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El Testigo Fiel
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Documentación: Gregorio Magno, papa
Memoria de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo.

Cristo se hizo carne para hacernos a nosotros espirituales

fuente: Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Hom. 4, 19-20: CCL 142, 271-273)
Se utiliza en: Sábado, XXXIII semana del Tiempo Ordinario (impar)

Es bueno considerar quiénes somos los que reflexionamos sobre estos temas. No hay duda de que venimos de la gentilidad, y no es menos cierto que nuestros antepasados adoraron al leño y a la piedra.

¿De dónde, pues, nos viene a nosotros la posibilidad de explorar aquellos misterios del profeta Ezequiel, tan profundos que ni siquiera los hebreos han conseguido hasta la fecha explicar? Demos, pues, gracias al único que llevó a la práctica todo cuanto de él estaba escrito en la sagrada Escritura, de modo que lo que no era posible entender con la simple escucha, quedase patente a los testigos oculares.

Allí, efectivamente, se contiene la encarnación, allí la pasión, la resurrección y la ascensión de Cristo. Pero, ¿quién de nosotros hubiera dado fe a estas cosas por el simple testimonio del oído, si no le constase de su realización? El león de la tribu de Judá abrió, pues, el rollo sellado, como leemos en el Apocalipsis de Juan, rollo que nadie podía abrir y ver su contenido, porque en su pasión y resurrección nos reveló todos sus misterios. Y al tomar sobre sí los males de nuestra debilidad, nos mostró los bienes de su poder y claridad.

En efecto, él se hizo carne para hacernos a nosotros espirituales, en su bondad se rebajó para enaltecernos, salió para hacernos entrar, apareció visible para mostrarnos lo invisible, aguantó la flagelación para sanarnos, soportó los ultrajes y las burlas para liberarnos del eterno oprobio, murió para darnos la vida. Demos, pues, gracias al muerto y dador de vida, y tanto más dador de vida cuanto que fue muerto. Por eso, Isaías, que había contemplado claramente nuestra salvación y su pasión, dice: El Señor se alzará para ejecutar su obra, obra extraña; para cumplir su tarea, tarea inaudita.

Ahora bien, la obra de Dios es reunir las almas que él creó y conducirlas a los goces de la luz eterna. En cambio, ser flagelado, cubierto de salivazos, crucificado, muerto y sepultado, esto no es en absoluto obra de Dios, sino obra del hombre pecador, quien mereció todo esto por el pecado. Jesús, cargado de nuestros pecados, subió al leño. Y el que en su naturaleza permanece incomprensible, en nuestra naturaleza se ha dignado ser comprendido y flagelado, pues de no haber asumido lo que es propio de nuestra debilidad, jamás nos habría sublimado a la fortaleza de su poder.

Así pues, el Señor se alzará para ejecutar su obra, obra extraña; para cumplir su tarea, tarea inaudita, pues Dios se encarnó para cobijarnos al amparo de su justicia; por nosotros quiso ser azotado como un hombre pecador. Ejecutó la obra ajena, para realizar la propia, ya que al asumir nuestra debilidad y soportar nuestras taras, nos condujo, a nosotros, que somos criaturas suyas, a la gloria de su fortaleza, en la que vive y reina con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Otras lecturas del mismo autor

¡Señor mío y Dios mío! - [(Homilía 26,7-9: PL 76,1201-1202)]
Los ingleses han sido revestidos por la luz de la santa fe - [De las cartas (Libro 9, 36; MGH, Epistolae 2, 305-306)]
La Jerusalén celestial está fundada como ciudad - [De las Homilías (Lib 2, Hom 1, 5: CCL 142, 210-212)]
Pudo más porque amó más - [De los libros de los Diálogos (Libro 2,33: PL 66, 194-196)]
En el mundo, pero no del mundo - [Homilía sobre los evangelios (Libro 2, homilía 36, 11-13: PL 76,1272-1274)]
El nombre de «ángel» designa la función, no el ser - [Homilías (Homilía 34,8-9; PL 76,1250-1251)]
Por amor a Cristo, cuando hablo de él, ni a mí mismo me perdono - [homilías sobre el libro del profeta Ezequiel]
La esperanza de los premios celestiales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Homilía 1, 7: CCL 142, 213- 214)]
Aplicaos, hermanos, a meditar las palabras de Dios - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, homilía 3, 18. 19. 21: CCL 142, 250. 252. 253. 254)]
Cristo, el buen pastor - [Homilías sobre los Evangelios 14,3-6]
Nuestro ministerio pastoral - [Homilías sobre los evangelios 17,3.14]
El Señor viene detrás de sus predicadores - [Homilías sobre los Evangelios, 17,1-3 (PL 76, 1139)]
La carga del gobierno - [Regla pastoral (Parte 1, cap. 3: PL 177, 16-17)]
La voz de las almas es su amoroso deseo - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 2, 11: SC 32, 188-190)]
Ataques por fuera y temores por dentro - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 3, 39-40: PL 75, 619-620)]
El testigo interior - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 47-48: PL 75, 946-947)]
La ley del Señor abarca muchos aspectos - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 7-8.10: PL 75. 922.925-926)]
La verdadera enseñanza evita la arrogancia - [Tratados morales sobre Job (Lib 23, 23-24: PL 76, 265-266)]
La Iglesia se asoma como el alba - [Tratados morales sobre Job (Lib 29, 2-4: PL 76, 478-480)]
Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? - [Tratados morales sobre Job (Lib 3, 15-16: PL 75, 606-608)]
Un hombre simple y honrado, que temía a Dios - [Tratados morales sobre Job 1,2.36]
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