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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Gregorio Magno, papa
Memoria de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo.

La voz de las almas es su amoroso deseo

fuente: Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 2, 11: SC 32, 188-190)
Se utiliza en: III Domingo de Pascua (impar)

La petición de venganza expresada por las almas, ¿qué otra cosa es sino el deseo del juicio final y de la resurrección de los cuerpos? Las grandes voces de las almas son su gran deseo. Cuanto menos vivo es el deseo, tanto menos grita. Y cuanto más fuerte es la voz que hace llegar a los oídos del Espíritu infinito, tanto más plenamente se sumerge en su deseo. El lenguaje de las almas es precisamente su deseo. Pues si el deseo no fuera una especie de lenguaje, no diría el profeta: Señor, tú escuchas los deseos de los humildes.

Ahora bien: siendo así que el talante del que pide suele estar en los antípodas del de aquel a quien se elevan las peticiones, y estando las almas de los santos tan unidas a Dios allá en el hondón del corazón, que en esta unión hallan su descanso, ¿cómo puede afirmarse que piden, cuando nos consta que su voluntad está en perfecta sintonía con la voz de Dios? ¿Cómo puede afirmarse que piden, cuando conocen con seguridad la voluntad de Dios y no ignoran el porvenir?

Pues bien: de las almas radicadas en Dios se afirma que piden algo, no en el sentido de que deseen nada que discrepe de la voluntad de aquel en cuya contemplación están inmersas, sino en el sentido de que cuanto más ardientemente le están unidas, tanto más impulsadas se sienten por él a pedirle, lo que saben que él está dispuesto a hacer. Así que sacian su sed en el mismo que provoca su sed; y de un modo para nosotros todavía incomprensible, se sacian ya con la precomprensión de aquello de que hambrean en la plegaria. No irían de acuerdo con la voluntad del Creador, si no pidieran lo que vieren era su voluntad; le estarían menos estrechamente unidas, si llamaran con escaso interés a la puerta del que está dispuesto a dar.

A las cuales el oráculo divino les dijo: Tened calma todavía por un poco, hasta que se complete el número de vuestros compañeros de servicio y hermanos vuestros. Decir a unas almas anhelantes: Tened calma todavía por un poco, es hacerles gustar ya, en medio de su ardiente deseo, las primicias de una pacificante consolación; es hacer que la voz de las almas sea su amoroso deseo; es hacer que la respuesta de Dios sea la confirmación en sus deseos, mediante la certeza de la retribución. Su respuesta de que deben esperar un poco hasta que se complete el número de sus hermanos, tiene la misión de inducirles a la aceptación voluntaria de la caritativa moratoria; de modo que, mientras aspiran a la resurrección de la carne, se gocen con el aumento de sus hermanos.

Otras lecturas del mismo autor

¡Señor mío y Dios mío! - [(Homilía 26,7-9: PL 76,1201-1202)]
Los ingleses han sido revestidos por la luz de la santa fe - [De las cartas (Libro 9, 36; MGH, Epistolae 2, 305-306)]
La Jerusalén celestial está fundada como ciudad - [De las Homilías (Lib 2, Hom 1, 5: CCL 142, 210-212)]
Pudo más porque amó más - [De los libros de los Diálogos (Libro 2,33: PL 66, 194-196)]
En el mundo, pero no del mundo - [Homilía sobre los evangelios (Libro 2, homilía 36, 11-13: PL 76,1272-1274)]
El nombre de «ángel» designa la función, no el ser - [Homilías (Homilía 34,8-9; PL 76,1250-1251)]
Por amor a Cristo, cuando hablo de él, ni a mí mismo me perdono - [homilías sobre el libro del profeta Ezequiel]
Cristo se hizo carne para hacernos a nosotros espirituales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Hom. 4, 19-20: CCL 142, 271-273)]
La esperanza de los premios celestiales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Homilía 1, 7: CCL 142, 213- 214)]
Aplicaos, hermanos, a meditar las palabras de Dios - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, homilía 3, 18. 19. 21: CCL 142, 250. 252. 253. 254)]
Cristo, el buen pastor - [Homilías sobre los Evangelios 14,3-6]
Nuestro ministerio pastoral - [Homilías sobre los evangelios 17,3.14]
El Señor viene detrás de sus predicadores - [Homilías sobre los Evangelios, 17,1-3 (PL 76, 1139)]
La carga del gobierno - [Regla pastoral (Parte 1, cap. 3: PL 177, 16-17)]
Ataques por fuera y temores por dentro - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 3, 39-40: PL 75, 619-620)]
El testigo interior - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 47-48: PL 75, 946-947)]
La ley del Señor abarca muchos aspectos - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 7-8.10: PL 75. 922.925-926)]
La verdadera enseñanza evita la arrogancia - [Tratados morales sobre Job (Lib 23, 23-24: PL 76, 265-266)]
La Iglesia se asoma como el alba - [Tratados morales sobre Job (Lib 29, 2-4: PL 76, 478-480)]
Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? - [Tratados morales sobre Job (Lib 3, 15-16: PL 75, 606-608)]
Un hombre simple y honrado, que temía a Dios - [Tratados morales sobre Job 1,2.36]
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