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El Testigo Fiel
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Documentación: Hilario, obispo
San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania, en tiempo del emperador Constancio, el cual había abrazado la herejía arriana. Luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, y fue desterrado por esta razón a Frigia durante cuatro años. Compuso los celebérrimos comentarios a los Salmos y al evangelio de san Mateo.

Te serviré predicándote

fuente: Tratado sobre la Trinidad (Libro 1,37-38: PL 10,48-49)
Se utiliza en: San Hilario, obispo y doctor de la Iglesia (lecc. único) (13/1)

Yo tengo plena conciencia de que es a ti, Dios Padre omnipotente, a quien debo ofrecer la obra principal de vida, de tal suerte que todas mis palabras y pensamientos hablen de ti.

Y el mayor premio que puede reportarme esta facultad de hablar, que tú me has concedido, es el de servirte predicándote a ti y demostrando al mundo, que lo ignora, o a los herejes, que lo niegan, lo que tú eres en realidad: Padre; Padre, a saber, del Dios unigénito.

Y, aunque es ésta mi única intención, es necesario para ello invocar el auxilio de tu misericordia, para que hinches con el soplo de tu Espíritu las velas de nuestra fe y nuestra confesión, extendidas para ir hacia ti, y nos impulses así en el camino de la predicación que hemos emprendido. Porque merece toda confianza aquel que nos ha prometido: Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá.

Somos pobres y, por esto, pedimos que remedies nuestra indigencia; nosotros ponemos nuestro esfuerzo tenaz en penetrar las palabras de tus profetas y apóstoles y llamamos con insistencia para que se nos abran las puertas de la comprensión de tus misterios; pero el darnos lo que pedimos, el hacerte encontradizo cuando te buscamos y el abrir cuando llamamos, eso depende de ti.

Cuando se trata de comprender las cosas que se refieren a ti, nos vemos como frenados por la pereza y torpeza inherentes a nuestra naturaleza y nos sentimos limitados por nuestra inevitable ignorancia y debilidad; pero el estudio de tus enseñanzas nos dispone para captar el sentido de las cosas divinas, y la sumisión de nuestra fe nos hace superar nuestras culpas naturales.

Confiamos, pues, que tú harás progresar nuestro tímido esfuerzo inicial y que, a medida que vayamos progresando lo afianzarás, y que nos llamarás a compartir el espíritu de los profetas y apóstoles; de este modo, entenderemos sus palabras en el mismo sentido en que ellos las pronunciaron y penetraremos en el verdadero significado de su mensaje.

Nos disponemos a hablar de lo que ellos anunciaron de un modo velado: que tú, el Dios eterno, eres el Padre del Dios eterno unigénito, que tú eres el único no engendrado y que el Señor Jesucristo es el único engendrado por ti desde toda la eternidad, sin negar, por esto, la unicidad divina, ni dejar de proclamar que el Hijo ha sido engendrado por ti, que eres un solo Dios, confesando, al mismo tiempo, que el que ha nacido de ti, Padre, Dios verdadero, es también Dios verdadero como tú.

Otórganos, pues, un modo de expresión adecuado y digno, ilumina nuestra inteligencia, haz que no nos apartemos de la verdad de la fe; haz también que nuestras palabras sean expresión de nuestra fe, es decir, que nosotros que por los profetas y apóstoles te conocemos a ti, Dios Padre, y al único Señor Jesucristo, y que argumentamos ahora contra los herejes que esto niegan, podamos también celebrarte a ti como Dios en el que no hay unicidad de persona y confesar a tu Hijo, en todo igual a ti.

Otras lecturas del mismo autor

Dios edifica y guarda su ciudad - [Del Tratado sobre el salmo 126 (Núms 7-10: PL 9,696-697)]
Don del Padre en Cristo - [Del Tratado sobre la Trinidad, lib. 2,1,33.35]
Del verdadero temor de Dios - [Salmo 127,1-3]
¡Oh Dios, que te alaben los pueblos! - [Tratado sobre el salmo 66 (Tratado 3-5: CSEL 22, 271-273)]
El Hijo entregará al reinado de Dios, a los que él llamó al reino - [Tratado sobre la Trinidad (Lib. 11, 36-40: PL 10, 423-425)]
Toda la alabanza del Padre viene del Hijo - [Tratado sobre la Trinidad (Lib. 3, 15-16: PL 10, 84-85)]
Muy a gusto hemos de presumir de nuestras debilidades, para que así resida en nosotros la fuerza de Dios - [Tratado sobre los Salmos (Tratado 3. 7. 11 sobre el Salmo 15: PL 9, 892. 894. 896. 897)]
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios - [Tratado sobre los salmos 64,14-15]
La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma - [Tratado sobre los salmos: Salmo 132 (PLS 1,244-245)]
El cimiento de nuestro edificio es Cristo - [Tratados sobre los salmos (Sal 14, 4-5: CSEL 22, 86-88)]
Cristo regirá como pastor las naciones que se le han confiado - [Tratados sobre los salmos (Sal 2, 31.34 35.37: CSEL 22, 60.63.64.65)]
Cuando entregare el reino a Dios Padre, Cristo reinará con los que son reyes - [Tratados sobre los salmos (Salmo 60, 5-6: CSEL 22, 205-207)]
Cristo, que es la vida, quiso morir para hacernos digna morada de Dios - [Tratados sobre los Salmos (Tratado 6-7 sobre el Salmo 131: CSEL 22, 666-667)]
Paraos en el camino del Señor - [Tratados sobre los salmos (Tratado sobre el Salmo 127, 2-3. 6: CSEL 22, 629-632)]
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