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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Gregorio Magno, papa
Memoria de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo.

La esperanza de los premios celestiales

fuente: Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Homilía 1, 7: CCL 142, 213- 214)
Se utiliza en: Jueves, XXI semana del Tiempo Ordinario (impar)

Entra en el edificio de la ciudad celestial quien, en la santa Iglesia, considera la conducta de los buenos y la imita. Porque entrar es considerar aquel edificio situado en lo alto del monte, es decir, cómo los elegidos de la santa Iglesia, situados en la cima de la virtud, progresan en el amor.

Por ejemplo: éste lleva vida de casado, vive contento con lo suyo, no dilapida los bienes ajenos, da de lo suyo a los pobres en la medida de sus posibilidades, no se olvida de llorar a diario los pecados de que no está exenta la vida conyugal. Pues la misma preocupación de la familia es para él motivo de turbación, y le excita a las lágrimas.

En cambio, aquél ha abandonado ya todo lo del mundo, ni tiene apetencias mundanas, se alimenta exclusivamente de la contemplación, llora de alegría ante la perspectiva de los premios celestiales, se priva incluso de lo que le estaría permitido tener, procura tener cada día un rato de intimidad con Dios, ninguna preocupación de este mundo que pasa logra turbar su ánimo, ensancha constantemente su alma con la expectativa de los goces del cielo.

Aquel otro ha abandonado ya todo lo de este mundo y su alma se eleva en la contemplación de las realidades celestiales y, sin embargo, debiendo ocupar un puesto de gobierno para la edificación de muchos, él, que por gusto no sucumbe a las cosas transitorias, debe en ocasiones ocuparse de ellas por compasión hacia el prójimo, para, de esta forma, subvenir a la necesidad de los indigentes; predica a los oyentes la palabra de vida, suministra lo necesario a las almas y a los cuerpos. Y el que, por vocación, vuela ya, en la contemplación, al deseo de los bienes celestiales, debe afanarse, sin embargo, en las cosas temporales en provecho y utilidad del prójimo.

Por tanto, quienquiera que, en la santa Iglesia, se esfuerza solícitamente por progresar, bien en la vida de los buenos casados, bien en la cumbre de los que viven en continencia o de los que abandonaron todos los bienes de este mundo, o incluso en la cima de los predicadores, ya ha entrado en el edificio de la ciudad situada en lo alto del monte. Porque quien no se preocupa de observar la vida de los mejores para su propio progreso, todavía está fuera del edificio. Y si admira el honor de que la santa Iglesia goza ya en el mundo, es como quien contempla un edificio desde el exterior y queda maravillado. Y como sólo pone su atención en el exterior, no entra en el interior.

Otras lecturas del mismo autor

¡Señor mío y Dios mío! - [(Homilía 26,7-9: PL 76,1201-1202)]
Los ingleses han sido revestidos por la luz de la santa fe - [De las cartas (Libro 9, 36; MGH, Epistolae 2, 305-306)]
La Jerusalén celestial está fundada como ciudad - [De las Homilías (Lib 2, Hom 1, 5: CCL 142, 210-212)]
Pudo más porque amó más - [De los libros de los Diálogos (Libro 2,33: PL 66, 194-196)]
En el mundo, pero no del mundo - [Homilía sobre los evangelios (Libro 2, homilía 36, 11-13: PL 76,1272-1274)]
El nombre de «ángel» designa la función, no el ser - [Homilías (Homilía 34,8-9; PL 76,1250-1251)]
Por amor a Cristo, cuando hablo de él, ni a mí mismo me perdono - [homilías sobre el libro del profeta Ezequiel]
Cristo se hizo carne para hacernos a nosotros espirituales - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, Hom. 4, 19-20: CCL 142, 271-273)]
Aplicaos, hermanos, a meditar las palabras de Dios - [Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel (Lib. 2, homilía 3, 18. 19. 21: CCL 142, 250. 252. 253. 254)]
Cristo, el buen pastor - [Homilías sobre los Evangelios 14,3-6]
Nuestro ministerio pastoral - [Homilías sobre los evangelios 17,3.14]
El Señor viene detrás de sus predicadores - [Homilías sobre los Evangelios, 17,1-3 (PL 76, 1139)]
La carga del gobierno - [Regla pastoral (Parte 1, cap. 3: PL 177, 16-17)]
La voz de las almas es su amoroso deseo - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 2, 11: SC 32, 188-190)]
Ataques por fuera y temores por dentro - [Tratados morales sobre el libro de Job (Lib. 3, 39-40: PL 75, 619-620)]
El testigo interior - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 47-48: PL 75, 946-947)]
La ley del Señor abarca muchos aspectos - [Tratados morales sobre Job (Lib 10, 7-8.10: PL 75. 922.925-926)]
La verdadera enseñanza evita la arrogancia - [Tratados morales sobre Job (Lib 23, 23-24: PL 76, 265-266)]
La Iglesia se asoma como el alba - [Tratados morales sobre Job (Lib 29, 2-4: PL 76, 478-480)]
Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? - [Tratados morales sobre Job (Lib 3, 15-16: PL 75, 606-608)]
Un hombre simple y honrado, que temía a Dios - [Tratados morales sobre Job 1,2.36]
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