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El Testigo Fiel
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Documentación: Bernardo de Claraval, abad
Memoria de san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, el cual, habiendo ingresado junto con treinta compañeros en el nuevo monasterio del Císter, fue después fundador y primer abad del monasterio de Clairvaux, donde dirigió sabiamente, con la vida, la doctrina y el ejemplo, a los monjes por el camino de los mandamientos del Señor. Recorrió una y otra vez Europa para restablecer la paz y la unidad e iluminó a toda la Iglesia con sus escritos y sus sabias exhortaciones, hasta que descansó en el Señor cerca de Langres, en Francia.

Habitaré y caminaré con ellos

fuente: Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 27, 7. 9 Opera omnia, Edit. Cister. 1957, 1, 186-188)
Se utiliza en: 3 de enero (par) (3/1)

Luego que el divino Emmanuel implantó en la tierra el magisterio de la doctrina celeste, luego que por Cristo y en Cristo se nos manifestó la imagen visible de aquella celestial Jerusalén, que es nuestra madre, y el esplendor de su belleza, ¿qué es lo que contemplamos sino a la Esposa en el Esposo, admirando en el mismo y único Señor de la gloria al Esposo que se ciñe la corona y a la Esposa que se adorna de sus joyas? El que bajó es efectivamente el mismo que subió, pues nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo: el mismo y único Señor, esposo en la cabeza y esposa en el cuerpo. Y no en vano apareció en la tierra el hombre celestial, él que convirtió en celestiales a muchos hombres terrenales haciéndolos semejantes a él, para que se cumpliera lo que dice la Escritura: Igual que el celestial son los hombres celestiales.

Desde entonces en la tierra se vive como en el cielo, pues, a imitación de aquella soberana y dichosa criatura, también ésta que viene desde los confines de la tierra a escuchar la sabiduría de Salomón, se une al esposo celeste con un vínculo de casto amor; y si bien no le está todavía como aquélla unida por la visión, está ya desposada por la fe, según la promesa de Dios, que dice por el profeta: Me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad. Por eso se afana en conformarse más y más al modelo celestial, aprendiendo de él a ser modesta y sobria, pudorosa y santa, paciente y compasiva, aprendiendo finalmente a ser mansa y humilde de corazón. Con semejante conducta procura agradar, aunque ausente, a aquel a quien los ángeles desean contemplar, a fin de que, inflamada de angélico ardor, se comporte como ciudadana de los santos y miembro de la familia de Dios, se comporte como la amada, se comporte como la esposa.

Ven, mi elegida, y pondré en ti mi trono. ¿Por qué te acongojas ahora, alma mía, por qué te me turbas? ¿Crees que podrás disponer en tu interior un lugar para el Señor? Y ¿qué lugar, en nuestro interior, podrá parecernos idóneo para tanta gloria, capaz de tamaña majestad? ¡Ojalá pudiera merecer siquiera adorar al estrado de sus pies! ¡Quién me diera seguir al menos las huellas de cualquier alma santa, que el Señor se escogió como heredad! Mas si él se dignase derramar en mi alma la unción de su misericordia, y dilatarla como se dilata una piel engrasada, de modo que también yo pudiera decir: Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón, quizá pudiera a mi vez mostrarle en mí mismo, si no una sala grande arreglada con divanes, donde pueda sentarse a la mesa con sus discípulos, sí al menos un lugar donde pueda reclinar su cabeza. Veo en lontananza a aquellas almas realmente dichosas, de las cuales se ha dicho: Habitaré y caminaré con ellos.

Otras lecturas del mismo autor

Con él estaré en la tribulación - [(Sermón 17 sobre el salmo 90: Tú que habitas, 4, 6: Opera omnia, edición cisterciense, 4 [1966], 489-491)]
El orden del amor distribuyó en nuestra casa tres ministerios - [(Sermón 3 en la Asuncion de la bienaventurada Virgen María, 4. 5: PL 183, 423. 424)]
La castidad sin la caridad no tiene valor - [Carta 42 a Enrique, arzobispo de Sens [o Tratado sobre las costumbres y el ministerio de los obispos], 3,8 (PL 182,816-817)]
Piensa en María e invócala en todos los momentos - [De las homilías sobre las excelencias de la Virgen María (Homilía 2, 17, 1-33: SCh 390, 1993, 168-170)]
Vivimos en la esperanza - [De los sermones (Sermón 7 sobre el salmo 90, 1.3.5.6.12: Opera omnia, edit Cister. t. 4, 1966, 412-416. 421)]
Esperamos la celestial consolación - [De los sermones sobre la Ascensión del Señor (Sermón 5 - Opera omnia Edit Cister. t. 5, 149 150)]
Todo el mundo espera la respuesta de María - [Homilía sobre las excelencias de la Virgen Madre 4,8-9]
Preparada por el Altísimo, designada anticipadamente por los padres antiguos - [Homilías sobre las excelencias de la Virgen Madre (Homilía 2, 1-2.4: Opera omnia ed. Cister, 4, 1966, 21-23)]
Que te guarden en tus caminos - [Sermón 12 sobre el salmo 90: 3,6-8 (Opera Omnia, ed. cisterc, 4 [1966], 458-462)]
Hay que buscar la sabiduría - [Sermón 15 sobre diversas materias (PL 184, 577 579)]
Vendrá a nosotros la Palabra de Dios - [Sermón en el Adviento del Señor 5,1-3]
La Madre estaba junto a la cruz - [Sermón en el domingo de la infraoctava de la Asunción, 14-15]
En la plenitud de los tiempos vino la plenitud de la divinidad - [Sermón en la Epifanía del Señor 1,1-2]
Conviene meditar los misterios de salvación - [Sermón sobre el acueducto (Opera Ominia, ed. cirsterciense, 5 [1968], 282-283)]
Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia - [Sermón sobre el Cantar de los Cantares 61,3-5]
Amo porque amo, amo por amar - [Sermón sobre el libro del Cantar de los cantares (Sermón 83,4-6: Opera omnia, edición cisterciense, 2 [1958], 300-302)]
Yo pienso designios de paz - [Sermones (Sermón 2, 1-2 en el día de Pentecostés: Opera omnia, Edit. Cist. t. 5, 1968, 165-166)]
Adorna tu morada, Sión, porque el Señor te prefiere a ti - [Sermones (Sermón 2, 1. 2. 3 en la dedicación de la Iglesia: Opera omnia, Edic. Cister. t. 5, 375-377)]
Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan - [Sermones (Sermón 2. Opera Omnia, ed. cisterc, 5 [1968], 364-368)]
La ciencia de los santos consiste en sufrir aquí temporalmente y deleitarse eternamente. - [Sermones (Sermón 21, 1-3: Opera omnia, Edit Cister t. 6, 1, 1970, 168-170)]
Me pondré de centinela para escuchar lo que me dice - [Sermones (Sermón 5, 1-4: Opera omnia, Edit Cist. 6, 1, 1970, 98-103)]
Apresurémonos al encuentro de los que nos esperan - [Sermones (Sermón 5, 2-3.6 en la fiesta de Todos los Santos : Opera omnia, Edit. Cister. t. 5, 1968, 362-363.365)]
Sobre los grados de la contemplación - [Sermones (Sermón 5, 4-5: Opera omnia, Edit Cist. 6, 1, 1970, 103-104)]
Preciosa la sabiduría que nos da a conocer a Dios - [Sermones (Sermón 7, en la Epifanía: Opera omnia, ed. Cister 1970, 671, 26-27)]
No llores, Jerusalén, porque está para llegar tu salvación - [Sermones sobre el Adviento (Sermón 10-11: Opera omnia, Edit. Cister t. 6, 1, 1970, 19-20)]
Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, júbilo en el corazón - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 15, 4-6: Opera omnia. Edit. Cister, 1957, 1, 84-86)]
Me casaré contigo en misericordia y en fidelidad - [Sermones sobre el Cantar de los Cantares (Sermón 27, 4. 6-7: Opera omnia, Edit. Cister. t. 1, 1957, 185-187)]
Él es el pastor, él es pasto, él es la redención - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 31, 8-10: Opera omnia. Edit Cisterc. 1957, 1, 224-226)]
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor - [Sermones sobre el Cantar de los cantares (Sermón 37,5-7: Opera omnia, Edit. Cister. t. 2, 1958, 12-14)]
Para tener un corazón sensible a la miseria ajena, es necesario que primero reconozcas la tuya propia - [Tratado sobre los grados de la humildad y la soberbia (Tratado III, 6: Opera omnia, Edit. Cisterc. 3, 1963, 20-21)]
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