Barcelona. 10/5/2006 - FL
Por ejemplo, por primera vez en la democracia, el gobierno socialista de Zapatero tiene el dudoso honor de haber perpetrado las primeras detenciones por razones políticas que han encontrado una dura condena en la justicia.
Por ejemplo, para aleccionar a favor del segregacionismo que incorpora la ideología de género, doctrina fundamental del actual gobierno español, la vicepresidenta ofrecerá una cena a Bachelet, presidenta de Chile, de naturaleza masiva y solo abierta a mujeres, para estimularla a que luche contra el conservadurismo de aquel país.
Es tremendo que se acometan actos de este tipo y que además se presenten como iniciativas gubernamentales entrometiéndose en la política interna de otros países.
Los derechos de la mujer no se defienden a base de intentar convertirla en una “clase social” en una adaptación pobre y mecánica del marxismo, que es lo que hace la ideología de género donde el papel histórico del proletariado debe ser asumido por las mujeres y los homosexuales.
Fíjense en la paradoja: por un lado se intenta perseguir y discriminar a las escuelas concertadas que utilizan la pedagogía cada vez más valorada de la educación diferenciada entre niños y niñas, y por otra se dedican a practicar el segregacionismo de las mujeres con un carácter feroz.
Es lo mismo que el Islam pero a la inversa.
Este país se está deconstruyendo a base de un discurso superestructural meloso y almibarado y la incentivación del enfrentamiento y el conflicto en el seno de la sociedad, resucitando los fantasmas de la guerra civil, introduciendo la guerra de sexos, financiando la agresión del lobby homosexual contra los ciudadanos, discriminando todo aquello que pueda representar el hecho religioso, estimulando irresponsablemente el conflicto entre territorios, fragilizando instituciones básicas como son el matrimonio, la paternidad y la maternidad.