Forum Libertas, 23/02/06
De la mano de Thomas Merton, autor de conocida valía en el campo de la espiritualidad, somos invitados a entrar en el mundo de los salmos. La Iglesia siempre ha valorado de una forma especial el salterio.
Los 150 salmos de la Biblia son Palabra de Dios y, al mismo tiempo, son palabras para dirigirse a Dios. De alguna manera, podemos decir, Dios reza desde el corazón del hombre. La importancia que la Iglesia da a los Salmos se ve en el hecho de que manda a sacerdotes y religiosos que los recen cada día. La Iglesia reza con los salmos. Pero Merton va más allá al indicarnos que es también una buena y muy recomendable oración para los laicos.
En este librito nos ofrece una breve pero suculenta introducción al Salterio que se convierte, sobre todo, en invitación a frecuentar la oración del Antiguo Testamento y de la Iglesia. El mismo Jesús rezó con los salmos, incluso estando en la cruz (“Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?", es el inicio del salmo 21). También fue oración frecuente en labios de la Virgen y de los apóstoles. Finalmente ha sido escuela de oración a lo largo de toda la historia de la Iglesia.
Los salmos, además, recogen toda la realidad del hombre. Los hay que son cantos de alabanza a Dios, que brota espontáneamente cuando se descubre Quién es Él, otros son para momentos de prueba y de aflicción… toda la experiencia de los hombres está ahí contenida y hecha oración que sube a la presencia de Dios.
Este pequeño librito puede cumplir muy bien su cometido de encender el interés y avivar el gusto por la oración sálmica. Quien se adentra en ella difícilmente va a encontrarla seca. Al contrario descubrirá un mundo en el que verá, entre otras cosas, que con Dios podemos hablar de todo.