
León XIV entra en Madrid por la puerta de la caridad. Después de los encuentros protocolarios con las autoridades, el Pontífice se adentrará en una de las periferias sociales de la capital española con una visita al centro de acogida para personas sin hogar ‘CEDIA 24 horas de Cáritas’. Con este gesto, el Papa sitúa a los más vulnerables, con frecuencia invisibles en la vida pública, en el centro de su visita pastoral. En este lugar, donde cada día se entrecruzan historias marcadas por la pobreza, la soledad y la exclusión, León XIV quiere recordar que la Iglesia está llamada a salir al encuentro de quienes más sufren. El Papa ha querido acercarse desde el primer momento a quienes normalmente suelen quedar olvidados en los márgenes de la sociedad. La visita tendrá lugar este 6 de junio, pocas horas después de su llegada a la capital.
El centro se encuentra en el barrio de Lucero, en el suroeste de Madrid, un entorno de clase trabajadora donde conviven realidades muy distintas y donde Cáritas desarrolla desde hace años una intensa labor social.
Allí le esperarán, entre la emoción y los nervios propios de una visita histórica, personas acompañadas por las distintas iniciativas de la Pastoral Social de la archidiócesis de Madrid: migrantes, trabajadores en situación de vulnerabilidad, víctimas de trata y personas que han experimentado la pobreza o la exclusión social. “Las personas en una situación vulnerable pueden reconstruir su vida con los apoyos necesarios”, recuerda María Ángeles Altozano, portavoz de Cáritas Madrid.
Durante su recorrido por el centro, el Papa conocerá algunas de las historias de las personas acogidas. Compartirá tiempo con usuarios, trabajadores y voluntarios, visitará las habitaciones y las distintas actividades que se desarrollan en el centro de día.
Historias como las de personas que perdieron su empleo, sufrieron problemas de salud o llegaron a España sin una red familiar de apoyo ponen rostro a una realidad que suele permanecer invisible. Uno de los residentes del centro que se encontrará con el Papa es Elmer León Calderón, inmigrante peruano que lleva cuatro años en España y que tras ser estafado en el alquiler de una habitación pasó tres meses viviendo en la calle. “Antes cocinaba para vender comida en la calle. Durante mucho tiempo estuve comiendo pan con agua para desayunar, almorzar y cenar”, señala. Y no oculta su entusiasmo por recibir al Pontífice. “Aquí lo esperamos, lo vamos a recibir con mucho amor y cariño”.
Ernesto Hernández también conocerá al Papa. Es un inmigrante cubano que fue deportado por Estados Unidos, supo del centro de Cáritas a través de otras personas sin hogar cuando llegó a España hace menos de un año y decidió llamar a su puerta cuando se vio en la calle y sin recursos. “Gracias a ellos he podido arreglar mis papeles”, dice. “Aquí he encontrado mucho amor por parte de todos los trabajadores y muy buena acogida”, agrega. Aguarda la visita de León XIV con esperanza e ilusión. “Al Papa le diría que se siga preocupando por los pobres, por los migrantes, que siga ayudándonos”.
Desde el CEDIA destacan que el acompañamiento humano y la creación de vínculos son tan importantes como la cobertura de las necesidades materiales.
El responsable del CEDIA, Juan José Gómez-Escalonillas, insiste en la importancia de visibilizar las situaciones de exclusión social que siguen existiendo en nuestras ciudades. “Lo que necesitamos es poner el foco en estas situaciones. Al caminar por la calle, se ve que hay mucha gente sin hogar. Lo que hacemos es tratar a las personas como lo que son: personas. Necesitamos políticas que ayuden a los excluidos”, apunta. Y explica que el 80% de las personas atendidas en el CEDIA consiguió iniciar un proceso de recuperación e inclusión que les permitió abandonar la situación de calle y reconstruir su proyecto de vida, un dato que refleja la eficacia del acompañamiento integral que ofrece Cáritas. “Lo que ofrecemos aquí es acompañamiento, no entretenimiento. Queremos que el centro de día sea un lugar donde se activen los servicios básicos y la búsqueda de empleo. Les intentamos transmitir que cuando uno se recupera física y anímicamente, las cosas pueden mejorar. Más del 30 % de los que vienen encuentran trabajo. El 20 % de los que vienen tienen trabajo, pero no lo suficiente para conseguir una vivienda”, explica.
Un hogar abierto las 24 horas
El CEDIA —Centro de Información y Acogida— es uno de los principales recursos de la Cáritas Diocesana de Madrid para la atención a personas sin hogar. Nació hace casi cincuenta años a partir de una sencilla iniciativa: una furgoneta que repartía café y ayuda en las calles de Madrid y ha evolucionado hasta convertirse en un espacio de acogida integral abierto día y noche.
En sus instalaciones se ofrecen servicios básicos como alojamiento, alimentación, duchas, lavandería y custodia de pertenencias, pero también acompañamiento social, orientación laboral y apoyo psicológico y espiritual. El objetivo no es únicamente responder a una emergencia inmediata, sino ayudar a reconstruir proyectos de vida y favorecer la autonomía de quienes atraviesan situaciones de exclusión.
Un mensaje pastoral desde la periferia
La elección del CEDIA como primera parada pastoral del viaje no ha pasado desapercibida. Desde Cáritas Madrid han expresado su emoción y agradecimiento por una visita que consideran un reconocimiento a la labor cotidiana de voluntarios, trabajadores y personas acompañadas.
“Es una oportunidad única para que las personas con las que trabajamos se sientan visibilizadas y entiendan que sus vidas son muy importantes y que la Iglesia se preocupa por ellas y les da esa dignidad que merecen. Son personas dignas de amor. A veces son personas que llegan muy dañadas y consideran que no son merecedoras de amor, sin embargo, esta es una forma de decirles: ‘sí sois merecedores de amor, sí vale la pena mostrar cual es vuestra situación’”, explica María Ángeles Altozano, portavoz de Cáritas Madrid.
No es casual que León XIV haya querido comenzar su estancia en uno de los barrios más alejados de los circuitos turísticos y de los grandes focos mediáticos. Antes de las celebraciones multitudinarias previstas en el centro de la ciudad, el Pontífice se acercará a quienes experimentan de forma más dura la pobreza, la soledad y la falta de vivienda.
El responsable del CEDIA señala que el Papa ha decidido entrar en Madrid “por la puerta de la caridad”, una expresión que resume el profundo simbolismo de esta visita. “Que el Papa decida entrar a Madrid por la puerta de la caridad, entre los más pobres, es un mensaje impresionante para todos. Se puede entrar a las ciudades como los emperadores romanos, triunfantes, y sin embargo él ha decidido entrar por la puerta de los más pobres, para nosotros es una llamada de atención sobre cuál es el centro de la Iglesia. Es una buena noticia también para Madrid, yo creo que las sociedades se definen por cómo cuidan a los más débiles”, apunta Gómez-Escalonillas.
Una Iglesia que sale al encuentro
Para la Iglesia de Madrid y para Cáritas, el gesto constituye una llamada a mirar de frente la realidad de las personas sin hogar y a recordar que la evangelización pasa también por el cuidado concreto de quienes más necesitan ser escuchados y acompañados. En una ciudad marcada por fuertes contrastes sociales, el Pontífice situará desde el primer momento la caridad en el corazón de su mensaje.