ORACIÓN PARA CUANDO ME TOQUE SUFRIR
(San Agustín)
Gracias te doy, Señor,
por los golpes con que azotas mis espaldas;
porque con este castigo
me has salvado de la ruina;
–me castigas,
porque no quieres que queden impunes mis pecados;
y con ello me das una gran lección.
Por eso me someto humildemente
a los golpes de tu látigo;
y te bendigo por la amargura que mezclas
con la dulzura de la vida temporal,
para que no me apegue a los deleites terrenales
y aspire siempre a las delicias eternas.
Tú, Señor, iluminas mis tinieblas
cuando castigas mis pecados con adversidades
y mis perversos deleites con amarguras.
¡Cuán bueno eres, Dios mío!
si en mi vida terrena no pusieras dolor
tal vez me olvidaría completamente de Ti.
Pensaré cuánto has sufrido por mí;
y por pesados que sean mis trabajos,
y grandes mis dolores,
no igualarían jamás a los que Tú padeciste:
insultos, humillación, flagelación,
coronación de espinas,
crucifixión.
Beberé, Señor, este amargo cáliz
para recobrar la salud de mi alma;
lo beberé sin temblar, porque para animarme
lo has bebido Tú primero.
Beberé este cáliz
hasta que pase toda la amargura de este mundo
y llegue a la otra vida
en la que no habrá más maldad ni dolor.
Amén.
CARTA DE UN ENFERMO
De una carta de Luigi Rocci (11 de febrero de 1974)
[El autor tiene introducido el proceso
de canonización]
El sábado pensaba en una frase de Vittorio De Sica: “El sufrimiento enriquece siempre, como la alegría”. Por la experiencia que tengo yo del sufrimiento, experiencia larga –dado que con este mal despiadado he nacido y pronto me redujo a la total inmovilidad con progresión muy dolorosa– puedo decir que el sufrimiento es una revelación, te lleva a ver más allá de las cosas, te descubre valores esenciales, eternos, de la vida. Sobre todo te hace sentir que eres nada y que lo que te da realidad es el gran amor de Dios por ti y por toda creatura.
He sufrido y sufro mucho. Pero siempre he sentido y siento una presencia que me dice: “¡coraje! Yo estoy contigo”. Y mi ánimo, ante aquella presencia, ante aquella silenciosa voz, queda invadido por un gozo misterioso, total. En aquella voz uno se pierde y reza: ¡Señor, quédate conmigo, no te vayas nunca! Y sientes que aquella presencia te dice: “No temas, no te dejo nunca. Tú estás en mí y mí encontrarás descanso y gozo”. Entonces te viene como un estupor, y prorrumpe en ti una alegría que te envuelve, y sientes decir las palabras del Apocalipsis: Yo estoy a la puerta y llamo. Si uno escucha mi voz y me abre yo entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. ¡Cómo es de maravillosa la amistad de Dios! ¡Su amor es transformador!
Claro, no siempre uno se encuentra consolado. Muchas veces Dios hasta quita todo consuelo en el desconsuelo y ahí la curz está al rojo vivo. Y la fe tiembla, y no hay escrito que valga, ni palabra que sirva, y te duele hasta respirar y si algún buen amigo con cincera intención se te acerca a querer decirte algo que huela a piedad, a religión, a esperanza, lo sacas pitando. Y en el fondo sabes que tiene razón, pero lo único que pides es que el dolor desaparezca ya. Uno está realmente clavado en la curz de junto a Cristo. Nada Más.
Me ha gustado mucho la imágen que Abel ha puesto de Jesús y los ladrones.
Al alba dije : !Ven!, ven!
pobre agustín! claro, era platónico.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
por qué pobre?
Al alba dije : !Ven!, ven!
q eres tb platónica? ![]()
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
No creo tener problemas de fe.
Pero, ciertamente, toda esta monserga sobre que lo unico que hace falta es ..... (rellene a conveniencia), me resulta repelente.
En lo que planteo no solo está mi historia, sino tambien la de gente muy querida. Y son esos casos (el suicidio de un hijo, por ejemplo) en donde es imposible hacer otra cosa que acompañar.
¿como encontrar una palabra, para responder al "¿por que?", en casos como esos?. Ni idea.
El sufrimiento. El sufrimiento del inocente. El sufrimiento inflingido por uno que se erige mano de Dios.
Me resulta ininteligible. Incluso eso que dice Abel, que en algún momento, hay espacio para la libertad.
A lo mejor ahí entra lo de Gerard, que la libertad está para escoger el no-amor, lo otro viene por defecto.
Un abrazo Carlos, no sabes la alegría de tenerte otra vez.
Soledad: si, me llamo Elena.
Es verdad...hay muchas cosas que no encuentran sentido ni explicaciòn, y el hecho de que Dios permita (no quiera) que sucedan...a veces permanece oscuro hasta el fin de nuestros dìas. Realmente, si no creyera que hay algo màs detràs de todo este mundo tan injusto, del mal que muchas veces parece tener las de ganar (como cuando crucificaron a Jesùs), serìa todo mucho màs difìcil. Pero aunque no lo entienda con la razòn, en esos momentos en los cuales no encuentro sentido a nada, me repito: Dios sabe, Dios sabe. El sabe todo, El sabe que està pasando esto. El me ama infinitamente. El hecho de que aùn el sufrimiento màs escondido no se le escape, y las làgrimas que no llego ni a llorar El pueda enjuagarlas, esto me da una cierta paz. Mi conocimiento es limitado, El sabe todo, y si no interviene, algùn dìa sabrè por què. Que si tu hijo muere ya no hay vuelta atràs? Aùn para esto tendrà un motivo, que serà originado ùnicamente por el Amor. (No me pasò el suicidio de un hijo, pero perdì dos embarazos. Es verdad, no hay punto de comparaciòn. Pero hijos son al fin. Y cuando sucede no hay consuelo que valga.)
Recuerdo una vez en la cual estaba tocando fondo, y mi director me dijo en dos palabras un cuentito, que decìa que a nosotros nos toca ver solo la parte de atràs del bordado. Los nudos, los hilos entrelazados, la figura distorsionada....pero llegarà un dìa en el cual nos tocarà ver el derecho del bordado, y ahì nos vamos a maravillar de lo que El fue tejiendo en nuestras vidas. Por ahora nos queda solo confiar, a pesar de ver solo la parte màs fea del trabajo. A algunos les deja pispear un poco cada tanto, pero son los menos.
Sí Flavia, tienes toda la razón pero ¡uno necesita ver alguna vez el bordado!!!!!
Sí Flavia, tienes toda la razón pero ¡¡¡¡¡uno necesita ver alguna vez el bordado!!!!! pero aun a eso hay que decir "Amén"
él me ama infinitamente, o sea.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
No se los demás, pero cuando escribo, intento basarme en mi experiencia. Como todos he tenido lo mio, que tampoco me creo la dueña del sufrimiento...
Ahora bien, personalmente y es con lo que yo me manejo, mi formula, y que no se la puedo pasar a nadie porque sólo a mi me sirve ( tal vez a otro le pase lo mismo, yo que se , no quiero ser maestra de nadie) es encontrar en Cristo, varón de dolores un compañero de sufrimiento. Y en los momentos bajos esta idea me sostiene, por momentos efímera y por otros durarera.
Tal vez a San Agustín lo que compuso le sirviera. A mi este escrito y sobre todo la primera parte de las gracias, por ahora no me sale. Racionalmente puede ser, pero no he llegado a ese grado de santidad .![]()
San Agustín, veía un valor en el l castigo. Yo no puedo creer en un Dios castigador, tan propio de épocas pasadas. Tampoco en un Dios blandengue. Prediero la imágen de un Dios misericordioso pero no al modo tontuelo de que todo le resbala. Total es Tannnnn misericordioso.
Creo que Dios nos ama, no porque seamos buenos, sino porque Él es bueno.
Al alba dije : !Ven!, ven!
agustín era agustín. y nosotros podemos ser tan afectadamente agustín...
lo mismo con sta. teresita, y con tantas religiosas de tez blanquecina y religiosos de mirada perdida y cabeza ladeada,...
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
El poema ese es un compendio de barbaridades medioevales
Y ¿que se yo?. Esas religiosas de mirada y cabeza ladeada, tampoco son santos de mi devoción (literalmente)
jAJAJA, me causa gracia lo q dicen sobre lo q subí, pero no en "mal sentido", sino porq tienen razón y porq, a pesar de leerlo yo y q me pueda ayudar en algo, siento lo mismo aunq no en iguales "términos".
Cuando sufro, sufro ¡y no hay San Agustín q me quite ese dolor!... creo q pensaré antes de subir algo aunq, pensandolo mejor, me ayudan sus comentarios.
Muchos post arriba, Gerardo habló de las "claves de Jesús", mmm, me la sigo pensando: ¿no serán las bienaventuranzas?, ojo q vienen de Cristo, no de algún santo/a , lo sigo pensando, a ver q opinan Uds.
Elena, nunca quise decirte q te falta fe o algo así... disculpa si lo entendiste de esa forma, solo hablé desde "mi" experiencia.
Alguien me doi la bienvenida (no encuentro el post y ando apurada), gracias por ello.
Me gustaría saber de dónde sale ese "poema". Es decir, san Agustín no escribe así, está claro que es una adaptación de algo... me encantaría saber hasta dónde llega la adaptación, a´ver si le estamos endilgando a san Agustín críticas que mejor se las llevaría otro.
No digo que la idea retribucionista de un dolor como castigo de los pecados no esté en san Agustín, pero no creo que esté expresada así (y desde eluego, no en "verso").
Por mi parte, yo creo que Dios no castiga de modo automático por los pecados personales, en esta vida, y que debe descartarse toda clase de predicación en ese sentido, como a Dios gracias cuando se predica con micrófono ya se ha hecho (lo que no impide que a micrófono cerrado se siga susurrando la idea).
Sin embargo sí pienso que uno mismo, no los demás sino uno mismo -repito-, tiene todo el derecho de entender que ciertos males que ocurren en su propia vida son una saludable corrección que Dios nos hace, incluso un "castigo" si se lo quiere llamar así.
De todos modos he notado que los argentinos -y quizás los venezolanos- entendemos la palabra "castigo" con un énfasis muy distinto a como la entiende un español, incluso he ido a quejarme al colegio de mis hijas -cuando estaban en primaria- por cuando se hablaba de "castigos", y me miraron con cara de "Ud. viene de Marte o de Saturno?". Esta aclaración la hago porque en un tema tan sensible es importante la procedencia geográfica de los textos.
Pero volviendo al "uno mismo", en otros momentos mencioné mi convicción de que hay verdades "de primera persona", de "segunda persona" y de "tercera persona", e incluso verdades que sólo pueden enunciarse en plural... si se las quita de su ámbito, no son verdades:
-"Esto es un castigo de Dios por mis pecados", podría ser cierto.
-En cambio, "esto es un castigo de Dios por tus pecados", ya depende mucho más de quién es el "tú" que lo enuncia, sólo sería válido de parte del propio Dios, como por ejemplo si lo enuncia un profeta (escena de natán y david: tú eres ese hombre).
-Mientras que "este es un castigo de Dios por sus [de él/ella] pecados", es absolutamente y siempre falso.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
No pude copiar el link, pero encuentras de dónde lo saqué poniendo en google "El dolor salvífico" y entras a lo que dice "El teólogo responde"... a ver tus comentarios luego ![]()
Lo encuentran completo en: http://.www.eltestigofiel.org/informacion/biblia.php?lprg=Sufrimiento
“La tarea de Cristo, fue abrir ese cuerpo, hacerlo, ponerlo a disposición, hacerlo visible («él es la cabeza del cuerpo de la Iglesia» Esa tarea está completa y perfecta, pero nadie puede pertenecer a ese cuerpo si no se decide a dejar de ser carne, si no rompe con su mismidad, con todo el dolor y sufrimiento que esa ruptura, por su propia naturaleza, le traerá. Pero como corresponde a un Dios que salvó en el sufrimiento de su Hijo, el sufrimiento del hombre sárkico que se decide a dejar la carne, es también un sufrimiento fecundo: Dios no deja sin premio ese dolor, y podemos decir que al completar la salida de nosotros mismos hacia el cuerpo de la Iglesia, todo lo de redentor que tenga ese sufrimiento será acopiado en beneficio de su Iglesia.
Con distintas palabras, con más o menos teología, con más o menos entretejidos exegéticos, la Iglesia desde el principio intuyó que el sufrimiento de sus miembros tenía un plus de valor, y que ese plus fecundaba en la propia Iglesia, por eso desde siempre ha celebrado gozosamente a los sufrientes por excelencia, es decir, a los mártires, como semilla de nuevos creyentes.”
(El subrayado es mío)
Hay mártires y mártires: los que pierden la vida literalmente a causa de Su Nombre y los que la van perdiendo día a día…
Te soy sincero: no soy nada afecto al "teólogo responde", asi que si quieres que lea algo en concreto, lo hago, pero leer todo el tocho para comentar en general, no, please...
Apañados vamos con lo de san Agustín, cita el "poema" pero mencionando como fuente un devocionario del padre Julio Triviño, así que vaya a saber por cuántas manos pasó el pobre san Agustín antes de convertirse en esa oración.
En cuanto a la cita de mi texto sobre el sufrimiento, ten presente que hablo allí no de cualquier sufrimiento ni del sufrimiento en general, sino del que sobreviene en el paso del "hombre carnal" al "hombre espiritual", en terminología paulina.
El hombre carnal es aquel que sólo ve el mundo horizontalmente, e incluso epidérmicamente, no ve la dimensión de profundidad, que es donde tiene sentido hablar de Dios. Para el mundo horizontal no necesitamos a Dios, y a Dios gracias, ya ni siquiera lo necesitamos para las explicaciones científicas. Dios no pertenece de ninguna manera a la horizontalidad del mundo.
Dios es transversal, atraviesa el mundo. Uno cuenta o no cuenta con esa dimensión. El hombre que no cuenta con esa dimensión, para el que el mundo es un ámbito cerrado y horizontal, es posiblemente más eficaz que el creyente para transformar técnicamente el planeta, porque no tiene que cuidarse de nada de lo que lo atraviesa, pero es un hombre "sárkico", carnal, le falta ver algo, y no se lo puedes mostrar de prepo.
Al decidirse a abrir los ojos y ver esa dimensión transversal, de profundidad o de altura (la metáfora espacial es lo de menos), sobreviene dolor, de manera necesaria: la transformación de la mirada duele, como muy bien describió Platón en el mito de la caverna (República, libro VII). Pero a la descripción platónica de la transformación de la mirada hay que agregarle algo que es específicamente cristiano, que tiene que ver con haber admitido -en la fe- que el dolor y la muerte ya han muerto en Cristo: duele que tenga que doler. Percibimos el sufrimiento, y percibimos también que nos percibimos sufriendo, y nos molesta que nos moleste.
No es un juego de palabras, es la descripción de una experiencia que estoy seguro de poder universalizar. Esa "molestia al cuadrado", ese "sufrimiento al cuadrado" (sufrir que se sufre, molestar que te moleste), son las pataletas del hombre sárkico.
Ese dolor es gozoso, porque se acerca la liberación. Otros dolores no digo que no puedan serlo, pero yo no me animaría en principio a afirmarlo, y sobre todo no me animaría a afirmarlo del dolor de los demás.
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«Mi corazón está vacío de verdadero saber, acógele entre tus brazos.»
pues no estés tan seguro de poder universalizar (creo q te referías a la cita de platon, no? ).
puede q al profundizar la mirada y penetrar más en la realidad, la tortilla se dé la vuelta y a la vez q se ve q es para mejor, mucho mejor sin comparación, puede entrar cierto arrepentimiento q ni por asomo sería eso dolor o sufrimiento. aunque quizás haya q purgar, pero el purgar es gozoso (y digo gozoso).
en una conversión, y más si es de esas grandes conversiones, se muere y se nace y no hay dolor sino todo lo contrario, me parece a mí.
con razón decimos 'pobre agustín': pobre platón!
pienso (como vengo pensando) q abusamos de los términos dolor y, sobretodo, sufrimiento.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.