Me había dado cuenta que eran lindas poesías y luego de donde las copias te deleitas cada noche viendo el marco que las encierra hecho con amor y delicadeza musica pintor y escritor mas todo esto que me gusta y encerrado en este bello portal tendré que ponerlo a de vez en cuando abrir "Tiempo de poesía" muchas veces aunque nos guste deleitar la vista eso no es todo hay que cuidar más detallitos y mi Dios me ha de ayudar a hacerlo y mientras espero que no se empolve "Tiempo de Poesia" sin nadie que atraviese su ventana y dar una miradilla muchas personas necesitan de nuestro amor y esta es una forma de darlo transmitiendo lo encerrado ahí muchas gracias, Abel
17 de Octubre de 2011
(Judit 8, 9-17) Judit y los ancianos
Oyó, pues, Judit las amargas quejas que el pueblo había presentado al jefe de la ciudad, pues habían perdido el ánimo ante la escasez de agua. Supo también todo cuanto Ozías les había respondido y cómo les había jurado que entregaría la ciudad a los asirios al cabo de cinco días. Entonces, mandó llamar a Jabrís y Jarmís, ancianos de la ciudad, por medio de la sierva que tenía al frente de su hacienda. Cuando llegaron les dijo:
"Escuchadme, jefes de los vecinos de Betulia. No me parecen bien las palabras que habéis pronunciado hoy ante el pueblo, cuando habéis interpuesto entre Dios y vosotros un juramento, asegurando que entregaríais la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no os enviaba socorro el Señor. ¿Quiénes sois vosotros para permitiros hoy poner a Dios a prueba y suplantar a Dios entre los hombres? ¡Así tentáis al Señor Omnipotente, vosotros que nunca llegaréis a comprender nada! Nunca llegaréis a sondear el fondo del corazón humano, ni podréis captar los pensamientos de su inteligencia, pues ¿cómo vais a escrutar a Dios, que hizo todas las cosas, conocer su inteligencia y comprender sus pensamientos? No, hermanos, no provoquéis la cólera del Señor, Dios nuestro. Si no quiere socorrernos en el plazo de cinco días, tiene poder para protegernos en cualquier tro momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos. Pero vosotros no exijáis garantías a los designios del Señor nuestro Dios, porque Dios no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca, como a cualquier mortal, una línea de conducta. Pidámosle más bien que nos socorra, mientras esperamos confiadamente que nos salve. Y él escuchará nuestra súplica, si le place hacerlo. Es palabra de Dios (Judit 8, 9-17)
Salmo 141 (140)
Contra la seducción del mal
Te invoco, Yahvé, ven presto,
escucha mi voz cundo te llamo.
Que mi oración sea como incienso para ti,
mis manos alzadas, como ofrenda de la tarde
Pon Yahvé, en mi boca un centinela,
un vigía a la puerta de mis labios.
Que el justo me hiera y el leal me corrija,
pero nunca el malito perfume mi cabeza,
pues así seguiría implicado en sus maldades.
Quedaron a merced de la Roca, su juez,
los que oyeron con regodeo mis palabras.
A tí, Señor Yahvé, se vuelven mis ojos,
¡en ti me cobijo, no me desampares!
Guárdame del lazo que me tienden,
Es palabra de Dios
Salmo 141 (140)
(Esther 5, 1a 8) Esther se presenta en el palacio.
Al tercer día, y una vez acabada su oración, se despojó de sus vestidos de orante y se vistió de reina. Recobrada su espléndida belleza, invocó a Dios, que vela sobre todos y los salva. Luego, tomando a dos siervas, se apoyó suavemene en una de ellas, mientras la tra la seguía alzando el ruedo del vestido. Iba resplandeciente, en el apogeo de su belleza, con rostro alegre como de enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por la angustia. Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia el rey. Estaba el rey sentado en su trono, revestido de las vestiduras de las ceremonias del pueblo, cubierto de oro y piedras preciosas y con aspecto verdaderamente impresionante. Alzando su rostro, resplandeciente de gloria, lanzó una mirada tan colmada de ira que la reina se desvaneció; perdió el color y apoyó la cabeza sobre la sierva que la precedía. Mudó entonces Dios el corazón del rey en dulzudra. Angustiado, se calló del trono y la tomó en sus brazos y, en tanto ella se recobraba, la dirigía dulces palabras. Le decía: "¿Qué ocurre, Esther? Yo soy tu hermano, ten confianza. No morirás, pues mi mandato sólo alcanza a la gente común.
Acércate." Entonces tomó el rey el cetro de oro, lo puso sobre el cuello de Esther, la besó y le dijo: "Háblame." Ella respondió: "Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y mi corazón se turbó ante el temor de tu gloria. Porque eres admidrable, señor, y tu rostro está lleno de dignidad." Tras decir esto, se desmayó de nuevo. El rey se turbó, y todos sus cortesanos se esforzaron por reanimarla. El rey le preguntó: "¿Qué sucede, reina Esther? ¿Qué deseas? Incluso la mitad del reino te será dada." Respondió Esther. "Si al rey le place, venga hoy el rey, con Amán, al banquete que le tengo listo." Respondió el rey ; "Avisad inmediatamente a Amán para que se cumpla el deseo de Esther." El rey y Amán fueron al banquete arreglado por Esther y, durante el banquete, dijo el rey a Esther: "¿Qué quieres pedir?, pues se te dará. ¿Qué deseas? Hasta la mitad del reino te será concedida." Esther respondió: "¿Mi petición y mi deseo? Si cuento con la benevolencia del rey, y si al rey le place escuchar mi petición y cumplir mi deseo, que vengan mañana el rey y Amán al banquete que he arreglado para ellos. Entonces haré lo que el rey me pide." Es palabra de Dios (Esther 5, 1a-8)
Nada te Turbe
por santa Teresa de Avila
Nada te turbe,
Nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.
18 de Octubre de 2011
José de Jesús Bedolla Brambila igual a 721. Si tu enemigo tiene sed dadle de beber así, así amontonaras brazas sobre su cabeza.
(Esdras 8, 21-34) Alli, a orillas del río Ahavá, pregoné un ayuno para humillarnos delante de nuestro Dios y pedirle un viaje feliz para nosotros, nuestros hijos y nuestros bienes. Es que me había dado vergüenza solicitar del rey soldados de infantería y de caballería para protegernos del enemigo en el camino; por el contrario, habíamos declarado al rey: "La mano de nuestro Dios está, para bien, con todos los que lo buscan; y su poder y su cólera sobre todos los que lo abandonan." Ayunamos, pues, e invocamos a nuestro Dios con este fin. Y él nos atendió.
Elegí a doce jefes de los sacerdotes, y además a Serebías y Jasabías, y con ellos a diez de sus hermanos; les pesé la plata, el oro y los utensilios, ofrendas que el rey, sus consejeros, sus jefes y todos los israelitas que se encontraban allí habían reservado para el templo de nuestro Dios. Pesé y les entregué seiscientos cincuenta talentos de plata, cien utensilios de plata de dos talentos, cien talentos de oro, veinte copas de oro de mil dáricos y dos objetos de hermoso bronce dorado, preciosos como el oro. Y les dije: "Vosotros estáis consagrados a Yahvé; estos utensilios son sagrados; esta plata y este oro son una ofrenda voluntaria a Yahvé, Dios de nuestros padres. Vigilad y guardadlos hasta que los peséis ante los jefes de los sacerdotes y de los levitas y los cabezas de familia de Israel, en Jerusalén, en las cámaras del templo de Yahvé." Los sacerdotes y levitas tomaron entonces el oro y la plata ya pesados y los utensilios, para llevarlos a Jerusalén, al templo de nuestro Dios.
El día doce del primer mes partimos del río Ahavá hacia Jerusalén. La mano de nuestro Dios, que nos sostenía, nos salvó en el camino de la mano de enemigos y salteadores. Llegamos a Jerusalén y descansamos allí tres días. El cuarto día, fueron pesados en el templo de nuestro Dios la plata, el oro y los utensilios, y entregados al sacerdote Meremot, hijo de Urías. Estaba con él Eleazar, hijo de Pinjás, y les acompañaban los levitas Jozabad, hijo de Josué, y Noadías, hijo de Binuy. Todo se contó y se pesó, y se registró su peso total. Es palabra de Dios (Esdras 8, 21-34)
Salmo 97 (96)
Yahvé triunfante
¡Reina Yahvé! ¡Exulte la tierra,
se alegren las islas numerosas!
Nubes y densa bruma lo rodean,
justicia y derecho afianzan su trono.
Delante de él avanza fuego,
que abrasa en torno a sus adversarios;
iluminan el orbe sus relámpagos,
lo ve la tierra y se estremece.
Sión lo oye y se alboroza,
exultan las ciudades de Judá
a causa de tus juicios, Yahvé.
Porque tú eres Yahvé,
Altísimo sobre toda la tierra,
por encima de todos los dioses.
preserva la vida de sus fieles,
los libra de la mano del malito.
La luz sale para el justo,
el gozo para los rectos de corazón.
Justos, alegraos en Yahvé.
celebrad su memoria sagrada.
Es palabra de Dios
(Salmo 97 (96) )
(Hechos 27, 1-16) Camino de Roma .
Cuando se decidió que nos embarcásemos rumbo a Italia, entregaron a Pablo y a algunos tros prisioneros a un centurión de la cohorte Augusta, llamado julio. Embarcamos en una nave de Adramitio, que iba a partir hacia las costas de Asia, y nos hicimos a la mar. Estaba con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica. Al día siguiente arribamos a Sidón. Julio se portó humanamente con Pablo y le permitió ir a ver a sus amigos y ser atendido por ellos. Zarpamos de allí y navegamos al abrigo de las costas de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Atravesamos los mares de Cilicia y Panfilia y, al cabo de quince días, llegamos a Mira de Licia. Allí encontró el centurión una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos hizo subir a bordo. Durante muchos días la navegación fue lenta y a duras penas llegamos a la altura de Gnido. Como el viento no nos dejaba entrar en puerto, navegamos al abrigo de Creta por la parte de Salmone; y, costeándola, llegamos con dificultad a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual se encuentra la ciudad de Lasea.
Tempestad y naufragio.
Había transcurrido bastante tiempo y la navegación era ya peligrosa, pues incluso había pasado el Ayuno. Pablo les advertió: "Amigos, presiento que la navegación va a ser muy peligrosa, y que pueden salir seriamente dañadas no sólo lo que lleva y la nave, sino también nuestras propias personas." Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón que a las palabras de Pablo. Como el puerto no estaba acondicionado para invernar, la mayoría decidió hacerse a la mar desde allí, por si era posible llegar a Fénica, un puerto de Creta orientado al suroeste y al noroeste, y pasar allí el invierno.
Como entonces soplaba ligeramente el viento del sur, creyeron que podían poner en práctica su fin. Así que levaron anclas y fueron costeando Creta de cerca. Pero no mucho después se desencadenó un viento huracanado procedente de la isla, llamado Euroaquilón. La nave fue arrastrada y, al no poder hacer frente al viento, nos abandonamos a la deriva. Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos con el bote. Es palabra de Dios (Hechos 27, 1-16)
Que muero porque no muero
por Santa Teresa de Avila
Vivo sin vivir en mi
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor
Que me quiso para si:
Cuando el corazón le dí
Puso en él este letrero,
Que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
Del amor con que yo vivo,
Ha hecho a Dios mi cautivo,
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero
Que muero porque no muero.
19 de Octubre de 2011
(Proverbios 27, 1-1-20) No presumas del mañana, pues no sabes lo que será el día. Que tro te alabe y no tu propia boca, que sea un extraño y no tus labios. Pesada es la piedra y pesada la arena; es más pesada la rabia del necio. El furor es cruel, impetuosa la cólera, pero la envidia es irresistible. Más vale reprensión manifiesta que amistad encubierta. Más valen golpes leales de amigo que besos falaces de enemigo. Estómago harto desprecia la miel, estómago hambriento vuelve lo amargo dulce. Como pájaro errante lejos de su nido es el hombre errante lejos de su lugar. Perfume e incienso alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma. No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; no vayas a la casa de tu hermano cuando estés en apuros. Hazte sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y podré responder a quien me ofende. El prudente ve el peligro y se esconde, los simples siguen adelante y lo pagan. Cógele el vestido, pues salió fiador de un extraño; exígele prenda por los desconocidos. Saludar al vecino a gritos de madrugada es igual que maldecirlo. Gotera incesante en día de lluvia y mujer pendenciera son iguales; contenerla es como retener el viento y coger aceite con la mano. El hierro se aguza con hierro, el hombre, en contacto con su prójimo. Quien cuida una higuera come de su fruto; quien vela por su amo recibe honores. Como el agua es espejo del rostro, el corazón es espejo del hombre. Abismo y perdición son insaciables, como insaciables son los ojos del hombre. Es palabra de Dios (Proverbios 27, 1-20)
Salmo 63 (62)
Sed de Dios
Dios, tú mi Dios, yo te busco,
mi ser tiene sed de ti,
por ti languidece mi cuerpo,
como erial agotado, sin agua.
Así como te veía en el santuario,
contemplando tu fuerza y tu gloria
-pues tu amor es mejor que la vida,
por eso mis labios te alaban-.
así quiero bendecirte en mi vida,
levantar mis manos en tu nombre;
me saciaré como de grasa y médula,
mis labios te alabarán jubilosos.
Si acostado me vienes a la mente,
quedo en vela meditando en ti,
porque tú me sirves de auxilio
y exulto a la sombra de tus alas;
mi ser se aprieta contra ti,
tu diestra me sostiene.
Es palabra de Dios
Salmo 63 (62)
(Romanos 4, 13-17) En efecto, si Abraham y su posteridad recibieron la promesa de ser herederos del mundo, no fue por la ley, sino por la justicia que viene de la fe. Porque si ser herederos dependiese de la ley, la fe carecería de objeto, y la promesa quedaría abolida. Además la ley provoca la ira divina; por el contrario, donde no hay ley no hay transgresión. Por eso, para que fuese un don, la promesa tenía que depender de la fe, y así quedar asegurada para toda la posteridad; no sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros. Dice de él la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones. Es decir, lo hizo padre nuestro el Dios a quien creyó, el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. Es palabra de Dios (Romanos 4,13-17)
Amor
por Montserrar Marstany Carmel de Igualada
Amor que tanto me amas
Amor ¿que milagro has hecho,
que en mi corazón helado
has encendido tu fuego?
¡Qué fulgor el de tus luces
al borde de mis senderos!
y ¿Que amplios horizontes
a mis ojos has abierto!
Amor, que tanto me amas,
dime, ¿qué milagro has hecho
que en todo cuanto yo miro
me acompaña tu recuerdo?
En el monte y en el valle
en el sol y en los luceros
en el mar de bravfas ondas
y en el tranquilo riachuelo
de tu amor todo me habla
y en todo tu nombre leo.
20 de Octubre de 2011
El obispo Miguel Patiño Velazquez viene a confirmar el 29 de Octubre demosle la Bienvenida y despues de que venga todo volverá a la normalidad esperemos en Dios que nos ama y todo lo hace por amor Miguel igual a 119
(Eclesiastés 5, 1-8) Que no se remuevan tus labios ni se apresure tu corazón al pronunciar una palabra ante Dios. Dios está en el cielo, pero tú en la tierra: sean por tanto pocas tus palabras. Las muchas preocupaciones afloran en los sueños, y en las muchas palabras la voz del necio. Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, pues no le agradan los necios. El voto que has hecho, cúmplelo. Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos. No permitas que tu boca haga de ti un pecador, y luego digas ante el Mensajero que fue inadvertencia. ¿Por qué dar a Dios la ocación de irritarse contra ti y de arruinar lo que haces?
Cuantos más sueños, más vanidades y palabrería. Pero tú teme a Dios. Si en la región ves al pobre oprimido y timados el derecho y la justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre tra dignidad, y tras más dignas sobre ambas. Se invocará el interés común y el servicio del rey. Es palabra de Dios (Eclesistés 5, 1-8)
Salmo 65 (64)
Himno de acción de gracias
Tu mereces la alabanza,
oh Dios, en Sión.
A ti el voto se te cumple,
tú que escuchas la oración.
dichoso el que eliges e invitas
a habitar dentro de tus atrios.
¡Que nos hartemos de los bienes de tu Casa,
de las ofrendas santas de tu Templo!
Tu afirmas los montes con tu fuerza,
ceñido de potencia;
tú acallas el estruendo de los mares,
el estruendo de sus olas
(y el tumulto de los pueblos).
Los que habitan los confines lejanos
se estremecen al ver tus signos;
a las puertas del alba y del ocaso
las haces gritar de júbilo.
Te ocupas de la tierra y la riegas,
la colmas de riquezas.
Destilan los pastos
las colinas se adornan de alegría;
las praderas se visten de rebaños
y los valles se cubren de trigales
entre gritos de júbilo y canciones.
Es palabra de Dios
(Salmo 65 (64) )
(san Mateo 25, 1-13) Historieta de la diez vírgenes.
"Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes que, con su lamparita en la mano, salieron al encuentro del novio. cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, al tomar sus lámparitas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas llevaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardaba, se adormilaron todas y finalmente se durmieron. Mas a medianoche se oyó un grito: ¡Ya está aqui el novio! ¡Salid a su encuentro! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y dispusieron sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan. Pero las prudentes contestaron: No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban listas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las tras vírgenes diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Pero él respondió: Os aseguro que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. Es palabra de Dios (san Mateo 25, 1-13)
En el árbol de la Cruz
por Fray Pedro Padilla
siglo XVI
En el árbol de la Cruz
Estaba Cristo pendiente,
Y el cielo, el mar y la tierra
Cada cual su muerte siente.
Tiene su Cuerpo sagrado
Hecho de sangre una fuente,
Con la cual fue redimida
La miseria y pobre gente.
Culpas ajenas pagaba
Aquél Cordero inocente,
Que fué por salvar al hombre
Hata morir obediente.
En madero fué la ofensa
De nuestro primer pariente,
Y en madero la redime
El que es todo omnipotente.
Mirándole está su Madre
Y llorando amargamente,
Y el sagrado evangelista,
Que también está presente.
Consolando el desconsuelo
De aquél dolor tan urgente,
Que vida en ninguno dellos
Ni permite ni consiente.
21 de Octubre de 2011
(Esdras 7, 13-24) "Éstas son mis órdenes: todo aquel que en mi reino pertenezca al pueblo de Israel, o a sus sacerdotes o sus levitas, y quiera volver a Jerusalén, puede partir contigo, ya que el rey y sus siete consejeros te envían a inspeccionar a Judá y Jerusalén en lo referente a la Ley de tu Dios que está en tus manos, y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén, así como toda la plata y el oro que hayas reunido de toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias que el pueblo y los sacerdotes hayan hecho a el templo de su Dios en Jerusalén. Con este dinero procura comprar novillos, carneros, corderos, con las oblaciones y libaciones correspondientes, y ofrecerlo luego sobre el altar del templo de vuestro Dios en Jerusalén.
La plata y el oro que sobre, lo emplearéis como mejor os parezca a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de vuestro Dios. Los utensilios que se te entregan al servicio del templo de tu Dios, deposítalos delante de tu Dios en Jerusalén. El tesoro real te proporcionará las restantes cosas que necesites y el templo de tu Dios. Yo, el rey Artajerjes, doy esta orden a todos los tesoreros de Transeufratina: "Todo lo que os pida el sacerdote Esdras, Secretrio de la Ley del Dios del cielo, se lo daréis puntualmente, hasta la suma de cien talentos de plata, cien de trigo, cien medidas de vino y cien medidas de aceite; la sal se le dará sin tasa. Todo lo que ordena el Dios del cielo debe ser cumplido con celo a el templo del Dios del cielo, a fin de que la Cólera no caiga sobre el reino, el rey y sus hijos. Os hacemos saber también que no se puede percibir impuesto, contribución o peaje de ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, donados ni de ninguno de los servidores de este templo de Dios. Es palabra de Dios (Esdras 7, 13-24)
Salmo 119 (118), 1-8
Dichosos los que caminan rectamente,
los que proceden en la ley de Yahvé.
Dichosos los que guardan sus preceptos,
los que lo buscan de todo corazón;
los que, sin hacer inquidad,
andan por sus caminos.
Tú promulgaste tus ordenanzas,
y que sean guardadas cabalmente.
¡Ojalá mis caminos estén firmes
y poder guardar tus preceptos!
No me veré entonces defraudado
al mirar todos tus mandamientos.
Te daré gracias con toda sinceridad
cuando aprenda tus justas normas.
Quiero observar tus preceptos,
no me abandones del todo.
Es palabra de Dios
(Salmo 119 (118)
(Romanos 8, 31-38) Himno al amor de Dios.
Ante esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Si él no perdonó ni a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos nosotros), ¿cómo no va a darnos con él gratuitamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros?
¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?... Como dice la Escritura: Por ti nos matan cada día, nos tratan como a ovejas de matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades podrá apartarnos del amor de Dios.manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro. Es palabra de Dios (Romanos 8, 31-38)
Himno eucarístico 1
Ven, Jesús, mi Salvador
Divino Cordero;
Ven a mí, dulce Señor
Oh mi Dios, mi amor!
Eres Padre tierno
Eres buen Pastor;
Eres verbo eterno
Nuestro Redentor.
¡Oh de mi esperanza
Dulce galardón!
Te doy alabanza
Y mi corazón.
En Tí siempre espero,
Aumenta mi fe;
Con amor sincero
Te recibiré.
En esta apariencia,
Divino manjar,
Tu santa presencia
Quieres ocultar.
Oh Sabiduría,
Eterno Señor;
Ven en este día
A darme tu amor!
Jesús de mi vida;
Nunca más pecar;
Sólo a Ti rendida,
Mi alma quiere amar.
22 de Octubre de 2011
(Tobías 5, 9-14) Fue Tobías a informar a su padre y le dijo: "Ya he encontrado un hombre que es isrraelita, hermano nuestro." Tobit le contestó: "Llámale, para que me entere de qué familia es y a qué tribu pertenece, y si es digno de confianza para que te acompañe, hijo." Salío Tobías, le llamó y le dijo: "Joven, mi padre te llama." Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle. El ángel contestó: "Que disfrutes de mucha alegría." Replicó Tobit: "¿Qué alegría puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo; yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz, vivo como un muerto. Oigo la voz de los hombres, pero no los veo." Le dijo el ángel:
"Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco. Ten confianza." Tobit le dijo: "Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de guía? Yo te daría tu salario, hermano." Él respondió: "Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los camino y he viajado a Media con frecuencia. He recorrido todos sus llanos y sus montes y tengo conocimiento de todas sus rutas." Tobit le dijo: ¿Querrías decirme, hermano, a qué familia y tribu perteneces?" Le respondió el ángel: "¿Qué puede importar mi tribu?" Tobit insistió: "Me gustaría, hermano, saber con seguridad tu tribu y nombre." Respondió el ángel: "Yo soy Azarías, hijo del gran Ananías, uno de tus parientes." Le dijo Tobit: "Seas venido sano y salvo, hermano; y no lleves a mal, hermano, mi deseo de conocer con certeza tu nombre y familia. Resulta ahora que eres de mi parentela y que perteneces a un linaje bueno y honrado. He conocido a Ananías y a Natán, los dos hijos del gran Semeías; ellos iban conmigo a Jerusalén y conmigo adoraban allí, sin esviarse del buen camino. Tus parientes son hombres de bien; de buen linaje procedes. ¡El gozo sea contigo!" Es palabra de Dios (Tobías 5, 9-14)
Salmo 46 (45)
Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro en la angustia, siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes vacilan en el fondo del mar,
aunque sus aguas bramen y se agiten,
y su ímpetu sacuda las montañas.
(¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
nuestro baluarte el Dios de Jacob!)
¡Un río!
Sus brazos recrean la ciudad de Dios,
santifican la morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella, no vacila,
Dios la socorre al despuntar el alba.
Braman las naciones, tiemblan los reinos,
lanza él su voz, la tierra se deshace.
¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
nuestro baluarte el Dios de Jacob!
Venid a ver los prodigios de Yahvé,
que llena la tierra de estupor.
Detiene las guerras por todo el orbe;
quiebra el arco, rompe la lanza,
prende fuego a los escudos.
"Basta ya, sabed que soy Dios,
excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso".
Es palabra de Dios
Salmo 46 (45)
(san Lucas 24,13-32) Los díscípulos de Emaús.
Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y se puso a caminar a su lado. Pero sus ojos no podían ver y reconocerle. Él les preguntó: "¿De qué vais discutiendo por el camino?" Ellos se detuvieron con aire entristecido. Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días?" Él les dijo: "¿Qué ha ocurrido?" Ellos le contestaron: "Lo de Jesús el Nazoreo, un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo el pueblo: cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que iba a ser él quien liberaría a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que eso pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron."
Él les dijo: "¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria?" Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les fue explicando lo que decían de él todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le rogaron insistentemente: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado." Entró, pues, y se quedó con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista. Se dijeron uno a tro: "¿No ardía nuestro corazón en nuestro interior cuando nos hablaba en el camino y nos iba explicando las Escritura?" ¿Arde así tu corazón por mi amado buen Jesús? Es palabra de Dios (san Lucas 24, 13-32)
SONETO DE MARIA
AL DAR SU PRIMER BESO
AL NIÑO JESÚS
Cuando al tocarte hoy por vez primera
ví en tu carne temblar el infinito
todo el cosmos lloraba con tu grito
y todo el mar rozaba mi ribera.
Cuando al cantar mi nana prisionera
de este tiempo que nace ya marchito
te arropé en el pesebre, tu bendito
mirar desheló el frío en primavera.
Pero al chocar mis labios con tu frente
transparencia de Dios, flor de la sierra
en la cárcel saltó de gozo el preso
y el pobre se hizo rico de repente.
Un milagro de luz nació del beso
y un chasquido de amor quemó la tierra.
Pedro Miguel Lamet, SJ
impresionante el soneto!! muchas gracias.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
Bueno muy bien bien que describe el amor "Pedro Miguel" ese amor limpio y apasionado y lo describe y lo cuenta y sin miedo su pluma al escribirlo su pluma se desplaza El sabe que piensa en Dios y sabe que quiere contarselo a todo el mundo "Pedro Miguel" nos cuenta lo que siente nos cuenta y asemeja su amor con el cosmos y el infinito y quiere que todos lo veamos y leamos y disfrutemos de ese su amor limpio y puro hacia Dios y hacia los hombres que Dios nos enseñe amar sin miedo, así al igual que El nos ha amado y nos ama, gracias Abel
Son tan maravillosas las cosas que encontré aquí que creo que no podría hallar otra palabra que no se haya dicho ya, para expresar este misterio del amor humano-Divino. ¡Me falta tiempo para leer tanto! porque no basta con hacerlo, hay que releerlo, meditarlo, rezarlo y ¡ojalá! vivirlo.
Gracias también Rosy de mi parte.
Soledad
Por eso pues Soledad gracias tambien de lo que te pierdes el amor de Dios es maravilloso quien lo encuentra ha encontrado un tesoro y no dejará que nada ni nadie se lo quite ni empañe. Ahora hablando de leer tu sabes que donde pones "le" en manuscrito siempre sera una preciosa "b" labiodendal haz una L manuscrita en minuscula y agregale una pequeña "e" y sera "le" igual a mi "b" de Brambila Barajas o de "Bedolla Brambila ahora ahi te va una pequeña cuentecita suma 38+ 5 será = a 43 y agregale 58+ 3 = a 61 ahora 43+ 61 = a 104 y pues ahora suma "seis" y te dará la misma suma Dios te Bendiga Soledad.
Disculpa Rosy, pero no te entendí. Bendiciones también para tí.
Soledad creo que hay muchos desentendidos como tu que no has entendido dices no basta con leerlo fué lo que mencionaste tu Soledad? sino releerlo, meditarlo rezarlo y ojalá vivirlo y en cuanto al amor Divino es lo que te digo "de lo que te pierdes" y pues no se diga vivirlo porque quien vive el amor Divino el amor de Dios es alguien que está enamorado de su amor de nuevo Soledad gracias y que Dios te Bendiga y envie bendiciones sobre ti. Amén
"de lo que te pierdes"
¿Me lo dices a mí?, pues si entendí bien, no me pierdo de nada, porque de vivirlo, claro que lo vivo!. Perdón no entiendo, sigo sin entender.
Pues ni modo Soledad sigue sin entender tu misma te haces bolas porque en un principio dices "pues si entendí bien" y al último dices "sigo sin entender" quiensabe que estará en tu cabeza, se supone que en nuestra cabeza tenemos diseñada y vive la más impresionante compiurer que Dios hizo y de lo que la llenes según sean tus pensamientos así serán tu obrar, tu discurrir, tu hablar, tu responder, discernir, asimilar en fin si no te tienes amor en primer lugar a ti misma si te platicas y te cuentas mal dirás lo que está escrito en ese salmo 46-45 ¿ me lo dicen a mí es lo que piensan de mi? lo arreglaron en esa forma, ahora me la pagan y empiezas ha hechar a diestra y siniestra pobre de la gente que piensa así de si misma el que nada debe nada teme "donde hay amor no hay temor" si alguien lo transcribio en la "Biblia de Jerusalen" de esa forma quiensabe a quien irá dirigido y El tendrá que dar cuenta de ello si yo lo copie asi como está escrito ni modo, si Dios permitio que me fijara en ese Salmo 46-45 al azar que mal hay en eso, si no he tenido tiempo de continuar escribiendo en los foros ¿porque te enojas? ¿me paga alguien porque gaste mis horas desvelandome y escribiendo?
No el único que me paga y me da el ciento por uno es Dios y el que nada teme nada teme donde hay amor no hay temor. No cabe temor en el amor, antes bien, el amor pleno expulsa el temor, porque el temor entraña castigo; así que quien teme no ha alcanzado la plenitud en el amor gracias Soledad
25 de Octubre de 2011
(Isaías 40, 12-20) La grandeza divina .
¿Quién midió a puñados los mares o calculó a palmos la dimensión del cielo, o puso en una anega el polvo de la tierra? ¿Quién pesó con la romana los montes y los cerros con la balanza? ¿Quién abarcó el espíritu de Yahvé y le aconsejó lo que había de hacer? ¿De quién se aconsejó para entender, para emprender la tarea adecuada? ¿Quién le enseñó la forma de discernir?
Ya veis lo que son las naciones: una gota escurrida de un cazo, un grano de tierra en la balanza. Ved lo que son las islas: una mota de polvo en un peso. El Líbano no basta para leña, ni sus animalitos para holocausto. Las naciones son nada ante él, las considera como nada y vacío. Pues ¿con quién asemejaréis a Dios?, ¿qué semejanza le aplicaréis? El escultor funde la estatua, el orfebre la recubre con oro y le funde adornos de plata. El que es pobre de recursos escoge madera y se busca un hábil artista para que le haga una estatua bien firme. Es palabra de Dios (Isaías 40, 12-20)
Salmo 119 (118), 9-16
¿Cómo purificará el joven su conducta?
Observando tu palabra.
Te busco de todo corazón,
no me desorientes de tus mandatos.
en el corazón guardo tu promesa,
para no pecar contra ti.
¡Bendito seas, Yahvé,
enséñame tus preceptos!
Con mis labios he contado
lo que dispone tu boca.
Me recreo cumpliendo tus dictámenes
más que en toda riqueza.
Tus ordenanzas quiero meditar
y fijarme en tu forma de actuar.
Me deleito en tus preceptos,
no olvido tu palabra.
Es palabra de Dios
(Salmo 118 (119), 9-16)
(san Lucas 1, 26-38) La Anunciación .
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. Cuando entró, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grandioso, le llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin." María respondió al ángel: "¿Cómo será esto posible, si no conozco varón?" El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo y le llamarán Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril, porque no hay nada imposible para Dios." Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel la dejó y se fue. Es palabra de Dios (san Lucas 1, 26-38)
AMOR
por Monserrar Martany Carmel de Igualada
Amor que tanto me amas
Amor ¿qué milagro has hecho,
que en mi corazón helado
has encendido tu fuego?
¡Que fulgor el de tus luces
al borde de mis senderos!
y ¡Que amplios horizontes
a mis ojos has abierto!
Amor, que tanto me amas,
dime ¿que milagro has hecho
que en todo cuanto yo miro
me acompaña tu recuerdo?
En el monte y en el valle
en el sol y en los luceros
en el mar de bravas ondas
y en el tranquilo riachuelo
de tu amor todo me habla
y en todo tu nombre leo.
26 de Octubre de 2011
(2 Reyes 2, 1-12) Elías arrebatado al cielo .
Esto es lo que sucedió cuando Yahvé arrebató a Elias en un torbellino hacia el cielo. Elías y Eliseo partieron de Guilgal. Elías dijo a Eliseo: "Quédate aquí, pues Yahvé me envía a Betel." Eliseo dijo: "¡Por el Dios vivo y por tu propia vida, que no te dejaré!" Y bajaron a Betel. Los discípulos de los profetas que había en Betel salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron: "¿Sabes que Yahvé va hoy a arrebatar a tu señor por encima de tu cabeza?" Respondió: "Ya lo sé yo también. ¡Callad!" Elías le dijo: "Eliseo, quédate aquí, porque Yahvé me envía a Jericó." Pero él respondió: "¡Por el Dios vivo y por tu propia vida, que no te dejaré!. Y llegaron a Jericó. Los discípulos de los profetas que había en Jericó se acercaron a Eliseo y le dijeron: "¿Sabes que Yahvé va hoy a arrebatar a tu señor por encima de tu cabeza?" Respondió: "Ya lo sé yo también. ¡Callad!" Elías le dijo: "Quédate aquí, porque Yahvé me envía al Jordán." Respondió: ¡Por el Dios vivo y por tu propia vida, que no te dejaré!" Y los dos continuaron caminando.
Cincuenta hombres de los discípulos de los profetas iban también de camino y se detuvieron frente (al Jordán), a cierta distancia de Elías y Eliseo, que se detuvieron al lado del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas, que se apartaron a un lado y a tro, y ambos pasaron sobre terreno seco. Mientras pasaban, Elías dijo a Eliseo: "Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado." Eliseo respondió: "Que pasen a mí dos tercios de tu espíritu." Contestó: "Pides algo difícil. Si alcanzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, entonces pasará a tí; si no, no pasará." Iban hablando mientras caminaban, cuando de pronto un carro de fuego con caballos de fuego los apartó uno del tro. Elías veía y clamaba: "Padre mío, padre mío!" ¡Carros y caballería de Israel!" Cuando dejó de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos. Es palabra de Dios (2 Reyes 2, 1-12)
Salmo 119 (118), 17-24
Favorece a tu siervo y viviré,
y así guardaré tu palabra.
Abre mis ojos y contemplaré
las maravillas de tu ley.
Soy un forastero en la tierra,
no me ocultes tus mandamientos.
Me consumo todo deseando
tus normas en todo tiempo.
Tú has increpado a los soberbios,
¡malitos los que se apartan de tus mandatos!
Aleja de mí menosprecios,
porque he guardado tus dictámenes.
Aunque los nobles deliberen contra mí,
tu siervo medita en tus preceptos.
Tus dictámenes hacen mis delicias,
tus preceptos son mis consejeros.
Es palabra de Dios
(Salmo 119 (118), 17-24 )
(Hebreos 6, 1-9) Plan del autor .
Por eso, dejemo aparte la enseñanza elemental acercade Cristo y elevémosnos a lo perfecto. No vamos a reiterar los temas fundamentalesdel arrempentimiento de las obras muertas y de la fe en Dios; de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resucitación de los muertos y del juicio eterno. Así procederemos, con la ayuda de Dios.
Es imposble que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro, y a pesar de todo cayeron, es imposible, digo, que se renueven tra vez, pues están crucificando de nuevo al Hijo de Dios y exponiéndolo a infamia. Pensemos que la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la cultivan participa de la bendición de Dios. Por el contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada. Pero de vosotros, queridos, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación a pesar de lo que acabamos de decir. Es palabra de Dios (Hebreos 6, 1-9)
¡Ser un instante luz, sólo un instante!
por Carlos Bousoño
¡Ser un instante luz, sólo un instante!
Sopla y enciéndeme, Señor, cual árbol
resplandeciente entre la noche oscura.
Baja, Señor, y sopla entre mis frondas.
Tóquete yo con mi pequeña mano,
con mi pequeña sombra triste. Soy
un niño sin descanso.
Mi corazón golpea contra el tuyo.
Un débil junco puede ilusionado
golpear un gran sol, un mar de tierras.
¡Heme aquí golpeando!
¿Y no responderás a un niño? Mira
cómo hasta Ti levanto mis dos brazos
queriendo reposar sobre la hierba de luz de tu regazo
26 de Octubre de 2011
(Esther 5, 1-8) Esther se presenta en el palacio.
Al tercer día, y una vez acabada su oración, se despojó de sus vestidos de orante y se vistió de reina. Recobrada su espléndida belleza, invocó a Dios, que vela sobre todos y los salva. Luego, tomando a dos sirvas, se apoyó suavemente en una de ellas, mientras la tra la seguía alzando el ruedo del vestido. Iba resplandeciente, en el apogeo de su belleza, con rostro alegre como de enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por la angustia. Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia del rey. Estaba el rey sentado en su trono, revestido de las vestiduras de las ceremonias, cubierto de oro y piedras preciosas y con aspecto verdaderamente impresionante. Alzando su rostro, resplandeciente de gloria, lanzó una mirada tan colmada de ira que la reina se desvaneció; perdió el color y apoyó la cabeza sobre la sierva que la precedía. Mudó entonces Dios el corazón del rey en dulzura. Angustiado, se calló del trono y la tomó en sus brazos y, en tanto ella se recobraba, le dirigía dulces palabras. Le decía: "¿Qué ocurre, Esther? Yo soy tu hermano, ten confianza. No morirás, pues mi mandato sólo alcanza a la gente común. Acércate." Entonces tomó el rey el cetro de oro, lo puso sobre el cuello de Esther, la besó y le dijo: "Háblame." Ella respondió: "Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y mi corazón se turbó ante el temor de tu gloria. Porque eres admidrable, señor, y tu rostro está lleno de dignidad." Tras decir esto, se desmayó de nuevo. El rey se turbó, y todos sus cortesanos se esforzaron por reanimarla.
El rey le preguntó: "¿Qué sucede, reina Esther? ¿Que deseas? Incluso la mitad del reino te será dada." Respondió Esther: "Si al rey le place, venga hoy el rey, con Amán, al banquete que le tengo arreglado." Respondió el rey: "Avisad inmediatamente a Amán y que se cumpla el deseo de Esther." El rey y Amán fueron al banquete arreglado por Esther y, durante el banquete, dijo el rey a Esther: "¿Qué deseas? Hasta la mitad del reino te sera concedida." Esther respondió: "¿Mi petición y mi deseo? Si cuento con la benevolencia del rey, y si al rey le place escuchar mi petición y cumplir mi deseo, que vengan mañana el rey y Amán al banquete que he arreglado para ellos. Entonces haré lo que el rey me pide." Es palabra de Dios (Esther 5, 1-8)
Salmo 119 (118), 25-32
Estoy abatido en el polvo,
hazme vivir por tu palabra.
Te conté mi vida y me respondiste,
enséñame tus preceptos.
Indícame el camino hacia tus mandatos
y meditaré en todas tus maravillas.
Me deshago en lágrimas por la pena,
sosténme conforme a tu palabra.
Aléjame del camino de la mentira
y dame la gracia de tu ley.
He escogido el camino de la lealtad,
me conformo a tus disposiciones.
Me mantengo adherido a tus preceptos,
no me confundas, Yahvé.
Recorro el camino de tus mandatos,
pues tú dilatas mi corazón.
Es palabra de Dios
Salmo 119 (118), 25-32
(1 Tesalonicenses 2, 1-12) Bien sabéis, hermanos, que la visita que os hicimos no fue estéril. En efecto, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas. Nuestra palabra no está basada en el error, ni en intenciones dudosas, sino que, así como hemos sido juzgados aptos por Dios y confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios, que examina nuestras intenciones. Bien sabéis que nunca nos presentamos con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia; Dios es testigo. Ni buscamos la gloria humana, ni de vosotros ni de nadie. Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos.
Tanto os queríamos, que estábamos dispuestos a entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino nuestras propias vidas. ¡Habéis llegado a sernos entrañables! Seguro que recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas: os proclamamos el Evangelio de Dios al tiempo que trabajábamos día y noche, y no ser gravosos a ninguno de vosotros. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con vosotros, los creyentes. Os exhortábamos y animábamos a cada uno de vosotros, como un padre a sus hijos, pidiéndoos que vivieseis de una forma digna de Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria. Es palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2, 1-12)
Lo que Vos queráis Señor
por Juan R. Jimenez
Lo que vos queráis, Señor;
sea lo que vos queráis.
Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
sea lo que Vos queráis.
Si queréis que, entre los cardos
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
sea lo que Vos, queráis.
Gracias si queréis que mire,
gracias si queréis cegarme;
gracias por todo y por nada;
sea lo que Vos queráis.
Lo que Vos queráis, Señor;
sea lo que Vos queráis.
27 de Octubre de 2011
(Eclesiastés 11, 1-10) Manda tu grano por el mar, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás. Divídelo en siete partes, o incluso en ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra, y caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda. El que vigila el viento no siembra, el que mira a las nubes no siega. Si no sabes cómo entra el espíritu en los miembros, en el vientre de la mujer encinta, tampoco sabrás la obra de Dios que todo lo hace.
Siembra tu semilla de madrugada y a la tarde no des descanso a tus manos, pues no sabes si es mejor esto o lo tro, o si ambas cosas son igual de buenas.
La edad.
Dulce es la luz y bueno a los ojos ver el sol. Si uno vive muchos años, que sepa disfrutarlos todos, y tenga en cuenta que abundarán los días de oscuridad, que es vanidad todo el porvenir. Disfruta, muchacho, en tu juventud, pásalo bien en tu mocedad. Vete por donde te lleve el corazón y a gusto de tus ojos; pero a sabiendas de que por todo ello te juzgará Dios. Aparta el mal humor de tu pecho y aleja el sufrimiento de tu cuerpo, que juventud y mocedad son efímeras. Es palabra de Dios (Eclesiastés 11, 1-10)
Salmo 119 (118), 33-40
Enséñame, Yahvé el camino de tus preceptos,
lo quiero recorrer como recompensa.
Dame inteligencia para guardar tu ley
y observarla de todo corazón.
Llévame por la senda de tus mandatos,
que en ella me siento complacido.
Inclina mi corazón a tus dictámenes,
y no a ganancias injustas.
Aparta mis ojos de la vanidad,
hazme vivir por tu palabra.
Mantén a tu siervo tu promesa,
que conduce a tu temor.
Apártame el oprobio que me asusta,
pues son buenas tus decisiones.
Mira que anhelo tus ordenanzas,
hazme vivir por tu justicia.
Es palabra de Dios
Salmo 119 (118), 33-40
(Romanos 8, 31-39) Himno al amor de Dios .
Ante esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Si Él no perdonó ni a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos nosotros), ¿cómo no va a darnos con el gratuitamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros?
¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?... Como dice la Escritura: Por ti nos matan cada día, nos tratan como a ovejas de matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquél que nos amó.
Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni cualquier tra criatura podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro. Es palabra de Dios de la santa Misa del día 27 de Octubre de 2011 (Romanos 8, 31-39)
Creo
Me dicen que no existes, Dios silente,
las guerras, las espinas, el estio,
que eres espejismo, desvario
causado por la herida de mi mente.
Si no existes, ¿por qué tan de repente
acudes a mis noches y te ansío?
¿por que noto tu huella en el rocío
al despertar el día, aún reciente?
Se mueve el agua y ríe por la fuente,
y tu música en el corazón mío.
Se diferencía el mundo, árido y vacío,
en cauce de silencio confidente.
Igual que escucha al mar toda corriente,
así, en tu llamada me confío.
¡Gozosamente en lágrimas soy río!
Río que canta a Dios por que lo siente.
Jesús Martínez García
28 de Octubre de 2011
(Esdras 7, 13-21) "Éstas son mis órdenes: Todo aquel que en mi reino pertenezca al pueblo de Israel, o a sus sacerdotes o sus levitas, y quiera volver a Jerusalén, puede partir contigo, ya que el rey y sus siete consejeros te envían a inspeccionar a Judá y Jerusalén en lo referente a la Ley de tu Dios que está en tus manos, y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén, así como toda la plata y oro que hayas reunido de toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias que el pueblo y los sacerdotes hayan hecho a el emplo de su Dios en Jerusalén. Con este dinero procura comprar novillos, carneros, corderos, con las oblaciones y libacions correspondientes, a ofrecerlo luego sobre el altar del templo de vuestro Dios en Jerusalén.
La plata y el oro que sobre, lo emplearéis como mejor os parezca a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de vuestro Dios. Los utensilios que se te entregan para el servicio del templo de tu Dios, deposítalos delante de tu Dios en Jerusalén. El tesoro real te proporcionará las restantes cosas que necesites para el templo de tu Dios. Yo, el rey Artajerjes, doy esta orden a todos los tesoreros de Transeufratina: "Todo lo que os pida el sacerdote Esdras, Secretario de la Ley del Dios del cielo, se lo daréis puntualmente. Es palabra de Dios (Esdras 7, 13-21)
Salmo 119 (118), 41-47
¡Llegue a mí tu amor, Yahvé,
tu salvación, conforme a tu promesa!
Y daré respuesta al que me insulta,
porque confío en tu palabra.
No apartes de mi boca la palabra veraz,
pues tengo esperanza en tus mandamientos.
Observaré sin descanso tu ley,
para siempre jamás.
Y andaré por camino anchuroso,
pues voy buscando tus ordenanzas.
De tus dictámenes hablaré ante los reyes,
y no tendré que avergonzarme.
Me deleitaré en tus mandatos,
que amo muchísimo.
Es palabra de Dios
(Salmo 119 (118), 41-47 )
(Hebreos 12, 5-13) Pedagogía paternal de Dios.
Habéis echado en olvido la exhortación que se os dirige como a hijos: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Pues el Señor corrige a quien ama, y azota a todos los hijos que reconoce. Es decir, sufrís para corrección vuestra, pues Dios os trata como a hijos ¿Conocéis acaso algún hijo a quien su padre no corrija? Y al contrario: si se os ahorra la corrección -que a todos toca-, señal de que sois bastardos y no hijos. Además, teníamos a nuestros padres terrestres, que nos corregían, y les respetábamos. ¿No nos someteremos mejor al Padre de los espíritus para vivir? ¡Eso que ellos nos corregían según sus luces y para poco tiempo! Mas él lo hace para provecho nuestro, y para hacernos partícipes de su santidad. Cierto que ninguna corrección es agradable cuando la recibimos, sino penosa; pero luego produce frutos apacibles de justicia a los que la han experimentado con paciencia
Por tanto, robusteced las manos caídas y las rodillas vacilantes, y enderezad para vuestros pies los caminos tortuosos, para que el que no puede caminar no se descoyunte, sino más bien se cure. Es palabra de Dios (Hebreos 12, 5-13)
Que muero porque no muero
por Santa Teresa de Avila
Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mi,
Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor.
Que me quiso para sí:
Cuando el corazón le dí
Puso él este letrero.
Que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
Del amor con que yo vivo,
Ha hecho a Dios mi cautivo,
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.