
El sintético relato bíblico nos dice que David envió gente para que trajese a Betsabé a palacio. Esto se ha transformado en el motivo de la carta, que no aparece literalmente en el relato, pero que se convirtió en un tema pictórico muy repetido: el momento en que llega a Betsabé el mensaje del Rey. Ya hemos visto en «Betsabé nos enamora» que Rembrandt aprovechaba el motivo de la carta para pintar sus escena del baño de Betsabé dejando en la ambigüedad si esa carta es el billete de invitación de David o el billete por el que le anuncian la muerte de Urías, su marido (es decir, si la carta es anterior o posterior al adulterio). Pero en términos generales, por "el motivo de la carta" se entiende que es la carta o billete de invitación, y por lo tanto anterior al adulterio. Está presente en casi todas las pinturas que tienen relación con este hecho de la vida de David, pero destacaremos dos pintores que se han hecho cargo de la escena poniendo especial énfasis en la carta: Rubens y Ricci.
Rubens ha visto en Betsabé una joven que aún no ha leído la misiva del Rey; se deja arreglar por su esclava, mientras la mirada se pierde en ningún punto definido, no parece que el juego de pasión haya comenzado en ella. El Rey aparece apenas esbozado en la terraza superior, arriba, a la izquierda.

Ricci, en cambio, muestra la carta en manos de una servidora; probablemente ya le ha sido leída a Betsabé y han comenzado los preparativos: la escena es fastuosa, y la elección del vestido y los adornos ocupan el centro. El detalle curioso lo aporta el único varón de la escena -el paje que sostiene el espejo, a la derecha- que es también el único que tiene su mirada fija en la belleza desnuda de Betsabé.

| Cuadro superior:
P. Rubens (1577-1640)
Betsabé en la fuente (ca 1635)
Óleo sobre madera, 175 x 126 cm
Gemäldegalerie, Dresden
y detalle del rostro
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Cuadro inferior:
Sebastiano Ricci (1659-1734)
Betsabé en su baño (ca 1725)
Óleo sobre panel, 111,8 x 144,3 cm
Staatliche Museen, Berlin
y detalle del paje y de la carta
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