Situada a unos 35km al norte de Tiro, llegó a ser la más importante ciudad-estado de Fenicia, conocida desde el tercer milenio y activa comercialmente y poderosa en el segundo, con dos puertos que permitían un rico intercambio de mercaderías. En la lista de pueblos de Gn 10 aparece como hijo primogénito de Canaan (Gn 10,15). No fue incorporada nunca al territorio israelita, ni siquiera en los tiempos de máxima expansión de éste. No corrió la misma suerte que Tiro en cuanto a las invasiones asiria y babilónica, sino que fue incorporada primero al dominio asirio, luego al babilónico, luego al persa, y finalmente al helenístico. No conservó su independencia, pero sí su singularidad, por su posición geográfica y su rica historia.
En los evangelios se la menciona siempre junto a Tiro, y como una ciudad ajena a la Tierra Santa, pero -sobre todo en Marcos- interesada por el Evangelio y llamada a él. En Hch 27,3, cuando Pablo hace puerto en Sidón, se menciona su comunidad cristiana ya establecida.