El domingo pasado, bueno mejor dicho el sábado anterior al de ayer, decías en You touve, que una de las suposiciones que se daban para los 153 peces, era la de San Jerónimo, que creía que ese era el número de clases de peces que había, lo que estaría hablando de totalidad.
Yo, había escuchado, otra que viene a ser lo mismo, y, es que ese era el número de pueblos que se pensaba existían entonces
A mí, se me ocurre ahora mismo otra, dado que el número no es redondo, 153, podían haber sido 150. 200. ¿No podría estar hablando de que el número de los salvados, de los que aceptan la Redención, es indefinido, que sólo lo conoce Dios?
Un abrazo
Maite
“Yo conozco mis ovejas, y, mis ovejas me conocen”
Bueno, no hay ninguna clase de acuerdo sobre el significado de este número 153, así que casi todo es posible... sin embargo, usar un número cualquiera, no redondo para indicar indefinción no es algo habitual. Más bien la indefinición se suele expresar con múltiplos de mil, como los 144.000 elegidos.
Para ser indefinido es bastante sugestivo que sea el resultado de sumar los 17 primeros números:
1+2+3+4+....+15+16+17 = 153
Y como con 17 sí que es posible hacer ciertas combinaciones "místicas":
Esta pequeña especulación es mía: 10+7 podrían ser iniciales gemátricas de Iesous Dsé: Jesús vive (la i vale 10, mientras que la ds vale 7).
Pero también podrían ser muchas otras cosas, la mía no vale mucho más que la del resto de curiosos.
Te dejo con una página de Raymond Brown sobre el tema:
Aunque Juan suele matizar sus cifras con un «alrededor de» (1,39; 6,10; 21,8; etc.), no hace aquí lo mismo. La idea de que el autor quizá tenga una intención de dar un oculto significado simbólico a la cifra ha dado origen a múltiples especulaciones —«todo, desde la gematría hasta la progresión geométrica» (Marrow)—, pero sin aclarar definitivamente en ningún caso lo que Agustín llama un «gran misterio». [...] Enumeraremos algunas de las teorías más significativas:a) En su comentario a Ez 47,6-12 (PL 25,474C) nos dice Jerónimo que los zoólogos griegos habían clasificado 153 especies de peces; al citar esta cifra, Juan aludiría simbólicamente a la totalidad y a la diversidad de la pesca de los discípulos, anticipando así los resultados de la misión cristiana, que habría de llegar a todos los hombres o al menos a hombres de todas clases. Podríamos señalar un paralelo en la parábola del reino (Mt 13,47), en que la red echada al mar recoge peces «de todas clases». Sin embargo, la interpretación de Jerónimo supone que el autor joánico conocería los resultados de los zoólogos griegos. Por otra parte, Jerónimo cita como fuente de su afirmación «al más sabio de los poetas» entre los zoólogos griegos, Opiano de Cilicia (ca. 180 d. C.), pero, como ha demostrado R. Grant, HTR 42 (1949) 273-75, la forma en que ha llegado a nosotros la Haliéutica de Opiano no apoya la afirmación de Jerónimo. Opiano dice que hay innumerables clases de peces, y de hecho enumera 157. Plinio (Hist. Natur., IX,43) conocía 104 variedades de peces y mariscos. Grant sospecha que Jerónimo interpretaba la zoología oriega a través de Juan.
b) Agustín (In Io. , CXXII,8; PL ,35,1963-64) nos ofrece el primer ejemplo de una especulación matemática acerca del número 153, que es considerado como la suma total de todos los números del 1 al 17. El simbolismo que puede hallarse en el número 17 varía mucho; gran parte de lo que proponen al respecto los escritores eclesiásticos resulta anacrónico para el evangelio (10 mandamientos más 7 dones del Espíritu Santo; los 9 coros de los ángeles más las 8 bienaventuranzas). Hoskyns, 553-54, desarrolla la misma idea en otra dirección: 153 puntos pueden disponerse formando un triángulo equilátero con 17 puntos en cada lado. Los números triangulares despertaban el interés tanto de los matemáticos griegos como de los autores bíblicos (cf. F. H. Colson, JT S 16 [1914-15] 67-76). Se puede, por tanto, especular con el dato de que 153 es un símbolo numeral de la perfección, simbolismo al que contribuye el hecho de que el 17, su elemento básico, está compuesto de dos números que simbolizan la perfección, el 7 y el 10, que tenían gran importancia en el pensamiento judío contemporáneo (Pirqe Aboth, 5,1-11). Barret, 484, respalda esta sugerencia indicando que en el v. 2 se mencionó un total de 7 discípulos (si bien el autor no llama la atención sobre esta cifra) y que en el Apocalipsis aparece el 7 como número simbólico (cf. pp. 184s). La conclusión de todo esto sería que el número perfecto 153 anticipaba para Juan la plenitud de la Iglesia.
c) Cirilo de Alejandría (In Io. , XII; PC, 74,745) propone una interpretación alegórica; divide para ello el número en tres componentes: 100, 50 y 3. El 100 represéntala plenitud de los gentiles; el 50, el resto de Israel; el 3, la Santísima Trinidad. Para Ruperto de Deutz, el 100 representa a los casados; el 50, a los viudos; el 3, a los vírgenes. Estas alegorías reflejan unos intereses teológicos propios de épocas posteriores: por ejemplo, el autor joánico difícilmente se referiría a la Trinidad como tal.
d) La gematría cuenta con algunos expositores modernos. Kruse, a rt. cit. insiste en que el 153 representa la suma de los valores numéricos de las letras que componen la expresión hebrea «la Iglesia del amor», qhl h’hbh. No puede negarse que la escuela joánica conocía la gematría (por ejemplo, el 666 de Ap 13,18, donde, sin embargo, se llama la atención del lector sobre la gematría), pero hemos de pensar que es pura especulación este intento de basar la gematría en una expresión que nunca aparece en los escritos joánicos. R. Eisler (citado por Bultmann 5491) señala ingeniosamente que el valor numérico de Simón es 76, y que el de ichthys, «pez», es 77. Mayor interés tiene la gematría propuesta por J. A. Emerton (JTS 9 (1958) 86-89), basada en el pasaje de Ez 47 mencionado como base de las observaciones de Jerónimo en la teoría a) antes expuesta, concretamente la descripción de la corriente de agua que brota del templo y corre hacia el valle del Jordán, que finalmente riega todo el país de Palestina. Este pasaje era conocido en los círculos joánicos, ya que constituye el trasfondo de Ap 22,1-2 (el río de la vida que brota del trono del Cordero) y posiblemente también de Jn 7,37 (el río de agua viva que brota de las entrañas de Jesús). Ahora bien, en Ez 47,10 se dice que, después que la corriente ha regado todo el país, se llenará de peces y que los pescadores se pondrán a la orilla del mar desde Engadí hasta Eglain para tender sus redes. Emerton observa que el valor numérico de (En)gadí es 17, y el de (En)eglain es 153. Posteriormente P. R. Ackroyd,JTS 10 (195.9) 153-55, trabajando sobre lecturas variantes de los manuscritos de los LXX, ha propuesto que mediante una gematría basada en el texto griego, los nombres de Engadí y (En)eglain pueden dar una cifra total de 153. A ello ha respondido Emerton, JT S 11 (1960) 335-36, objetando que las dos lecturas de los nombres sobre las que basa sus cálculos Ackroyd nunca aparecen juntas en ningún manuscrito griego. Como un apoyo interesante a la propuesta de Emerton en el sentido de que el secreto del número 153 estaría en Ez 47, citaremos la obra de J. Daniélou, Etudes d’exégese judéo-chrétienne (París 1966) 136. Observa este autor que en el primitivo arte cristiano era costumbre representar a Pedro y Juan (los dos discípulos más destacados en Jn 20) junto a una corriente de agua que brota del templo (que a la vez puede relacionarse con la roca del sepulcro de Jesús). No se puede negar que algunas de estas interpretaciones (que no se excluyen mutuamente) son posibles, pero todas ellas tropiezan con la misma objeción: no tenemos pruebas de que ninguna de estas complicadas formas de entender la cifra 153 resultara inteligible para los lectores de Juan. No conocemos ninguna especulación o simbolismo aceptado en el pensamiento antiguo con relación al número 153. Sobre la base de que el humo delata la presencia del fuego, concederíamos a las anteriores especulaciones la verosimilitud de que el número trata de simbolizar el impulso o incluso la universalidad de la misión cristiana. Pero nos inclinamos a pensar que por no ser inmediatamente evidente este simbolismo no dio origen a la invención del número. En efecto, de haberse sentido en libertad para elegir una cifra, el autor se hubiera decidido por una que contuviera un simbolismo más evidente, por ejemplo, el número 144. El origen del número elegido ha de buscarse probablemente en la insistencia sobre el carácter de testimonio directo de todo lo que se consigna (21,24). Está presente el discípulo amado. El es verosímilmente el que en 19,35 comunica el dato de que del costado de Jesús brotaron sangre y agua; en 20,7 fue él mismo la fuente de la descripción exacta de cómo se hallaban los lienzos mortuorios; también en este caso hemos de pensar que a él se debe la noticia sobre el número exacto de peces que capturaron los discípulos. Pudo retenerse esta cifra en el relato precisamente por lo alta que resultaba; cuando el relato recibió una interpretación simbólica, la cifra pudo a su vez interpretarse como una indicación de la magnitud que alcanzaría la misión apostólica. No son extrañas en los escritos joánicos las cifras altas para indicar abundancia, por ejemplo, los 600 litros de agua convertida en vino de Caná (2,6) o los 144.000 de Ap 7,4. Para concluir hemos de expresar la reserva de que nuestra explicación sobre el origen de la cifra no constituye la solución al problema de la historicidad.
(De El evangelio según Juan, pág 1523)
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
A lo mejor lo puso para molestar, para hacernos hablar... ![]()
Ya casi sobre el final de "La Flauta Mágica" de Mozart, en la versión de Bergman, uno de los sacerdotes pone su mano en el hombro de Tamino, el protagonista, y se ve perfectamente la punta descosida de uno de los dedos del guante del sacerdote.
Sabiendo lo cuidadoso que era el maestro Bergman en la composición milimétrica de cada escena, y lo dado a los simbolismos, apenas estrenada comenzaron las especulaciones sobre el significado del guante roto. Yo mismo recuerdo haber leído sobre el tema, y haber escuchado de viva voz opinantes muy eruditos (los que a mí mismo me llevaron a apreciar a Bergman).
Mi padre opinaba que había sido un simple accidente de producción, que Bergman aprovechó para echar a rodar la bola, sabiendo que se iba a hablar de ello, pero sin que verdaderamente representara nada.
Muchos años después, estudiando ya la obra de Bergman, y buscando sus propios libros y memorias visuales, no encontré ni una sola referencia del propio Bergman al dichoso guante roto... no quiere decir nada, por supuesto, puede ser simbólico igualmente, pero no necesariamente con un simbolismo buscado y de valor fijo.
O mejor dicho aun: lo auténticamente simbólico es aquello que "da qué pensar", en expresión de Ricoeur, sin que, sin embargo podamos traducirlo a resultados fijos, uniformes y controlables.
El guante roto de Bergman, los 153 peces de Juan, quedan allí como esos cuasi-signos, sin significado verificable, que resultan verdaderos símbolos por el torrente de pensamiento al que dan lugar.
-----------------
«Busca a Dios, entonces hallarás a Dios y todo lo bueno.» (M. Eckhard)
Buena la anécdota de Bergman, sobre todo porque como dices, no lo aclaro, y, volviendo a la pesca, es evidente que no sabemos el motivo, desde luego, concuerdo con los que hablan, de la universalidad de la salvación, aunque el Padre Fortea, nos diría, “253”, porque eran 253, y, punto final
Y, si habla de salvación, da igual que fuese por el número de pueblos, que de peces, que por la suma
Ya metidos en harina, como dicen en mi tierra
Me gustaría traer aquí, un trozo de una de “las clases”, más bien reuniones de profundización bíblica, que tenía con el grupo de Biblia, el estudio lo hicimos según el cuaderno bíblico, del VD, dedicado al Evangelio de Juan
A mí personalmente el episodio de la toalla, me dio, bastante lío, pero bueno, esta es la conclusión, la pongo aquí
““El discípulo al que amaba Jesús, dijo “es el Señor”; al oír Pedro, que era el Señor, se ciñó una toalla, pues estaba desnudo, y se echó al mar” Jn 21, 7
“Hazles también calzones de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y su posteridad.” Exodo 28, 42- 43”
Nunca entendí, porque Pedro se “vestía para echarse al mar”, porque era un sinsentido; y es que olvidaba la enseñanza primera que Juan quiere transmitir
Para ello hay que leer el texto varias veces
Primero. No dice, “Es Jesús”, si no que dice otra cosa muy distinta, a la que no pueden llegar; “sin Dios, sin el Espíritu Santo”
Dice:
“Es el Señor”
¿Y no es lo mismo?
Si, y no, es decir Jesús es el Señor, porque es Dios, eso lo creemos, lo sabemos, pero al afirmarlo La Comunidad Joánica, está haciendo una confesión en su divinidad
“Señor, Adonai, es la expresión que usaban que usan los judíos; para no nombrar el Nombre, sobre todo nombre, el Nombre de Yhv
Juan por lo tanto, está confesando, que Jesús es Dios, que es Dios quien viene a su encuentro, es Dios quien no tiene en cuenta sus traiciones, cobardías
Y, y en el Libro del Éxodo, está la clave de lo que hace Pedro, y que por otro lado recuerda aquella escena en que Jesús va caminando sobre las aguas, y le pide a Jesús que le permita ir a Él, aquí al oír que “era el Señor”, no su amigo y Maestro Jesús, Pedro ya había confesado su mesianismo, y en cierto modo su divinidad, pero ahora es como un “encuentro”
“Es el Señor”, es Yhv, El Creador, a Ese es a Quien Pedro negó, por eso Pedro se echa al mar, lo necesita, se hunde en su misericordia
Segundo
¿Pero por qué se ciñe la toalla?, porque Pedro es judío, conoce las Escrituras ha leído, o escuchado muchas veces lo que Dios “mando” a Moisés, “Hazles también calzones de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y su posteridad.” Éxodo 28, 42- 43
No puede presentarse desnudo ante el Señor, como no podían hacerlo los sacerdotes de su Pueblo, tiene que cubrir su desnudez
Es decir al hacer esto, nos está contando Juan, que Pedro, acepta, a Jesús por su Dios y Señor, pero no otro dios, el mismo Dios, por eso oye, “Es el Señor”
Bueno esa había sido mi deducción, ya me dirás que te parece, y, perdona el rollazo
Un abrazo
Maite
“Yo conozco mis ovejas, mis ovejas me conocen”
San Pablo nos dice, que todo lo que fue escrito para nuestra enseñanza fue escrito, y, aunque hay cosas, como el cabezal sobre el que dormía Jesús, en la lancha, que parezca que no significan nada, yo creo que sí, aunque no hallamos llegado a ello, o a lo mejro sí