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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Elredo de Rievaulx, abad
En el monasterio de Rievaulx, también en Northumbria, san Elredo, abad, el cual, educado en la corte del rey de Escocia, ingresó en la Orden Cisterciense. Fue maestro eximio de la vida monástica y promovió constante y suavemente, con su ejemplo y sus escritos, la vida espiritual y la amistad en Cristo.

Debemos practicar la caridad fraterna según el ejemplo de Cristo

fuente: Espejo de caridad (Libro 3,5: PL 195, 582)
Se utiliza en: Viernes, I semana de Cuaresma (lecc. único)

Nada nos anima tanto al amor de los enemigos, en el que consiste la perfección de la caridad fraterna, como la grata consideración de aquella admirable paciencia con la que aquel que era el más bello de los hombres, entregó su atractivo rostro a las afrentas de los impíos, y sometió sus ojos, cuya mirada rige todas las cosas, a ser velados por los inicuos; aquella paciencia con la que presentó su espalda a la flagelación, y su cabeza, temible para los principados y potestades, a la aspereza de las espinas; aquella paciencia con la que se sometió a los oprobios y malos tratos; con la que, en fin, admitió pacientemente la cruz, los clavos, la lanza, la hiel y el vinagre, sin dejar de mantenerse en todo momento suave, manso y tranquilo. En resumen, como cordero fue llevado al matadero, como una oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

¿Habrá alguien que al escuchar aquella frase admirable, llena de dulzura, de caridad, de inmutable serenidad: Padre, perdónalos, no se apresure a abrazar con toda su alma a sus enemigos? Padre, dijo, perdónalos. ¿Quedaba algo más de mansedumbre o de caridad que pudiera añadirse a esta petición?

Sin embargo, se lo añadió. Era poco interceder por los enemigos; quiso también excusarlos. Padre, dijo, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Son, desde luego, grandes pecadores, pero muy poco perspicaces; por tanto, Padre, perdónalos. Crucifican; pero no saben a quién crucifican, porque si lo hubieran sabido, nunca hubiesen crucificado al Señor de la gloria; por eso, Padre, perdónalos. Piensan que se trata de un prevaricador de la ley, de alguien que se cree presuntuosamente Dios, de un seductor del pueblo. Pero yo les había escondido mi rostro y no pudieron conocer mi majestad; por ello, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

En consecuencia, para que el hombre se ame rectamente a sí mismo, procure no dejarse corromper por ningún atractivo mundano. Y para no sucumbir ante semejantes inclinaciones, trate de orientar todos sus afectos hacia la suavidad de la naturaleza humana del Señor. Luego, para sentirse serenado más perfecta y suavemente con los atractivos de la caridad fraterna, trate de abrazar también a sus enemigos con un verdadero amor.

Y para que este fuego divino no se debilite ante las injurias, considere siempre con los ojos de la mente la serena paciencia de su amado Señor y Salvador.

Otras lecturas del mismo autor

María, madre nuestra - [De los sermones en la Natividad de santa María (Sermón 20: PL 195,322-324)]
Sobre el pueblo bien dispuesto que se prepara para el Señor - [Sermón en la Epifanía (Edit C.H. Talbot, SSOC, I, 1952, 40-41)]
Considerad, hermanos, vuestra vocación - [Sermón sobre el rapto de Elías (Edit C.H. Talbot, SSOC vol 1, 102-103)]
Este tiempo nos recuerda las dos venidas del Señor - [Sermones (Sermón 1 sobre la venida del Señor: PL 195, 209-210)]
¡Levántate, brilla, que llega tu luz! - [Sermones (Sermón 3 en la manifestación del Señor: PL 195, 228-229)]
En nuestra Pascua, Cristo es inmolado no en figura, sino en realidad - [Sermones (Sermón en el día de Pascua, Edit. C.H. Talbot, SSOC, vol 1, 94-95)]
Surgió un hombre enviado por Dios - [Sermones (Sermón sobre la interrelación Elías y Juan Bautista, Edit. C.H. Talbot, SSOC vol 1, p. 118)]
La tierra estaba llena de la gloria del Señor - [Sermones (Sermón sobre la venida del Señor, Edit. C.H. Talbot, SSOC, vol 1, Roma 1952, 32-33)]
Irá delante del Señor con el espíritu y poder de Elías - [Sermones (Sermón «Quomodo referatur», Edit C.H. Talbot, SSOC vol 1, 120-121)]
Un amigo fiel es un talismán - [Tratado sobre la amistad espiritual (Lib 2: Edit J. Dubois, 53-57)]
La amistad verdadera es perfecta y constante - [Tratado sobre la amistad espiritual (Lib. 3, 92. 93. 94. 96: CCL CM 1, 337-338)]
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