Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Documentación: Hilario, obispo
San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania, en tiempo del emperador Constancio, el cual había abrazado la herejía arriana. Luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, y fue desterrado por esta razón a Frigia durante cuatro años. Compuso los celebérrimos comentarios a los Salmos y al evangelio de san Mateo.

Toda la alabanza del Padre viene del Hijo

fuente: Tratado sobre la Trinidad (Lib. 3, 15-16: PL 10, 84-85)
Se utiliza en: Sábado, XXXIV semana del Tiempo Ordinario (impar)

Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Toda la gloria del Padre viene del Hijo, pues todas las cosas en que fuere alabado el Hijo redundarán en gloria del Padre. En efecto, el Hijo hace todo lo que quiere el Padre. El Hijo de Dios nace hombre, pero en el parto de la Virgen está la fuerza de Dios. El Hijo de Dios es visto como hombre, pero en las obras del hombre está presente Dios. El Hijo de Dios es crucificado, pero en la cruz Dios vence la muerte del hombre. Muere Cristo, el Hijo de Dios, pero en Cristo todo hombre es vivificado. El Hijo de Dios desciende a los infiernos, mientras el hombre es conducido al cielo. Cuanto más se alabaren estos triunfos de Cristo, tanta más alabanza reportará aquel por quien Cristo es Dios.

Así pues, de todos estos modos glorifica el Padre al Hijo sobre la tierra; y a la inversa, el Hijo glorifica con las obras de sus virtudes a aquel de quien procede, ante la ignorancia de los paganos y la estulticia del siglo. En realidad, este intercambio de glorificación no cede en provecho de la divinidad, sino en aquel honor que se derivaba del conocimiento de los ignorantes. En efecto, ¿de qué no andaba sobrado el Padre, de quien proceden todas las cosas? ¿O de qué podía estar falto el Hijo, en quien quiso Dios que residiera toda la plenitud? Por consiguiente, es glorificado el Padre sobre la tierra, porque ha coronado la obra que le encomendó.

Veamos cuál es la glorificación que el Hijo espera del Padre, y pasamos a otro tema. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres. Por tanto, el Padre es glorificado con las obras del Hijo: al ponerse de manifiesto que es Dios, al aparecer como Padre del Dios unigénito, al determinar que, para nuestra salvación, su Hijo naciera incluso de una Virgen, en cuya pasión reciben su pleno cumplimiento todos los mecanismos que se pusieron en marcha con el parto de la Virgen.

Así pues, como quiera que el Hijo de Dios es absolutamente perfecto y nacido, antes de la aurora de los tiempos, en la plenitud de la divinidad, ahora, hombre desde el momento de su encarnación, era consumado hasta la muerte. Pide ser glorificado cerca de Dios, lo mismo que él había glorificado al Padre sobre la tierra: pues en ese instante el poder de Dios se hacía patente en la carne al mundo que lo ignoraba.

Ahora bien, ¿qué glorificación espera cerca del Padre? Sencillamente la gloria que tenía cerca de él antes que el mundo existiese. Tenía la plenitud de la divinidad, y la tiene, pues es Hijo de Dios. Pero el que era Hijo de Dios, había comenzado a ser también hijo del hombre; era efectivamente el Verbo encarnado. No había perdido lo que era, pero había comenzado a ser lo que no era; no había renunciado a la propia gloria, pero asumió lo que era nuestro; el incremento que recibió, era exigido por su propia gloria, de la que jamás se vio privado.

Por tanto, como el Hijo es el Verbo, y el Verbo se hizo carne, y Dios era el Verbo, y el Verbo en el principio estaba junto a Dios, y el Verbo era Hijo antes de la creación del mundo: ahora el Hijo, hecho carne, rogaba que la carne comenzara a ser para el Padre lo que era para el Verbo; que lo que comenzó a existir en el tiempo recibiera la gloria de la luz intemporal; que fuera absorbida la corruptibilidad de la carne, transformada ahora en fuerza de Dios e incorrupción del espíritu.

Esta es, pues, la oración de Dios; ésta es la confesión del Hijo al Padre, ésta es la súplica de la carne: en la cual lo verán todos el día del juicio traspasado y reconocible por la cruz; en la cual fue transfigurado en la montaña; en la cual fue elevado al cielo; en la cual se sentó a la derecha de Dios.

Otras lecturas del mismo autor

Dios edifica y guarda su ciudad - [Del Tratado sobre el salmo 126 (Núms 7-10: PL 9,696-697)]
Don del Padre en Cristo - [Del Tratado sobre la Trinidad, lib. 2,1,33.35]
Del verdadero temor de Dios - [Salmo 127,1-3]
¡Oh Dios, que te alaben los pueblos! - [Tratado sobre el salmo 66 (Tratado 3-5: CSEL 22, 271-273)]
El Hijo entregará al reinado de Dios, a los que él llamó al reino - [Tratado sobre la Trinidad (Lib. 11, 36-40: PL 10, 423-425)]
Te serviré predicándote - [Tratado sobre la Trinidad (Libro 1,37-38: PL 10,48-49)]
Muy a gusto hemos de presumir de nuestras debilidades, para que así resida en nosotros la fuerza de Dios - [Tratado sobre los Salmos (Tratado 3. 7. 11 sobre el Salmo 15: PL 9, 892. 894. 896. 897)]
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios - [Tratado sobre los salmos 64,14-15]
La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma - [Tratado sobre los salmos: Salmo 132 (PLS 1,244-245)]
El cimiento de nuestro edificio es Cristo - [Tratados sobre los salmos (Sal 14, 4-5: CSEL 22, 86-88)]
Cristo regirá como pastor las naciones que se le han confiado - [Tratados sobre los salmos (Sal 2, 31.34 35.37: CSEL 22, 60.63.64.65)]
Cuando entregare el reino a Dios Padre, Cristo reinará con los que son reyes - [Tratados sobre los salmos (Salmo 60, 5-6: CSEL 22, 205-207)]
Cristo, que es la vida, quiso morir para hacernos digna morada de Dios - [Tratados sobre los Salmos (Tratado 6-7 sobre el Salmo 131: CSEL 22, 666-667)]
Paraos en el camino del Señor - [Tratados sobre los salmos (Tratado sobre el Salmo 127, 2-3. 6: CSEL 22, 629-632)]
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.30