". En esa mirada de Jesús se dan cita todas las dudas previas, las de todos: las de Pedro, que llora amargamente porque su juicio está consumado (te recomiendo la breve obra de Bach sobre las lágrimas de Pedro: Erbarme dich mein, o Herre Gott, BWV 721), la de los demás de la escena, que recordando las palabras se ven enjuiciados en su incredulidad, pero también la duda de Jesús, el permanente poner en crisis de su conciencia divina en su conciencia humana, provisoria y pendiente de una palabra que le venga de los que lo rodean: "Tú eres el Cristo".
Lo que pretendo no es poner en duda lo que Jesús supiera, sino mantener la seriedad y delicadeza de la pretensión de Divinidad de Jesús, que no se verifica en que predijera tres o cuatro cosas que resultaron ciertas, ni en que hiciera milagros, sino en que fue capaz de llevar el vaciamiento de su verdad hasta la Cruz. Y aún allí, para salvarnos, terminó el gran despojo de sí: "Dios mío, por qué me has abandonado".
Un lapsus (off topic, pero para no dejar mal citado):
La pieza de Bach a la que me refería era el aria "Erbarme dich, mein Gott", que es una parte (bastante conocida) de la Pasión según San Mateo, y no la breve obra que mencioné en el post, que no tiene que ver con el tema de la culpa de Pedro, sino con el juicio personal.
El aria de la Pasión (por si la puedes conseguir) dice:
"Perdóname, Señor, por mis ganas de llorar; mira aquí: corazón y ojos, vierten ante ti amargas lágrimas."
Abel, tengo que releer todo lo que pusiste, mañana paticipo.
Un abrazo
jorge
pd checaré la recomendación de Bach
Estoy admirado de cómo ha ido desarrollándose el tema...yo la verdad es que nunca fué una cuestión en la que pensara mucho, ya que para mi nunca supuso una dificultad el que Jesús, siendo Dios, tuviera limitaciones...es más, lo que realmente no me encajaba demasiado es esa imágen que siendo pequeño recibí de un Jesús que controlaba todo lo que sucedía a su alrededor, que sabía todo lo que iba a pasar, ya que eso sí que me resultaba contradictorio con un Jesús hombre (un Jesús igual a nosotros en todo, excepto en el pecado). En cierta medida (y no sé si esta es la expresión adecuada) sería algo así como "hacer trampas", ya que nosotros no podemos muchas veces controlar las circunstancias que nos rodean, y mucho menos saber qué va a pasar.
Incluso yo diría que Jesús, teniéndo conciencia de su divinidad, vivía respecto del Padre en una absoluta confianza y abandono en sus manos, en un proceso de Fé que constantemente era puesto a prueba (y esto creo está relacionado con lo que apunta Abel acerca de que Jesús debía de confrontar su autoconciencia divina con la imágen que de Él tenían los demás). Pienso que en Getsemaní, dónde se aprecia esa lucha entre el terror ante lo que va a sobrevenirle y la confianza en que el Padre no le va a abandonar ("no dejarás que tu siervo conozca la corrupción" que diría el salmo), Jesús asume su pasión no porque sepa exactamente lo que va a ocurrir, sino porque abandona su suerte en las manos del Padre, en absoluta confianza. De esta manera, Jesús se convierte en modelo para todos nosotros en las situaciones límite, ya que nosotros no podemos saber qué nos pasará en el futuro, pero sí podemos abandonarnos en las manos de Dios, ya que Dios no nos abandonará.
He hecho una primera lectura de todo lo que habéis puesto, más tarde haré una lectura más detenida porque hay material de reflexión extraordinario.
Un abrazo.