Hay que distinguir la prueba que uno ha de superar para templarse y acreditarse y la tentación que es inducir positivamente al mal Poner a prueba no es inducir al mal, ser tentado puede ser una prueba. a). Las de Cristo son pruebas en que se confronta el designio del Padre con el opuesto (sentido etimológico de satán), Jesús vence y se acredita. b). El cristiano ha de soportar pruebas (Sant 1,3; 1Pe 1,7; 1Cor 11,19), es tentado por la concupiscencia (Sant 1,13-15) y por el Diablo que es el tentador (1Tes 3,4s).