
En el polideportivo de La Marazuela, en Las Rozas, donde permanecen alojadas 285 personas desalojadas principalmente de Robledo de Chavela y Colmenar del Arroyo, la Iglesia ha querido hacerse presente con una Eucaristía celebrada por el párroco de San Miguel Arcángel, José Antonio Buceta.
La Misa, que ha coincidido con la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, reunió a unas 60 personas entre evacuados y feligreses de la parroquia que acudieron para acompañarles. Muchos de los desplazados son de religión musulmana, por lo que no participaron en la celebración, aunque sí permanecieron en el pabellón donde conviven familias pendientes de poder regresar a sus hogares.
«La gente se ha dejado abrazar», resume Buceta en declaraciones a Alfa y Omega. «Estaban necesitados de ese abrazo de la Iglesia en este momento. Había personas que rompían a llorar, otras que daban las gracias y otras simplemente estaban felices de haber podido vivir este momento. Ha sido muy impresionante», señala el párroco.
«En medio de la tragedia, el Señor sigue estando»
En su homilía, el sacerdote quiso responder al sentimiento común que percibía entre los evacuados: la incertidumbre de no saber qué encontrarán cuando puedan volver a sus casas. «Les he dicho que, en medio del cansancio, del agobio y de la posible pérdida de tantas cosas, estuvieran muy atentos al paso de Dios», explica a este semanario.
Inspirándose en el Evangelio del día, el de la perla preciosa y el tesoro escondido, les invitó a descubrir la presencia de Dios precisamente donde quizá resulte más difícil verla.
«Les decía que ese amor de Dios aparece muchas veces de una forma pequeñita, como esa perla escondida. Que descubrieran al Señor en tantos gestos de solidaridad y de caridad que están recibiendo. En medio de todo lo que perdemos en la vida, Él sigue siendo ese tesoro que nunca perdemos, porque es fiel y misericordioso», afirma Buceta.
El párroco percibió un estado de ánimo marcado por la tristeza, pero también por una sorprendente serenidad. «Estaban tristes por no saber qué habían perdido, pero al mismo tiempo muy en paz porque se sentían acompañados. Están viendo que, en medio de esta tragedia, el amor de tanta gente sigue estando».
Un pueblo volcado con los evacuados
Desde que comenzaron los desalojos, Las Rozas se ha convertido en uno de los principales puntos de acogida para los vecinos desplazados por el incendio que afecta al oeste de la Comunidad de Madrid. Las administraciones habilitaron el polideportivo de La Marazuela como centro de acogida y decenas de voluntarios trabajan desde entonces para cubrir todas las necesidades básicas de los evacuados.
Buceta no escatima elogios hacia quienes están sosteniendo este dispositivo. «Ha sido impresionante cómo se han volcado las administraciones. Hay muchísimos voluntarios disponibles al cien por cien, la gente del Ayuntamiento está entregada y Cáritas, junto con familias del pueblo, está ayudando muchísimo. Material y comida hay de sobra. Lo que más necesitaban era sentirse acompañados».
Precisamente ese acompañamiento fue el objetivo de la parroquia. El sacerdote pidió a varias familias que acudieran junto a un pequeño coro para que los evacuados no vivieran la Misa como un acto aislado, sino como una verdadera acogida eclesial.
La visita de Luis de la Fuente
La mañana dejó también una imagen inesperada. El seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente, vecino de la zona, quiso acercarse al polideportivo para saludar a los afectados y mostrarles personalmente su cercanía acompañándoles en la celebración eucarística.
«Su presencia no dejó indiferente a nadie», reconoce Buceta. «Es un personaje público muy importante y quiso hacerse presente como uno más. Fue una forma muy bonita de transmitir que también comparte el dolor de estas personas».
El propio seleccionador ha asegurado que acompañar a los afectados era «una obligación y un orgullo», subrayando la importancia de que las familias desalojadas sientan el apoyo de toda la sociedad. «Soy vecino de Las Rozas y es mi obligación estar aquí para animar a la gente, sintiéndonos partícipes de su dolor», ha señalado De La Fuente en declaraciones en RTVE.
Un abrazo que devuelve la esperanza
En medio de una emergencia que ha obligado a evacuar decenas de municipios de Madrid y mantiene a miles de personas fuera de sus hogares, la Eucaristía celebrada este domingo quiso recordar que no toda ayuda se mide en medios materiales.
«Descubramos al Señor en la caridad y en la solidaridad de las personas», concluyó Buceta durante su homilía. «Acojamos ese abrazo que nos devuelve la paz y la esperanza».