La visión física del hombre en el NT no sigue el modelo griego, sino el semítico del AT (con la excepción platónica de Hb 4,12) domina la unidad aunque se componen de carne (sarx) y aliento alma-espíritu (psykhe-pneuma). El corazón (mente) es la sede de la vida consciente, recuerdos, pensamientos, deseos, decisiones los riñones sede de pasiones, la cabeza sede de la responsabilidad (Hch 18,6), los ojos de la estimativa (Mt 6,22s). El cuerpo (soma) es organismo compuesto de miembros y órganos Siendo el hombre imagen de Dios (1Cor 11,7, cfr Col 3,10), suministra imágenes = símbolos para hablar de Dios, antropomorfismos Pero con mucha frecuencia el hombre se contrapone a Dios en su acción (Mc 6,9), en su ser (Jn 10,33), en la obediencia debida (Hch 5,4.29), en su reclamación (Rm 9,20), en el saber (1Cor 2), en la palabra (1Tes 2,13). El hombre es mortal (Hch 14,14; Hb 9,27) limitado en su conocimiento (Mt 16,23), criterios (1Cor 3,3), alcances (2Cor 12,4). El Hijo de Dios se hace hombre (Jn 1,1-16; Flp 2,7) y subraya su común humanidad apropiándose el semitismo "hijo de Adán" (hyios anthropou, ben 'adam), como los demás hombres (Hb 2,11.17; Rm 8,3) Para renovar la imagen de Dios en el hombre (Col 3,10), para salvar a todos los hombres (1Tim 2,4), para una nueva humanidad = creación (2Cor 5,17). El orden nuevo de la redención se expresa en varias oposiciones interior / exterior (Rm 7,22; 2Cor 4,16), nuevo / viejo (Rm 6,6; Ef 4,24) Hijo del hombre es calco literal de un semitismo (ben 'adam, bar nash) que designa un individuo de la colectividad (singular) Adán = hombre (como ben yisra'el significa un israelita) Asi se lee, p ej, en Is 51,12; Is 52,14, Sal 8,5; Sal 45,3, etc, en Ezequiel equivale a un antetitulo "hijo de Adán" (como cualquiera) Dn 7,13 habla de "figura humana/de hombre" contrapuesta a las cuatro fieras precedentes, esa figura sube en una nube al cielo (no baja en el texto), en Dn 7,27 se identifica esa figura con "el pueblo de los santos del Altísimo" Una traducción literal o calco dio el griego hyios (tou) anthropou, del cual arranca al parecer, la especulación sobre un ser misterioso, celeste, que bajara en una nube Tal especulación esta atestiguada en el 'libro de las semejanzas" de Henoc etiópico (1 Hen(et) 37-71) finge un ser angélico, no humano, destinado a juzgar al final a los hombres (este texto probablemente es posterior al NT). En los Evangelios solo Jesús, que suele evitar títulos, lo usa, los narradores, que no temen los títulos, no lo usan A veces donde un evangelista usa la expresión, el paralelo pone pronombre, p ej, Lc 6,22 / Mt 5,11; Lc 12,8 / Mt 10,2; Mt 16,13 / Lc 9,18; Mc 8,31 / Mt 16,21 Falta la expresión en textos capitales como Mt 17,1-8 (transfiguración) y Mt 28,18-20 (plenitud de poder) Lo usan en plural significando "hombres" (Mc 3,28; Ef 3,5) Falta totalmente en Pablo, incluso donde se podía esperar, como 1Tes 1,10; 1Tim 2,6 Ignacio de Antioquia (Ef 20,2) lo justifica "por ser hijo de David', Bernabé lo opone a 'hijo de Dios" No se sabe cuando entra en la comunidad cristiana la especulación citada Por eso optamos por una solución intermedia en esta traducción de ordinario traducimos "«el/este Hombre»", en contextos claramente escatológicos recurrimos a la fórmula "el HIJO del Hombre".