Es cierto que, dentro del esquema de este consultorio, es difícil de clasificar. La incluyo en las preguntas de teología bíblica, aunque de manera más propia pertenece a la Mariología, o a la Teología dogmática.
Por supuesto que la preservación de María del pecado original, aquello que celebramos y confesamos en el dogma de la Inmaculada Concepción, es un gran misterio de la fe, pero el acento del misterio no está en el punto en el que lo señalas. De hecho María podía pecar, al igual que Adán y Eva: está en el mismo punto, creada con libertad perfecta. Pero no peca, y demuestra en su humanidad que el proyecto de Dios para el ser humano era viable, podría haber funcionado también en Adán y Eva.
El misterio asoma en varios puntos:
-Por un lado, la sumisión de Dios a las decisiones libres del ser humano: a ninguno se le prohíbe ir contra Dios, ni siquiera a la Virgen.
-Por otro lado ella es preservada de toda mancha del pecado original, pero a diferencia de Adán y Eva, no lo es por el proyecto abierto en la creación, sino en atención a los méritos futuros de su Hijo (que en Dios no son futuros), es decir, por aquello que cierra y totaliza la historia. A mí esto me resulta sumamente paradójico y misterioso: la libertad es verdaderamente un camino, no un acto puntual solamente, ni es sólo la posibilidad de elegir, es un camino de autodonación. Cristo iba a transitar el camino de la libertad humana, pero se prepara su propio camino en una libertad humana, la de la Virgen, para que todo en él sea puro desde el principio, y rectifique de raíz aquello que se torció en el hombre.