La alianza con Noé
56 Una vez rota la unidad del género humano por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad a través de una serie de etapas. La alianza con Noé después del diluvio (cf. Gn9,9) expresa el principio de la Economía divina con las "naciones", es decir con los hombres agrupados "según sus países, cada uno según su lengua, y según sus clanes" (Gn 10,5; cf. Gn10,20-31).
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El catecismo habla de Noe como una persona con la cuál Dios, estableció una alianza.. pero al mismo tiempo el relato del diluvio no se considera hisptiografico... y si sumamos las similitudes literarias con el relato del diluvio mesopotamico... ¿estaríamos errados en preguntarnos si Noe existio?
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"No hay ciencia de lo individual", es un principio aristotélico fundamental. Así que la respuesta acerca de si una persona histórica cualquiera existió o no existió no tiene respuesta "científica", apodíctica, incuestionable. Es siempre una conjetura a partir de una serie de indicios. Eso pasa con Noé, pero también contigo y conmigo: no hay ciencia de lo individual.
Por eso para indicar que existes no se dice "obviamente Carlos existe"... ¡porque no es nada obvio! sino que se rellena un papel que firman unos testigos acreditados (en la actualidad el médico), donde dicen que tú existes y que te sitúas en la encrucijada de tales otros individuos igualmente atestiguados.
Así que lo primero que te tengo que decir es que si Noé existió o no, no podemos responderlo, a tanta distancia histórica, cultural, etc.
Ahora bien, la pregunta entonces no es si existió o no, sino si los indicios bíblicos son suficientes para hacer creíble al personaje y su situación.
En principio, y estando en los once primeros capítulos de la Biblia, te diría que la presunción más lógica es que su caso no es distinto que el de Adán, Henoc, Matusalén o Caín: a partir de viejas historias familiares y listas genealógicas que se contaban en el fogón familiar, un poeta genial (inspirado, naturalmente, pero no menos genial como poeta que inspirado como creyente) dio forma a la saga de la humanidad que explicaba los valores y desafíos fundamentales del grupo:
-Por qué Dios se esconde (Adán)
-Por qué la tierra a la que se cuida amorosamente es tan arisca (Adán)
-Por qué la alegría del parto viene envuelta en dolor (Adán)
-Por qué la muerte rodea nuestra vida incluso para alimentarnos (Adán)
-Que no hay descanso para el malvado, aunque parezca lo contrario (Caín)
-Que los malos son muchos (linaje de Caín) y los buenos pocos (linaje de Set) y siempre terminan enredados entre faldas (Hijos de Dios, hijas de los hombres)
-Que aunque parezca otra cosa, los pensamientos del corazón del hombre son de una continua maldad (Gn 6,5)
-Que Dios observa a los hombres y los auxilia con su gracia, aun cuando todo marche a la destrucción (Noé)
-Que la justicia es cosa de los seres humanos (Gn 9,6)
-Los peligros del vino (Noé)
-Los peligros de la vida urbana (linaje de Caín, Babel)
Esos valores, que inicialmente tenían que ver con unos grupos nómades o poco urbanizados, tanto dieron a la reflexión creyente, a la comprensión como seres humanos delante de Dios, que un último poeta genial les antepuso mucho después un enorme poema (Gn 1) para decir: sí, esto es lo que quiere Dios, esta es su imagen, la de un Dios que no tiene imagen, y sí: Dios está salvando (es decir, acompañando) en todo ello, y a pesar de las apariencias.
Dado que se trata de un gran relato poético, no solo no hay la menor posibilidad de responder si uno de sus protagonistas existió, sino que carece de importancia, porque supuesto que hubiera existido, hubiera sido una persona enteramente distinta y más prosaica que el Noé de la saga.
¿Existió Hamlet de Dinamarca? Pues no lo sé, importa muy poco, siempre hubo príncipes egoístas y egocéntricos, incapaces de defender la verdad por mucho que ella les saliera al encuentro, y gracias a ellos es que los reinos perecen, se desmembran y terminan en manos del Fortimbrás de turno, siempre a punto para reclamar sus antiguos derechos.
El Hamlet de la historia -caso de haber existido- habría sido un niñato estúpido y vicioso, no podríamos aprobarlo, el de Shakespeare es un héroe trágico, que comprende que está equivocado, pero aun así acepta su destino y paga el precio llevándose a la muerte a sí mismo y a su reino. Y para peor, Shakespeare nos envuelve y empatizamos con el príncipe y su trágico destino, lo amamos... ¡somos tan niñatos y estúpidos como él!
Solo la historia, en un sentido moderno y documental, puede proporcionar los indicios correctos y suficientes para dejarnos convencidos de la existencia o no de un personaje histórico. No hay tal ciencia en la antigüedad, y por tanto, cuando es imprescindible (como en el caso de Moisés o de Jesús), hay que hacer una ardua, larga, extenuante, tarea crítica para cribar, de las sagas, poemas, evangelios, listas genealógicas, etc. la posibilidad de que sus personajes hayan existido históricamente.
En el caso de algunos -mejor dicho, en uno solo: Jesús- su existencia histórica lo cambia todo. Si es el protagonista de una construcción literaria, su historia es un bello ejemplo, pero nada más. Si existió, y su existencia concuerda -adornos literarios y crecimientos teológicos aparte- en lo esencial con los evangelios, y en general con el NT, entonces nos salvó. Y por tanto nuestra naturaleza humana fue transformada en él, ya no somos como el linaje de Adán.
Por eso de él tiene sentido preguntarse por su existencia, y padecer todo lo que hay que padecer para llegar a una respuesta convincente (la respuesta no la dictan tres páginas de internet de gente de mentalidad dogmática y perezosa, que dice que existió porque el Papa lo dice o porque ellos lo leyeron en el evangelio o porque algo tan bien escrito no puede ser una fantasía).
Pero en el caso de Noé es distinto: no cambia nada si el personaje existió o no: la salvación del hombre, su cercanía a Dios, no gana ni pierde nada con la unidad material del género humano (hace falta que el Magisterio encuentre tiempo para revisar la Humani Generis, claro que sí), por tanto estamos hechos con el Noé literario, no necesitamos más. De hecho la "historia" bíblica perdería si encontráramos al Noé histórico, porque veríamos a un señor en calzoncillos, en vez del héroe genial que condujo la pervivencia de la humanidad en su hora más aciaga.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
El Catecismo no es el sitio para responder a cuestiones históricas. El Catecismo parte de la base de la Verdad del texto bíblico y despliega su doctrina a partir de esa Verdad.
Pero de la Verdad con mayúsculas, es decir, de lo que el texto bíblico pretende afirmar (a eso se llama "la verdad de un texto"), no de la verdad con minúscula, que serían todas nuestras expectativas añadidas al texto y que no tiene respuesta ni cabida en su horizonte, por ejemplo, la existencia histórica de sus personajes, o incluso cómo se engarza eso en la historia de una humanidad que abarcó todo el planeta, no solo una minúscula tierra en el Oriente Medio.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Gracias Abel, me gustaría me ayudaras a comprender eso ya que lo "entiendo" pero no lo comprendo. Es decir... ¿qué sentido tiene la "historia de salvación" en el AT si Dios jamás hizo una alianza con nadie? Si Moíses nunca recibió ninguna revelación o si Noé, es un invento? ¿O quizá Moíses no entre en esta ambiguedad de si es importante si existió tal cuál o no?
Quizá tu lo tienes claro, pero creo que a mi, y a muchísima gente se nos hace agua entender detrás de todo ese apasionante mundo Biblico, que nos tengamos que quedar con: Son inventos del autor "inspirado", Noe era un cavernicola con falda ¿qué significa eso exactamente?
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Iba a abrir otro tema pero creo que puede relacionarse.
Leyendo viejos posts... vi que hablabas de la "inspiración" Biblica y hablabas de la Verdad del texto que no siempre es historiográfica. ¿Me podrías explicar más a detalle que significa? Por ejemplo... Jonás... nos queda claro que no se lo trago una ballena, y no sabemos si existió o no... y que el genero literario es una "fábula o cuento edificante"... pero ¿es Verdadero? ¿cómo es Verdadero? ¿Qué es la Verdad? (Bueno está última pregunta ya se puso pesada dijo Pilato) Y para que no te aburras ¿Por qué Jonás es considerado profeta?
Saludos.
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Muchas gracias por repreguntar... mucha gente se aleja avergonzada de no entender estos temas, quizás por lo que parece una forma un poco soberbia de responder que tenemos los "especialistas", les parece que queda mal preguntar sobre esto, que es algo que debería ser comprensible de suyo.
Bueno no, no es comprensible de suyo, y te pediría que no dejes de preguntar y repreguntar cuantas veces sean necesarias hasta que lo veas claro.
En cuanto a la forma de responder de los especialistas, no siempre es soberbia, y creo yo que si el especialista es un verdadero especialista, difícilmente responda desde la soberbia... pero es que cuando se estudian años estos temas aparece tan claro a la mente, que uno se asombra de que los demás no lo vean... por eso es tan importante que se pregunte y repregunte una y otra vez.
Eso sí, con el acuerdo básico de que todos los que estamos hablando somos gente de fe, y tratamos de comprender mejor lo que de hecho creemos. Confíame inicialmente en que la fe no es menor porque yo diga que Noé es un personaje literario, y espero que veas cuánto ayudan esas comprensiones a vivir mejor la fe.
Dicho todo esto introductorio, te darás cuenta que no va a llevar poco tiempo, iré escribiendo conforme pueda, pero no dejes de reportar algo de lo que vayas leyendo, y entendiendo (o no entendiendo).
El rábano por las hojas
El estudio bíblico anduvo a los tumbos dos siglos (como poco), cuando empezó a descubrir material literario, arqueológico, etc que se parecía "demasiado" al de la Biblia, a la vez que empezó a notar en los relatos ciertas fisuras literarias que no es que antes no se vieran, sino que, al considerarse el texto bíblico del todo original y único, se "respetaban" como rarezas inexplicables.
No es que los antiguos no veían las contradicciones de relatos como el de Noé (¿cuántos animales entraron, una pareja de cada uno -Gn 6,19ss-, o siete de los puros y una de los impuros -Gn 7,2ss-?, por ejemplo). Los comentarios rabínicos se derivan en consideraciones que nosotros llamaríamos "místicas", también algunos padres, que se van por los cerros de Úbeda con sus alegorismos; los padres más "realistas" pasan de puntillas por estos problemas; algunos pocos, como san Agustín o san Jerónimo, no dejan de advertir la enorme dificultad que plantean, pero carecen de medios culturales para resolverlos: "los paganos se ríen de nosotros con grandes risotadas", le dice Deogracias a san Agustín en torno a las dificultades de Jonás, por ej. los tres días en el cetáceo y otras; a lo que el santo responde con el paradigma al que podía llegar en esa época: "o no hemos de creer ningún milagro divino o bien que no hay causa alguna por la que no hayamos de creer este." (Carta 102 a Deogracias, nn 31-32).
Lamentablemente esa respuesta se ha hecho clásica como expresión de "piedad". Aunque hay que decir que lo que era piedad con las posibilidades de san Agustín, resulta infantilismo 15 siglos después.
¿Y por qué infantilismo?
1-Porque los problemas de los textos: errores fácticos, contradicciones, inexactitudes, imposibilidades, duplicados, recurso a textos externos, saltan a la vista y son demasiados. Y una cosa es importante: una vez que los viste, no puedes hacer como que no los viste...
2-Porque cambió nuestro conocimiento de los fenómenos naturales y de la realidad en torno, de tal modo que cosas "extrañas" que podían considerarse a duras penas milagros (como los tres días de Jonás en la ballena o la detención del sol y la luna de Josué 10,12ss, o la burra parlante de Balaam, o el regreso de los muertos-vivos de la pasión según san Mateo, o muchísimos más), ya ni siquiera pueden entrar en esa categoría: lo que no es ni posible, no lo es tampoco como "milagro". Al menos por respeto a Dios si no se quiere por respeto a la racionalidad.
Nos pasó con la Biblia lo que ya le había pasado a los cultos griegos del siglo VaC con sus poemas fundantes y sus tradiciones religiosas: no encontraban por dónde agarrarlos: la imagen de los dioses en esos textos resultaba grotesca, ¿pero era mejor la irreligión?
Ellos inventaron un paradigma (que tardaron tres siglos en perfeccionar): lo que no puede agarrarse externamente, como "historia", puede ser una imagen de realidades espirituales e interiores, una "ale-goría" (un discurso -agoreuo- que habla de otra cosa -allos- que la historia que cuenta).
Muchos padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos, así como algunos rabinos, tomaron ese camino con la Biblia: las contradicciones que ves son para que penetres en su significado y busques la verdad oculta, lo "otro" (allos) inefable. Inauguran así el reinado de la "eiségesis" como reemplazo de la "exégesis": en vez de tratar de sacar sentido del texto (ex), le pongo al texto el sentido que necesito decir (eis). Esto es falsa exégesis, porque no se deja hablar por el texto, sino que en cuanto una piedra en el camino molesta, decimos que no es una piedra en el camino, sino un sentido oculto y profundo, que vaya a saber por qué el autor se molestó en ocultar con la apariencia de una contradicción o un error fáctico ("para confundir a los impíos", nos susurra Orígenes).
Afortunadamente otros Padres y escritores se dieron cuenta de que, cueste lo que cueste, hay que mantener la literalidad del texto bíblico: lo que dice lo dice por algo, y eso que dice no es una pantalla para ocultar un sentido verdadero que nadie sabe de dónde sale. Por ejemplo San Agustín trató de comprender el Génesis en tres libros (y en un montón de partes de sus obras). Escribió un primer tratado, "De Genesi contra manichaeos", donde usaba un método alegórico para entender el problema del pecado en la creación en siete días y en la historia de Adán y Eva, con la vista puesta en demostrar la bondad de todo lo creado, contra las doctrinas de los maniqueos. Pero él mismo se da cuenta de que no va por ese lado la lectura, y escribe luego el "De Genesi ad literam" (El Genesis a la letra), libro que queda incompleto, porque, como aclara el propio santo: "mi ensayo de volver a exponer las sagradas Escrituras en sentido literal fracasó bajo el peso de tan ingente carga. Y aun no habiendo acabado un libro, cesé del trabajo, pues vi que no podía soportarlo." Finalmente escribe una tercera obra sobre el Génesis, llamada también "De Genesi ad literam", que también queda inconclusa, porque aunque teológicamente abarca muy amplios temas, la interpretación literal del texto llega apenas al capítulo 3.
No obstante, el problema mayor era de modelo de lectura, de paradigma: se tapaban y se tapaban los problemas porque no había herramientas conceptuales para resolverlos. La cultura greco-occidental había privilegiado el sentido histórico por sobre cualquier otro sentido. No es que desconocieran la existencia de textos no históricos, pero si no eran histórico eran por ello mismo menos verdaderos. Por ello la opción de los cristianos con su Biblia era: ocurrió, aunque parezca imposible, y el tapaagujeros para todo lo imposible resultaba ser una frase del propio evangelio (que san Lucas no pone como ley general ni mucho menos): "lo que es imposible para el hombre, no es imposible para Dios".
El descubrimiento y profundización de todos aquellos aspectos que mencioné al principio, la arqueología, la literatura comparada, etc. sumado a un nuevo espíritu de independencia intelectual que no se sujetaba ya tan fácilmente a la regla de autoridad de "la Iglesia lo dice", hubieran podido acabar con nuestra Biblia en los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, donde se cierra una puerta se abre una ventana, y la valorización -como reacción al racionalismo- en el siglo XIX del "Volkgeist", el "espíritu popular" (del que los Hermanos Grimm son el modelo de apreciación, pero que floreció en todas las artes), hizo que se conocieran y estudiaran más las formas literarias no académicas y se empezaran a observar fenómenos que podían ser entendidos como leyes de composición, en lo que solo un poco antes se entendían como corrupciones de relatos "bien escritos".
Esto tiene que ver con la multiplicidad de fuentes que da lugar a una composición única, el recurso a relatos populares y míticos, la fantasía y los tópicos "sobrenaturales" como partes de la expresión, etc. Todo esto no es que fuera nuevo, de hecho la escuela belga (los "bolandistas") venía estudiando con herramientas semejantes las historias tradicionales de los santos, pero parecía que la Biblia no podía ser un "hecho literario".
Hasta que apareció el concepto que sería las hojas del rábano: el género literario.
Hay que tener presente que la tarea era ciclópea: entender mejor la Biblia, sí, pero también ampliar nuestro concepto filosófico de "verdad" demasiado apegado al intelectualismo de una estrecha comprensión del concepto aristotélico de verdad ("concordancia entre la cosa pensada y la realidad"); estrecha por partida doble: Ya sea que la "cosa pensada" fueran los preconceptos eternos que había que mantener (dogmatismo filosófico), o que la "realidad" fuera solo lo observable por nuestros ojos (cientificismo).
Los nombres en esta tarea son muchos, y de diversas confesiones: Wellhaussen, Gunkel, Lagrange, von Rad, Benoit, y un larguísimo etcétera. Ellos ayudaron a mostrar cómo el concepto de "género literario" a la vez que ampliaba el horizonte de lo que significa filosóficamente una palabra como "verdad", al mismo tiempo permitía reconducir la verdad bíblica hacia su cauce literario, hacia lo que fue siempre: la narración de la fe.
Pero esto en otra pantalla
Aquí hay un hilo donde explico a lo que se llama "género literario" y cómo se relaciona con la "verdad del texto". Sobre esto volveré, pero te pediría que releas esto primero.
Sobre Jonás hay unos aportes que continúo suscribiendo al completo, y me permiten no tener que explicarlo de nuevo: Hilo «El ricino» sobre la verdad histórica de Jonás
Me da muchas ganas de cambiar el nombre al hilo este que estamos haciendo, porque "existió Noé?", aunque es atractivo, creo que se queda un poco estrecho, no? qué te parece?
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
... cambió nuestro conocimiento de los fenómenos naturales y de la realidad en torno, de tal modo que cosas "extrañas" que podían considerarse a duras penas milagros ... ya ni siquiera pueden entrar en esa categoría: lo que no es ni posible, no lo es tampoco como "milagro".
Contra esta afirmación (o quizás no?), se encuentra en los ambientes católicos conservadores un argumento apologético de manual, que sostiene que los conocimientos modernos no cambian (de derecho si no de hecho) un ápice la cuestión: cuando decimos "a los antiguos esto podía parecerles posible, pero a nosotros, ya no", en realidad estamos subestimando a los antiguos, puesto que, si a los antiguos algo les parecía un milagro era precisamente porque sabían tan bien como nosotros que eso era "naturalmente" imposible.
Un buen ejemplo de esta línea apologética se encuentra en el libro "Los milagros" de C. S. Lewis, pag 77 a 80. https://mercaba.org/ARTICULOS/L/C.%20S.%20Lewis%20-Los%20milagros.pdf
La idea de que el progreso científico ha alterado un tanto la cuestión, está estrechamente ligada con la suposición de que la gente «en los tiempos antiguos» creía en los milagros «porque desconocían las leyes de la Naturaleza». [...] Siempre supimos que [los milagros] eran contrarios al curso natural de los sucesos; sabemos también que si hay algo más allá de la Naturaleza, son posibles. Esto es la columna vertebral del problema. El tiempo, el progreso, la ciencia y la civilización no lo han alterado ni un milímetro. Las bases para la creencia o la incredulidad son hoy las mismas de hace dos mil o diez mil años.
A mí me parece que todo esto es en buena parte correcto, y al mismo tiempo (en lo que se pierde) muy obtuso (por antihistoricista). Y hasta me dan ganas de escribir algo al respecto... pero estoy seguro qué
Mientras tanto, ahí va por si alguien aquí tiene algo por decir.
(Anoto de todas maneras un dato, parte de mi borrador mental, que necesitaría ser articulado en un argumento de más calado -y puesto en perspectiva, para asegurarnos que no se trata de una excepción- : cuando un san Agustín -y otros de su tiempo, creo- debían enfrentarse a las burlas de los escépticos ante milagros como la concepción virginal, no argumentaban en la línea de C. S. Lewis, sino que al contrario solían rebuscar hechos similares reconocidos entonces como reales -y que hoy, con nuestros conocimientos científicos, debemos reputar fabulosos- para convencer al escéptico de que el hecho milagroso era verosímil, es decir no "tan imposible")
Por supuesto, siempre se puede jugar con las palabras (que es lo que hacen estos apologetas que mencionas):
Una cosa es que algo sea contrario al curso natural de los sucesos, pero posible (caminar sobre las aguas, por ej.) y otra cosa es que no sea posible en absoluto, por basarse en una imagen errónea de la naturaleza.
Los antiguos, por supuesto, sabían que detener el sol y la luna era una rareza exorbitante: "No hubo día semejante ni antes ni después..." (Jos 10,14), pero ellos no sabían que no era en absoluto posible, ni siquiera para Dios, ni siquiera para un concepto naturalista y racionalizado de un Dios que pone "leyes" al universo... simplemente esa imagen del cosmos es una fantasía, y por tanto no ocurrió (no se le escapa al autor de Josué -ver todo el contexto- que lo que está diciendo hay que entenderlo como un símbolo poético, no como una descripción fenoménica, lástima que se le escapa a los apologistas posteriores).
Que una burra o una serpiente hablen no obedece a la suspensión de ninguna "ley natural" sino a superponer una imagen de la naturaleza que no es la naturaleza que nosotros conocemos, sino una fabulosa (precisamente, fabulosa viene de fábula, que es la naturaleza a la que pertenecen los animales parlantes).
San Pablo convierte graciosamente la "roca del Horeb" en una "roca espiritual que seguía" a los israelitas para darles de beber, porque en realidad "era Cristo" (1Cor 10,4). Es un hermoso símbolo poético, que no implica que la mención de una roca de Horeb cuando todavía están en Refidim (Ex 17,5) es un simple error de un glosador poco atento a la geografía del complicado texto. No hace falta ningún milagro para explicarlo, basta entender que este glosador estaba muy apurado por mencionar el Horeb, y se le escapa la roca unos cuantos kilómetros antes de llegar a destino... ¡menudo lío exegético armó!.
Por supuesto que el conocimiento de la naturaleza, de la historia, de la geografía, etc. aporta mayor precisión a lo que podemos entender como milagro y lo que no, independientemente de que hay que preguntarse muy seriamente qué tienen que ver los milagros con la "suspensión" de unas "leyes" que solo son "leyes" para nuestra abstracción ("la naturaleza no tiene leyes, solo necesidad", dirá muy penetrantemente Nietzsche).
Me encantó la diferenciación de la apología tipo san Agustín y la tipo Lewis.
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Gracias Abel.
Yo no considero que sea soberbía del especialista. Más bien le llamo miopía. Y nos pasa a todos. A mi, no siendo especialista, me pasa intentando explicar temas bíblicos o teólogicos. Me doy cuenta que mucha gente no tiene ciertos conceptos en el subconciente, ese mundo bíblico interiorizado, esa mirada de la fe mamada de años... y es muy fácil que yo crea que algo que debería ser claro para el otro, no lo sea. Esa es la tarea del diálogo. De ambas partes seguirlo hasta que se haya dado por fin, que el mundo del otro quede transformado y pueda ver con esos ojos que yo veo.
Espero que este tema sea muy, muy largo, porque creo que nos hace bien a todos. No hay día que no lea a un Católico, Cristiano o Ateo discutiendo esto sin que haya claridad de ninguna parte de que se está hablando. Yo mismo que llevo más de 15 años intentando entender de manera un poco más seria y adulta la fe... no lo tengo. Y tan es claro que uno de los mensajes a los que me dirijiste del 2012 (Jonás) lo había iniciado yo ¡con preguntas similares!. Pero creo que en ese entonces no tenía la misma comprensión ni había meditado el suficiente tiempo para hacer mejores preguntas. Estoy de acuerdo con cambiar el nombre del hilo ¿qué sugieres?
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Volviendo al tema.
Leí ya los dos hilos que sugeriste.
Entiendo los géneros literarios, y entiendo que para saber que genero literario es cada conjunto se debe estudiar a profundidad la estructura del texto. Eso está claro.
Algunas de las preguntas abiertas son:
¿Cómo puede estár inspirada una cosmogonía por ejemplo? ¿Qué significa que Dios dijo ahí lo que quería decir?
¿Cuál es la diferencia entre el Génsis y el Enuma Elish? Leí hace poco el Enuma y las diferencias de fondo son muchísimas. Pero ¿cómo puedo entender y al mismo tiempo mostrarle al otro, sea católico o cristiano fundamentalista, sea ateo... que en una cosmogonía que NO es literal ni un tratado de ciencia, como puede haber ahí una inspiración divina?
La segunda pregunta es:
¿Cómo se transmitió esto?
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Obviamente tengo más de 50 preguntas derivadas, pero para ir enfocando el tema.
Muchas gracias Abel.
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Leer a partir de Abraham me da una razonable seguridad porque entiendo que de alguna manera la *Tradición* y la autoridad del *Magisterio* tanto del pueblo como de los rabinos sustentan la verosimilitud de esta historia tan propia y específica de los hebreos.No preocupa mucho que haya aditamentos míticos o fantasiosos pues aunque Palabra,o mensaje divino,al estar gestionada por limitados hombrecillos inevitablemente pueden aparecer deficiencias,carencias,contradicciones,sinsentidos etc etc... Se supone que el maestro (el Magisterio ),como en el aula,aclara si puede y si no,humildemente dice : no lo sé,lo estudiaré mejor.
Bienvenido Alberto. Ya te habrás percatado por lo anterior que de "Abraham para atrás" la cosa se complica bastante... de todos modos quisiera hacerte notar en lo que dices, que parece que lo verdadero fuera lo que concuerda históricamente con los hechos ocurridos, mientras que, lo que generosamente admitimos que sean aditamentos míticos, fantasiosos, etc., no lo tenemos por qué considerar... en definitiva son añadidos.
Ahora bien, en lo que dices hay más de un problema (y comienzo por tu mensaje en vez de por el de Carlos porque vamos más o menos a lo mismo y me lo has dado servido):
1-¿Quién traza el límite de lo que es "genuinamente histórico" y lo que es "aditamento"?
* Si pones la instancia de decisión en el magisterio oficial de la Iglesia (algunas veces se ha hecho, y ha metido la pata hasta la rodilla, por citar: el caso Galileo, pero hay más), resulta que el magisterio, por su propia definición, no es competente en cuestiones históricas. No es que quiera o no quiera hacerlo, es que excede a sus competencias: puedes ir a un profesor de lengua que te enseñe química, y a lo mejor por su experiencia docente te puede ayudar a entender los ejercicios, pero cae fuera de sus competencias e incluso pedírselo es ponerlo en un compromiso.
* Si la instancia de decisión está en las ciencias auxiliares del estudio bíblico (arqueología, historia, etc), estás entregando la "verdad bíblica" en manos extrañas, incluso increyentes en muchos casos. Una cosa es que como auxiliares del estudio bíblico puedan ofrecernos material para comprender mejor lo que leemos, y otra que juzguen sobre la verdad de lo que leemos. También se hizo ya: la escuela histórico-crítica se erigió por casi un siglo en instancia suprema de lo "histórico-verdadero" y el "aditamento-no verdadero" de los textos.
2-Suponiendo que tuviéramos una instancia de juicio válida para determinar lo verdadero y el añadido (siempre entendiendo lo verdadero como lo históricamente ocurrido), ¿qué hacemos con el "añadido"? ¿lo dejamos ahí porque no molesta, pero no nos lo tomamos demasiado en serio? ¿lo quitamos?
3-Lo más importante: ¿qué le aporta a la fe saber que lo que queda del relato del milagro de Mar (por ejemplo), luego de todas las críticas históricas, geográficas, arqueológicas, etc. ocurrió "realmente"?
Como sé más de Biblia que de plantar y recoger rábanos, interpreté mal el refrán "tomar el rábano por las hojas", así que mea culpa por titular mal la sección, quise decir "tomar el toro por los cuernos", es decir, ir con decisión a solucionar el problema en su raíz (parece que el refrán de los rábanos quiere decir precisamente lo contrario, yo no lo sabía).
Eso es lo que debemos hacer: solucionar el problema en su raíz, tomar el toro por los cuernos.
Los creyentes tenemos una gran ventaja: sabemos que la Biblia es verdadera, por tanto, si nuestro concepto de verdad nos obliga a tirar media Biblia, lo que está fallando es nuestro concepto de verdad, tenemos que ajustarlo a lo que realmente es ella, porque ella sin duda es verdadera. Y no lo es en un núcleo al que despojamos de añadidos, sino que lo es entera, con todas sus partes. La Biblia no tiene añadidos, ella es lo que es, enteramente verdadera.
El problema viene de querer encajar la expresión "la Biblia es enteramente verdadera" en un concepto de verdad que solo vale para obras probadamente historiográficas.
Un ejemplo (retomo un par de párrafos de un mensaje en otro hilo, porque me gusta este ejemplo):
En 1Samuel 17 se nos habla de la proeza de David cuando venció, con una piedra, al gigante Goliat, de Gat, campeón filisteo, el asta de cuya lanza "era como enjullo de tejedor" (17,7). Resulta que en 2Samuel 21,19 se nos dice que "Hubo otra guerra en Gob contra los filisteos, y Eljanán, hijo de Yaír de Belén, mató a Goliat, de Gat; el asta de su lanza era como un enjullo de tejedor."
¿Se trata del mismo personaje? apenas podría caber duda, de hecho, la propia Biblia aplica la misma expresión hebrea ("el asta de su lanza era...") a los dos; los dos se llaman igual, los dos muertos por un bethlemita. Se trata simplemente de la misma persona, que ha sido muerta en circunstancias notables, quizás por Eljanán, quizás por David, y cuya tradición ha llegado de maneras diversas a la posteridad, y ha sido consignado, con la fidelidad profunda de los hagiógrafos, de todas las maneras en que la han recibido.
Ahora bien, desde el punto de vista de la "verdad" del texto, ¿cuál es su verdad?
-No lo es el enunciado fáctico, el hecho narrado, porque es evidente que alguno de los dos hechos esta atribuido erróneamente (si no los dos!)
-La verdad de un texto es, por definición, no lo que yo espero de él sino lo que él me quiere decir. Es decir que la verdad está en la "intención literaria".
Si un texto tiene como intención informarme un hecho historiográfico para que yo me anoticie de ese hecho, su verdad será historiográfica.
Si un texto tiene como intención enseñarme una valoración de las cosas, por ejemplo, su verdad será axiológica (pero puede contener cosas que sean históricamente ficticias con tal que me transmitan el valor que me quieren transmitir)
Si el texto tiene como intención emocionarme, su verdad será emotiva (con independencia de la verdad fáctica de los hechos narrados)
etc.
Es muy difícil saber la intención de un narrador bíblico; la mayor parte de las veces no sabemos quién lo escribió, en qué época y por qué motivos.
Por eso vamos tanteando los textos, acercándonos a ellos muy de a poco.
El ejemplo del de Goliat dice mucho: porque los dos textos pueden atribuirse al mismo narrador (individual o colectivo), así que yo ya puedo deducir algo muy importante: a él no le interesó la contradicción fáctica que a mí me desvela; quizás haría bien en tomarla más a la ligera y no desvelarme por ella: no forma parte de su intención contarme el dato de quién mató a Goliat, quizás ni siquiera lo sabía; pero hay algo que aparece machaconamente en el ciclo de David, y en las historias vinculadas al ciclo de David: con la ayuda de Dios el más débil vence al más fuerte, el más inexperto resulta experto, el despreciado, enaltecido, etc.
Siendo algo que aparece de manera constante, creo que lo podemos acopiar como verdad del texto.
¿No volvimos sin darnos cuenta al modelo de "lo central y el añadido", pero por otra camino? es decir, parece que ahora me tengo que quedar con la enseñanza y tirar el dato histórico.
NO: porque la "enseñanza" es mucho más compleja que mi resumen de dos palabras, a la enseñanza no se llega sin la anécdota narrada, por tanto, si yo quiero conservar la enseñanza, tengo que aprender a obtenerla en la propia narración, con todos sus "datos", los "históricos" y los "ficticios". Solo tengo que evitar el escollo de creer que el dato históricofáctico es más verdadero porque ocurrió.
Precisamente porque nos acercamos a la "enseñanza bíblica" poquito a poco, no en la forma en que nos acercamos a un "mensaje cifrado", que lo vamos descifrando y tirando el envoltorio, sino en la forma en que nos acercamos a una obra de arte, que nos da su verdad, nos hace crecer, entonces cuando volvemos a ella ya somos distintos, y nos da una nueva verdad, y nos hace nuevamente crecer, y volvemos a ella y lo que sabíamos sobre ella ya no nos sirve, entonces nos da su verdad actual (acorde con nuestro ser actual) y nos hace crecer, etc...
Hace algunas décadas podíamos resumir la Biblia, al menos el grueso de ella, en algo así como una "historia sagrada". Eso resulta de una profunda falta de respeto a la Biblia, porque omite su texto, que es su sustancia, privilegiando un conjunto de datos, que además no siempre responden a los estándares historiográficos.
Claro que ahí asoma otra pregunta: No sabemos si ninguno de los dos episodios de Goliat ocurrió, pero vamos ahora a suponer que no ocurrió ninguno de los dos hechos, como hechos históricos, sino que en los dos casos se trata de una ficción. Ahora demos por bien hallado que la verdad del texto de Goliat y de Eljanán tiene que ver con la enseñanza de que Dios sostiene al débil. Pero resulta que nunca ocurrieron los hechos que narran, ¿por qué tendría yo que confiar en que Dios sostiene al débil, si los ejemplos que me muestra son ficticios?
Porque el nivel más profundo de esa verdad bíblica no es, nuevamente, un enunciado fáctico, sino una promesa, que se dirige a ti como lector, a la Iglesia como lectora: confía en tu Dios, despójate de tu fuerza, porque Dios sostiene al débil. Ese es un compromiso de Dios, no es un enunciado fáctico. Ademas hay cientos de ejemplos, dentro y fuera de la Biblia (incluso en tu propia vida, seguramente, en la mía los hay a montones) en los que apoyarse fácticamente para creer en esta verdad, pero sigue siendo cierto que el nivel más profundo de la verdad bíblica está en la promesa, no en los hechos.
Casi diría que cuando llegamos al nivel de la promesa, de la espera, llegamos al cimiento, suelo y fundamento de la verdad bíblica, acorde a la preciosa síntesis de Carta a los Hebreos: «La fe es la sustancia de lo que se espera.» La fe no se basa en lo ocurrido, sino que anticipa y pregusta lo que va a ocurrir.
Carlos, creo que esto iba muy en la línea de tus planteos, me falta sin embargo algo muy importante que está en tus preguntas: ¿qué hacemos con todo esto en relación al fundamentalista y al no-creyente? Bueno, no es que falte solo eso, pero no quiero perder de vista eso.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
¿Cómo puede estar inspirada una cosmogonía por ejemplo? ¿Qué significa que Dios dijo ahí lo que quería decir?
Revisemos un poco el modelo de inspiración, que es lo que está fallando aquí.
Uno de los mayores problemas que tenemos con la inspiración es la palabra misma, "in spirare", soplar dentro. Es una palabra de representación más bien platónica, que no se utiliza nunca en la Biblia para expresar su autotestimonio de estar en esa relación única con Dios.
La única cita que utiliza una palabra parecida (y que nosotros traducimos lamentablemente como "in-spiración divina") es 2Timoteo 3,16: «Toda Escritura es 'theopneustós' y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia»
"Theopneustós" es lo que traducimos como "in-piración", pero hay que observar que le falta el "in", no habla de "soplar dentro", sino de soplar. Parece una tontería y un barroquismo de mi parte fijarme en solo esas dos letras, pero el "in" nos mete en el problema del individuo y la conciencia. Cuando imaginamos que "sopló en" lo primero que nos viene a la cabeza es el recipiente: ¿dónde sopló? ahhh, en el autor! ¿cómo puede un autor ser autor de algo de lo que otro es autor? Pero resulta que el texto de 2 Timoteo no se interesa en absoluto en la cuestión del autor y su relación con la revelación divina, sino en que el libro este que tenemos, la Escritura (¡obviamente se refiere solo al AT, que es lo único que es "Escritura" para los primeros cristianos!) es fiable, garantizado por Dios, "para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia". Desde luego, parece que a 2Tim tampoco le interesa demasiado si es fiable para enseñar cosmología o matemática, sino "la justicia", es decir, el caminar con Dios.
Me pregunto qué hubiera pasado si la Biblia latina, en vez de acudir a un término como "inspiratus" para traducir "theopneustos" hubiera acuñado "deospiratus" (que vendría a ser el trasvase literal), como hace otras veces en que acuña palabras homólogas a las griegas. Muy otra hubiera sido la historia de la relación de nuestra fe con la verdad bíblica si nos hubiéramos ocupado menos del recipiente y más del origen y el contenido.
El otro texto bíblico que hace de testimonio de la inspiración (pero que no usa esa palabra) es 2Pedro 1,20-21: «Ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura proviene de interpretación privada; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres conducidos [ferómenoi] por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios.»
Muchas veces se ha utilizado esta cita (creo que para vergüenza mía, yo también la usé en ese sentido, altri tempi) como un reclamo contrario al "libre examen" protestante. Incluso suele traducirse -abusivamente, creo yo- «ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia». Pero el texto no está hablando de la interpretación que el lector hace de la profecía (lo deja claro con el verbo "proviene" [gignomai]), sino de la interpretación de la realidad que hace el profeta al proferir su profecía: esa interpretación -nos dice 2P- no la hizo él por su cuenta, sino que estaba siendo conducido por el Espíritu Santo, y hablando en nombre de Dios.
Nuevamente, la relación no es entre la mente del autor y Dios, sino entre la realidad, la lectura de la realidad, Dios, que conduce la mirada, el hombre que refleja esa conducción divina.
El autor humano es siempre el autor de los textos, e imprime a los textos su sello, su estilo, y es tributario de su época, de sus convenciones literarias, su tradición idiomática, el saber establecido, etc.
Ahora bien: los textos dicen lo que Dios quiere decir. Tal como lo expresa el dogma de la inspiración : «La santa madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia. En la composición de los Libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería.» (Dei Verbum, 11)
Como ocurre con todas las formulaciones dogmáticas, no se preocupa por resolver las tensiones teológicas, pero lo interesante que tiene esta es que no rehúye dejarlas a la vista:
"Dios es autor de las Escrituras" - "Los escritores escribieron como verdaderos autores"
"La Escritura contiene todo y solo lo que Dios quiere" - "Ellos usaron de todas sus facultades y talentos"
"Dios obraba en ellos" - "Dios obraba por medio de ellos"
[No quiero dejar pasar la oportunidad de volver a recomendar fervientemente el pequeño, claro y profundo volumen de la Pontificia Comisión Bíblica, de 2010, "Inspiración y Verdad de la Sagrada Escritura" (lo pueden bajar de la biblioteca de ETF), donde se desarrolla más ampliamente esto que aquí solo puedo dar en esbozo.]
Yo creo que el mayor problema es pensar la inspiración como una suma de actos discretos (discreto como opuesto a continuo) de Dios, que la Biblia va coleccionando en la forma de "dictado, tema".
Más bien la inspiración pone en juego:
-Por una parte al Dios que se revela, y que no se revela al margen de la realidad que nos rodea, sino que incide en ella, usa todos los elementos que provienen de la realidad que nos rodea para manifestar su ser. Bellísimamente describe san Agustín este proceso de la revelación en Confesiones, lib. X, cap. 6 (doy la referencia completa para que lo lean, no para florearme...), aplicado a la revelación de Dios a su alma. Pero no es otro que el proceso de la revelación de Dios a cada hombre y a todos los hombres, a cada época y a todas las épocas, y a los autores inspirados.
-La mirada del autor, conducida por el Espíritu Santo, que es capaz de descubrir significados en esa realidad que no están en la mirada humana, y a través de esa mirada, y sin saber él que es conducido por el Espíritu Santo, elevarse a "descubrir" lo que Dios le está revelando.
-La expresión, enteramente humana, en la palabra. Como no podía ser de otra manera, ya que la palabra es cosa de los hombres, Dios no tiene "palabra" en sentido propio, sino analógicamente.
El P. Alonso Schökel dice muy acertadamente (me parece que en el volumen "La palabra inspirada", que estoy casi seguro que está en biblioteca, si no me lo piden) que, si entendiéramos correctamente la expresión "La Biblia es la palabra de Dios" no tendríamos problemas con la teoría de la inspiración, porque "palabra" remite a su dimensión humana y "de Dios" a su dimensión divina. Las dos dimensiones son, naturalmente, coextensivas, no son parte y parte, sino todo y todo. Todo en la Biblia es humano, porque es palabra, todo en la Biblia es divino, porque es de Dios.
En un dictado uno habla y el otro escribe, no son por tanto autores los dos: uno es autor, el otro escritor.
En una coautoría cada uno es responsable de algunos aspectos del texto, por ejemplo el autor A escribió la primera parte, mientras que el autor B la segunda.
En una escritura colaborativa tampoco son los dos autores de todo, sino que uno generalmente lo es de las ideas mientras que el otro lo es de la expresión.
La Biblia no responde a ninguno de los tres modelos: Dios no es el autor de todo y el hombre su máquina de escribir. Dios no es tampoco el autor de las cosas históricamente fiables y el hombre de las imprecisiones. Ni tampoco Dios es el autor de las ideas, mientras que el hombre se encargó de darles forma.
La Biblia tiene a Dios por autor, y lo es de toda la Biblia, y tiene al hombre por autor, y lo es de toda la Biblia. Los dos son plenos autores de todo, aunque en sentido analógico.
El único modelo sobre el que podemos pensar esta doble autoría de lo mismo es el diálogo. En el diálogo las palabras de uno y otro se modelan entre sí, de tal modo que yo, por ejemplo, aunque tengo muchas ideas propias, no diría esto que estoy diciendo si no estuviera en un foro hablando con uno y con otro. Lo que digo pertenece al ámbito de este diálogo, y proviene de allí, así que en sentido profundo el autor de todos estos textos es enteramente Carlos, enteramente Hernán, enteramente Alberto, y enteramente Abel (y seguramente Maite, que aun no escribió pero ya lo hará
).
No necesita Dios dictarle a nadie nada, le basta con conducir su mirada para que vea sus señas de autorevelación, y esa palabra, profundamente humana, resultará a la vez divinamente inspirada.
¿Cómo puede estar inspirada una cosmogonía por ejemplo? ¿Qué significa que Dios dijo ahí lo que quería decir?
Ahora sí: Dios no dictó ninguna cosmogonía, sino que al contemplar el universo en su radicalidad, con la mirada del poeta-sacerdote del siglo V aC, con sus conocimientos cosmológicos, con su acervo de lo poéticamente asimilado de la religión babilónica, con sus preocupaciones cúlticas, y su experiencia de lectura, comprensión e incomprensión de todo lo que ya se había escrito (Gn 2-11), este poeta-sacerdote escribe un poema cúltico -quizás para recitar en la gran fiesta del inicio de año, quizás para corregir la imagen de Dios de la saga de los orígenes- en el que todos reconocemos cosas sabidas y vistas: el sol, la luna están allí, a nuestra vista, la variedad inmensa de lo creado, el caos del que sin duda nació todo, la luz que lo invade y vivifica todo, las amenazantes tinieblas y aguas que nos rodean...
Pero en esas cosas sabidas hay un decir nuevo: por primera vez vemos que Dios no es un objeto más de la naturaleza, no es un diosito en su casita, sino una Palabra poderosa que no puede atraparse con palabras, que dice y existe ("dijo Dios: 'luz' y luz"), y en ese decir solo puede resultar lo bueno, no hay lugar para el mal en ese decir... contra todas las apariencias y los intentos humanos de clasificar lo bueno y lo malo, de separar el trigo y la cizaña: no hay lugar para lo malo. ¡Hasta las amenazantes tinieblas y aguas tienen su lugar en "lo bueno"!.
Y coronando todo, la más contrastante apariencia: este ser desvalido y frágil, un poco tonto, mucho de alimaña, dividido, tan dividido que con un solo hombre no tenemos un ser humano (necesitamos juntar dos para que haya uno), eso resulta ser la pica en Flandes del Dios que es Palabra, su imagen, su espejo, cuyos ritmos septenarios evocan los ritmos íntimos del tiempo de Dios, por eso el poeta puede legítimamente decir que "Dios descansó"...
Como ves Dios no necesita dictarle al poeta su poema, ni necesita mostrarle la realidad que la humana mirada puede alcanzar. Dios se reveló en lo que el hombre vio, y en esa revelación quedó traspasada la palabra poética, atravesada de Verdad divina (sin necesidad de que sean fundamentalísticamente literales ninguna de las cláusulas cosmológicas).
A lo mejor hoy Dios se le revelaría al poeta-sacerdote Tehillard de Chardin, y su poema estaría atravesado de Verdad divina, y vendría asociado a una cosmología evolucionista. Pero por muy bello que sea el poema de Tehillard, no es inspirado, porque su Verdad no es otra que la del Génesis 1, de donde él la tomó.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Aquí estoy, porque aunque no ponga nada, siempre leo, “ETF”
Siempre, aunque estoy medio que digo medio asada entera, así que ya digo que me perdono todas las burradas que ponga
Mis amigos
Lo de mis amigos, va por “Noe”, “Goliat”, Cain, Abel, Jonas, y, Abraham”; y, faltan un montón, y, va porque la verdad su existencia exacta no la sabemos, lo que no quiere decir que sean falsos
Me explico
¿Existió Noe?, pues un señor llamado D. Noe, no lo sé, es cierto que el diluvio universal, aparece en muchas culturas, sobre todo creó, en el poema llamado “Guilmaes”, o algo así, incluso en las culturas azteca y maya, parece que hay referencias, pudo deberse a un deshielo masivo, o incluso puede que sólo sucediera en una región, y, se copiara a las otras, lo de “todo el mundo”, es porque él autor de Génesis era gallego, y, si en un coche mueren los 4 ocupantes, los gallegos no decimos, fallecieron todos, decimos, “morreu todo o mundo, non quedeu ninguén”, “murió todo el mundo no quedo nadie”
Y, ahí tenemos el Monte Ararat en Armenia, donde por lo visto, hay restos del Arca, la verdad me importa un pimiento
Noe, el padre de Sem, Cam y Jafet, cuyo segundo hijo, maldecido por él, fue excusa para los racistas y, esclavistas justificar sus crímenes.
Puede que existiera un “Noe”, o varios, o que todos seamos “Noe, en unión del Único Noe, que es Jesús de Nazaret
Pero por encima de la leyenda, el mito, la historia, el calor monfortino, esta lo que Dios me dice, y, Dios me dice que “nunca cuelga la toalla, que escoge un hombre, un ser humano, para hacer un arca y, salvar toda la creación, que nunca nos va dar los bienes, la Salvación directa, Dios siempre viene a nosotros por el otro, Ahora por Jesús, y, nosotros tenemos que ser “Noe”, para el otro
Lo mismo digamos de Goliat, que según el diario el Mundo, en un suplemento sobre “historia”, que publicaron hace años, existió y, era miope”, “pobrecito”, a lo mejor sí, y, a lo mejor hubo, 2, o, se refería al pueblo filisteo, si existió tal pueblo, y, puede que incluso se refiera al Mal, que ataca a Israel, y, ahora a cada uno, y, al que vencemos en unión de Dios, con la lanza de la Fe
Jonás, en realidad es un cuento “sapiencial”, pero tiene una enseñanza. De que Dios siempre opta por los últimos, hace unos años, en el grupo de Biblia, “estudiamos” entre comillas, el libro de Jonás, guiados por el CVD, una compañera y, yo, hicimos un pequeño trabajo, sobre él mismo, yo, llegue a una conclusión. ¿Pudo Jonás, ser el profeta Elías, él que se fue en carro de fuego al cielo? Lo que naturalmente no es cierto. Si que posiblemente muriese mártir de Jezabel.
Noticias que ayudan o enredan
O, la noticia que llega en un diario o sitio digital, o en la tv, o, el correo que te manda un amigo, ahí están, me limito a enumerar
Huellas en el subsuelo del mar Rojo, que confirman el ahogamiento de los egipcios
Unos astronautas a los que les falta un día cósmico, y, gracias a que uno es cristiano, y, conoce La Biblia, recuerdan que ese día, lo saco Josue
Un escrito original por el protagonista principal del Diluvio, que no se llama Noe
El sello de un rey, del reino de Israel, que confirma no sé que
Jonás se creía un mito, hasta que unos descubrimientos arqueológicos, demostraron que era posible su existencia
Me voy a quedar sólo con dos
“Unos astronautas a los que les falta un día cósmico, y, gracias a que uno es cristiano, y, conoce La Biblia, recuerdan que ese día, lo saco Josue”
Es simplemente una pendejada, ya sabemos que por ello fue condenado Galileo, y, es que como decía mi viejo párroco, ni sabían de Biblia ni de Ciencia, porque lo que el Libro de Josue, quiere transmitir es algo mucho más grande, para los pueblos contra los que luchaba Israel, El Sol, La Luna, eran divinidades, por lo tanto al decir que obedecen la orden de Josue, esta diciendo que los dioses de los gentiles, Israel no era entonces aún monoteísta en el sentido de adorar y confesar que sólo hay un Dios, sino que sólo adoraban a un Dios, y, los demás Dioses estaban sometidos a su Dios, y, por Él a ellos, actualizándolo, todo nos está sometido…
“Jonás se creía un mito, hasta que unos descubrimientos arqueológicos, demostraron que era posible su existencia”
Confieso que el titular cuando lo leí, me llamó la atención y me convenció, pensé que tal vez, hubiera barcos, que se llamasen “la ballena. Cetáceo, orca, leviatán…”, pero no, la tontería era mayor, lo decían porque encontraran esqueletos de ballenas en el Mediterráneo.
Programas serios
A veces si hay programas serios, recuerdo por encima uno muy bueno, hace un par de años en la 2 de tve. Donde decía que no era posible justificar la historicidad de Abraham, ni la esclavitud en Egipto de hecho en la historia de Egipto, no hay mención de lo narrado en el Éxodo. Según el autor del reportaje, posiblemente el pueblo judío, se fabrica un mito, una historia, cuando es llevado cautivo, a Babilonia, esa sería su esclavitud, su, Éxodo, sería el retorno. ¿Puede ser aceptable?
Por cierto, Carlos, Moisés no escribió ni la lista de la compra, la hacía por el móvil
Yo pregunto, si el autor del Pentateuco, o Thora, no podría ser Esdras, ahí lo dejo
Viva Lutero, y, el libre examen
Abel, gracias por haber explicado tan bien, el versículo de San Pedro, sobre las Escrituras. A todos nos lo enseñaron mal, y, fue el culpable de que muchos por no decir todos los católicos, huyésemos de La Biblia, como de la peste. La mala interpretación, hacia huir de su estudio, de su lectura…, para que, si el único sentido era él que dijera La Iglesia, y, ahí, se colaban las homilías del cura el domingo, y, por cierto, he conocido sacerdotes que eran, que son buenos biblistas, otros saben de Biblia, lo que yo de química.
Y, venían los que censurando al bueno de Lutero, decían, dicen, “que el Espíritu Santo, no podía decir cosas distintas, según quien leyera”, creo que fue en lo que yo llamó, “ las homilías de Abel”, que tú, Abel decías, algo así, como que no era, que el Papa, tuviese en un cajón las interpretaciones, al texto.
Y, es que cuando yo leo la Biblia, lo hago dentro de La Iglesia, esa Iglesia de la que soy miembro por el bautismo, y, ella marca y, guía mi lectura mi comprensión, en cuanto que yo nunca, puedo sacar conclusión que contradiga sus Enseñanzas, y, eso no quita, para que personalmente Dios me hable, me reprenda, me felicite, o, guarde silencio, porque La Palabra es viva y eficaz, de lo contrario, la relego al sitio de clásicos leídos
Asi el Nuevo nos ilumina el Antiguo, El Antiguo nos guía por el Nuevo, y, La Barca de La Iglesia, nos lleva a navegar por ambos
Dice creo que es San Pablo, pero no estoy segura, que “toda Escritura, es útil, para enseñar, para corregir, para educar…”
En ningún sitio dice que sea útil para enseñar historia, geografía, sociología, ciencias naturales, por ello esas ciencias humanas no se le pueden oponer, es otro terreno, y, no hay que mezclar y hacer ensaladas, nunca entendí, a los que dicen que la religión les aleja de la ciencia, o al revés, personalmente soy “evolucionista, eso sí, con Director de escena”, y, nunca he tenido problemas con los primos de Atapuerca, la señorita Lucy, y, Adam, y, Eva
Decía un profesor de literatura, que si uno lee en un verso
“los ojos de mi amada, son dos trozos de azabache.”
Si lo toma directamente sacará la conclusión, de que el pobre poeta, tiene una novia ciega, cuando no es esa la intención del poeta
En los cuentos clásicos, se hablaba del lobo de caperucita roja, del lobo de los 7 cabritillos, a todos nos los contaron, y, los contamos, y, tenían una enseñanza. La de no confiar en desconocidos, aunque pareciesen buenos, no abrir a cualquiera. Esa era su verdad, contada de forma poética, con la Biblia pasa algo parecido, me refiero a su parte humana
En la Biblia no hay errores, en la Biblia hay errores
Decía el padre Fortea, el exorcista de aciprensa, que en la Biblia, no había ningún error, porque es La Palabra de Dios, y, tenía, tiene razón, luego decía que si el libro 2 Macabeos, hablaba de 800.000 carros, pues eran 800.000, porque La Biblia no se puede equivocar, y, ahí no tenía no tiene razón
El primer Autor, o, el Autor Divino, no se equivoca en su Mensaje, en su grito de Amor que empieza balbuciente, hasta estallar en un grito en el Apocalipsis, ahí el error estará en el mal oído de sus hijos pequeños
Pero el autor, autores humanos, sin que tuvieran intención de mentir, tampoco tenían que contar los carros, sino de hablar de su experiencia de fe, y, si hay que convertir burros en camellos, se hace, como sucede con el episodio de Eleazar
Ya el mismo San Pedro, o, el autor de sus cartas, reinterpretan la burrita de Balam, y, San Pablo, convierta la roca fuente, en roca móvil, “pues bebían de la roca espiritual que los seguía, y, la roca era Cristo”
Sucede como en los viejos cuentos, “no había que abrir a desconocidos, había que pedir señas, y, aun así, mejor no abrir, porque se colaba el lobo, entraba alguien malo
Si queremos conocer la historia, la geografía antigua, hay otros libros los 72/66, nos hablan de otras cosas
Nos cuentan la historia de unos hombres míticos unos reales otros, de sus luchas con Dios, y, contra Dios, de sus caídas, de sus levantamientos
Y, Dios nos cuenta también su historia que es la nuestra, su Amor por cada uno, como el Esposo de las adulteras Israel y Juda, o el Padre del Pródigo, su Amor, por los ninivitas que son tan tontos que no conocen su mano derecha, y, su Amor por Jonás que llora por un ricino. Su Amor por el Hijo Amado, cuyo alimento es hacer Su Voluntad, y, su Amor por los pequeñajos que crucifican al Hermano mayor. El triunfo definitivo del Bien, y, la destrucción definitiva de la muerte y, el Mal
Es cierto cuando por ejemplo La Biblia dice, “si el afligido invoca a Yhv, él lo escucha, y, lo salva de sus angustias”
Es cierto, a su estilo, que puede ser pasando por La Cruz, pero es cierto, si lo invoca, y, si no también
Si es verdad La Biblia no se equivoca, en su parte divina, en su parte humana, se admite el error que es humano, y, sinceramente me importa un pimiento si Eleazar llevaba camellos, o burros, si había 800.000 carros en la guerra de los Macabeos, o si, había 80.
Un abrazo
Maite
“A veces lo difícil no es ser buen samaritano, sino el herido atendido por el samaritano”
Ay, Maite! muy buen resumen, y como siempre además lo has dicho con gracia. Que aquí cuando uno dice "salero" piensa en los andaluces, pero anda que los galegos..!
De todos modos sabes que no me gusta mucho la expresión "parte divina - parte humana" en la Biblia, porque da la idea de que uno pudiera fácilmente separarlas y quedarse solo con una, la divina, la verdadera, y en realidad, solo llegamos a la mirada divina desde y en la mirada humana, con todas sus limitaciones: "obrando Él en ellos y por medio de ellos", dice la fórmula sobre la inspiración.
Respecto de la cita de 1Pedro, me pasa con esta como con algunas otras citas: que veo que hay un uso ideológico e interesado de ciertas lecturas, que terminan pasando por sobre el texto griego para que diga lo que al traductor le conviene que diga.
La Biblia CEE, que es la que se lee en misa, dice: "pero sabiendo, sobre todo, lo siguiente, que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia", a lo que abunda en nota con lo siguiente: "Se enuncia un principio hermenéutico: no cabe una interpretación individualista de la Escritura, que, habiendo sido inspirada por el Espíritu, debe ser explicada e interpretada con ese mismo Espíritu en la comunidad eclesial."
Yo entiendo que ese principio hermenéutico es muy valioso, y de hecho es uno de nuestros fundamentos... pero no surge de aquí ni está aquí. Para hacerle decir al texto lo que el traductor pretende que diga, lo tiene que inventar: "puede interpretarse": no está esa construcción en el texto original. Ni está el verbo "poder", ni está el verbo "interpretar". Hay un sustantivo metafórico, "epilýseos", que es un hápax (es decir, se usa solo por esta vez en TODA la Biblia (incluyendo NT y ATgriego), y que atento a su significado imaginativo ("desatamiento sobre" o "desatamiento desde arriba" o "completo desatamiento", y al uso del verbo, que aparece como "explicar" o "resolver", en Marcos y en Hechos) lo relacionamos con la interpretación, es decir, con la mirada que el autor da sobre las cosas para comprenderlas. Si el autor hubiera querido hablar realmente de las cuestiones de interpretación del texto hubiera usado "herméneia", que es el habitual y conocido para estas cuestiones.
El texto dice que ninguna profecía de la escritura "llega a ser" o "existe" (en presente) desde una "explicación" privada, pues no la produjo (tiempo indefinido, acto puntual generalmente en el pasado) la voluntad del hombre, sino el E.S.
La cuestión está en el verbo "gignetai" (llegar a ser, aparecer, existir -dinámicamente-, provenir). La base para entender que esa "explicación" a la que se refiere es la del lector, y no la del propio profeta, es que el verbo provenir está en presente, mientras que el acto de producir está en aoristo (indefinido, que muchas veces se usa para el pasado). Es como si dijera: "como se produjo no por voluntad de hombre sino por el Espíritu Santo, entonces ahora no es de interpretación privada". Posiblemente el autor no contaba con que gente de otros idiomas se iban a cargar el verbo gignetai, y puso la diferencia entre presente y aoristo para expresar el principio general (presente continuo: "ninguna profecía de la escritura llega a ser desde una mirada privada") y el acto histórico puntual: "pues cada profecía provino del E.S. y no de voluntad del hombre".
El fondo del problema, de todos modos, no es ni el presente, ni el aoristo, ni el gignetai ni la epilýsis ni la mar en coche, sino el leer la Escritura como si fuera una suma de versículos separados y separables, y no un pensamiento que el texto va desarrollando. Porque cualquiera que lee ese fragmento, no guiándose por numeritos de versículo sino por el conjunto del pensamiento expresado (que arranca en v. 16), se da cuenta que no habla en absoluto de la interpretación que hace el lector, sino de la validez que puedan tener las Escrituras antiguas para explicar la novedad de nuestra fe y la novedad con la que el autor la expresó al relacionar esas profecías con la segunda venida del Señor. Y él mismo responde: ¡claro que son válidas!, puesto que no provienen de voluntad de hombre sino del E.S., no expresan una mirada particular sino la mirada del Espíritu.
Si nos gusta el principio de que toda interpretación de la Escritura debe provenir de la acción del Espíritu en la Iglesia, debemos arremangarnos para fundamentarlo en otros sitios de la Escritura, incluso quizás dando un rodeo por la historia misma del surgimiento de las Escrituras, pero aquí ese principio no está, porque el texto no está hablando de ello.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Gracias Abel! Hay muchas cosas que quiero volver a leer y degustar, ya que veo que me has ayudado a cambiar un poco la.mirada y ahora lo.tengo más claro.
Dos puntos rápidos:
Como ves Dios no necesita dictarle al poeta su poema, ni necesita mostrarle la realidad que la humana mirada puede alcanzar. Dios se reveló en lo que el hombre vio, y en esa revelación quedó traspasada la palabra poética, atravesada de Verdad divina (sin necesidad de que sean fundamentalísticamente literales ninguna de las cláusulas cosmológicas).
Y si hubo otros poetas en el siglo V aC qué también fue impactado por la belleza de la creación y escribió un poema, por qué el del Génesis es inspirado y el de el no? Cómo se realiza la inspiración? Podríamos decir que la inspiración bíblica es única? Y no se repetirá? Por que inspiraciones privadas hay muchas.
Por otro lado, me llamo la atención que dices que axiomaticamente todos las qué estamos aquí creemos que la biblia es verdadera. Que pasa con quienes no creen? La biblia entonces les estorba? porque solo ven violencia, escándalo, pensamiento primitivo
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jajaja, "puntos rápidos", es un chiste, no? Bueno nada, estoy terminando de redactar otro mensaje, pero luego escribiré sobre estos dos puntos "rápidos"
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Volvamos a las preguntas de Carlos (una de las cuales Maite respondió de manera insuperable: "Moisés no escribió ni la lista de la compra, la hacía por el móvil...")
¿Moisés escribió el relato del Génesis porque Dios se lo dijo?O alguien en Israel hizo una interpretación teológica de YHVH a la luz de X revelación, y uso moldes comunes a otras cosmogonías para darse a entender y al mismo tiempo también contrastar.
¿Cuál sería esa X revelación? ¿En que se basa TODA la fe de Israel en YHVH? Debe ser algo más que filosofía. Algo tuvo que HACER Dios o REVELAR de manera mas o menos clara a ALGUIEN. Por eso es complejo entenderlo, porque si Moisés, Abraham, Jacob, José, son inventos literarios, nos quedamos sin fundamento.
¡Andas demasiado con fundamentalistas! ven seguido a respirar un poco, hombre, terminarás en el terraplanismo...
Mira, Dios es Dios, único y siempre el mismo. ¿Aparece Dios ahora como una especie de nube parlante (Gn 22), o se corporiza como un viajero que va de visita en una tarde tórrida a comerse unas tortas de cebada (Gn 18), o se enciende una llama sola en el desierto y sale de ella una voz articulada (Ex 3), o aparece una luz brillante y cegadora a un grupo numeroso y una voz le habla solo a uno (Hech 22) [o bien la voz la oían todos, pero no veían la luz (Hech 9)]?
Si no ocurre ahora no ha ocurrido nunca...
Me dirás: entonces la resurrección de Cristo tampoco ocurrió porque no ocurre ahora (siempre me salen con esa, un comodín que sirve para todo): la resurrección de Cristo la Biblia la presenta como un hecho único y trascendente, tanto que NO LA NARRA. Habla de ella, pero no como para hacerla una anécdota más del mundo de las anécdotas...
En cambio las apariciones parlantes del Dios atraviesan absolutamente toda la narración bíblica, del AT al NT, de la primera a la última página, y son narradas como si de hechos cotidianos y habituales se tratara ("Oyeron el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa", Gn 3,8)...
Mira, te cuento una anécdota: en primer año de catecismo (7 años) comienza cada encuentro con una acción litúrgica (celebración de la Palabra) en la capilla, pero hacia mitad de primer año los llevamos por grupos pequeños a conocer mejor el sagrario, a entender un poco mejor el espacio sagrado, y a introducirlos por primera vez en la oración personal silenciosa (naturalmente un par de minutos, nada más).
Usamos los símbolos habituales de "escuchar a Dios", "poner el corazón en silencio para que él nos hable", etc. Cualquiera de nosotros sabe que todo eso se refiere a movimientos interiores inefables, y cuya expresión metafórica se queda corta, son experiencias intensamente personales e intransferibles. Lo lindo es que cuando terminamos los dos o tres minutos de profundo silencio (uno ve perfectamente reflejados en las caritas aquellos que han captado la consigna y aquellos que solo se han callado la boca), yo les suelo preguntar: "¿os habló Dios? ¿lo pudisteis escuchar?", y en general te responden con un enfático "sí".
Ese sí puede querer decir que han entrado en la experiencia religiosa, y se les mostró el valor único que tienen esas metáforas y símbolos, pero también puede querer decir simplemente que piensan que tú esperas que respondan que sí, y que si no escucharon nada es porque se lo perdieron.
Todo el lenguaje de la Biblia sobre las apariciones de Dios y sus largas charlas con los héroes bíblicos es lenguaje religioso simbólico convencional. Lo seguimos usando nosotros sin pretender para nuestro lenguaje ninguna validez fenoménica, ¿por qué habría de tenerla en la Biblia? ¿O es que frente a la Biblia, como niños de 7 años, respondemos que "sí" por las dudas de habernos perdido algo?
Por supuesto, eso no implica que no pueda Dios manifestarse extraordinariamente a través de locuciones interiores, etc. pero la clave está precisamente en eso: en que son manifestaciones extraordinarias, no ordinarias y cotidianas. La Biblia no nos dice que todo eso sea extraordinario, sino por el contrario, nos deja pensar que es ordinario y cotidiano.... precisamente porque nos está enseñando a entender nuestra experiencia cotidiana y ordinaria en términos de revelación divina.
Dios se está manifestando todo el tiempo, pero es muy difícil aprender a verlo, precisamente porque es trascendente, y cuando parece que "lo vemos" (un antropomorfismo), "huye" y "se esconde" (más antropomorfismos)... somos hombres y no podemos hablar más que con la forma de nuestra mirada, por eso hablamos de Dios con antropomorfismos, pero en ellos algo de Dios queda de manifiesto, algo inenarrable pero muy real.
La Biblia nos traza, en términos a la vez antropomórficos y poéticos, la historia de ese diálogo que no empezó con cada uno de nosotros, y que tampoco acaba en cada uno de nosotros, sino que de alguna manera nos une a todos los hombres. Esa historia es ejemplar y fundante:
-Ejemplar, porque nos muestra con ejemplos cómo obra Dios en el horizonte de vidas humanas concretas, a veces rotas, a veces toscas, a veces desnortadas, todas ellas profundamente sedientas... ¡fíjate que las vidas de los personajes bíblicos se parecen poco a las hagiografías medievales!
-Fundante, porque en el precipitado de esa historia va creciendo la relación de Dios con el hombre, orientada por un designio inicial de imagen y semejanza, comenzando por el punto casi cero que es la muerte del pecado, hasta el desposorio místico del Cordero y su Novia en el Apocalipsis. Y en ese trayecto el que más se mueve es Dios, y lo dice, y lo hace...
Algo tuvo que HACER Dios o REVELAR de manera mas o menos clara a ALGUIEN
¡Claro que algo hizo Dios! Pero el "hacer" de Dios es mucho más profundo y vital que los "hechos" exteriores a través de los cuales se nos cuenta ese hacer. Si hubiéramos estado sentados a la vera del camino en el paso de Egipto a la península del Sinaí cuando la gesta del éxodo, no hubiéramos visto nada, o muy poco, de lo que cuenta el Éxodo, hubiéramos visto un tío muy extraño valerse de unas visiones muy extrañas y personales, contagioso sí (como puede serlo también una personalidad psicopática), enfervorizando a estos desahuciados de la sociedad egipcia en nombre de un Dios que no es ninguno de los conocidos y representables, y en nombre de ello llevarlos al desierto huyendo, con escasa comida, con escasa ropa, pasando de mala vida a peor, prometiéndoles que serán un pueblo exclusivo de un Dios exclusivo, que les va a "limpiar" para ellos una tierra fecunda y providente....
¿Hubo hechos exteriores que avalaran esa lectura mosaica de la realidad?
Seguramente ocurrieron cosas extrañas, el observador a la vera del camino hubiera dicho "oh, mira qué casualidad, cuando se le están por amotinar y volverse aparece una bandada de codornices, qué suerte tuvo Moisés!", o "mira qué bien!, el reflujo del agua no permitió que el destacamento egipcio ("todo el ejército egipcio con sus carros y el faraón" es un poco exagerado, no?) avanzara sobre ellos... este tío tiene la suerte comprada!".
Y así, de "suerte" en "suerte" veríamos cómo algunos de los huidos se plantea "este parece loco, pero la verdad que da qué pensar que la mano de Dios está con él", otros en cambio habrán dicho "esto es mucho, tío, yo me largo, este pretende que con un Dios que ni siquiera podemos ver, lo pasemos mucho peor que en Egipto", y se volvieron.
Mucho después, siglos, estas historias se van amasando, esquematizando, tomando formas fijas, se hacen primero poesías. Unos recuerdan cómo en el mar que vieron por el camino "algo pasó" (qué, nadie lo sabe, porque lo cierto es que no había ningún mar, ni rojo ni de otro color, que tuvieran que cruzar para salir de Egipto, esto es Geografía I), quizás simplemente, como dije, un reflujo de agua anegó los carros de los que los perseguían. Otros recuerdan lo milagroso y maravilloso que fue que el Jordán prácticamente se secara justo cuando ellos necesitaban pasar. Así ya tenemos el dístico que enmarca la gesta del Éxodo:
"¿Qué te pasa, Mar, que huyes?
Y a ti, Jordán, que te echas atrás?" (Salmo 114,5)
Luego vinieron algunos poetas más lanzados que fueron trabajando las ideas épicas apenas esbozadas aquí, hasta que toman la forma bellísima de los capítulos 14 y 15 de Éxodo, 14 el relato en prosa, 15 la celebración poética (mucho más comprensible si no nos dejamos influenciar por Hollywood).
No es tarea de una generación ni de dos, es un ejercicio de la mirada, es ver al Señor de la historia conduciendo su creación donde el observador a la vera del camino ve casualidades y alguna que otra cosa rara.
La expresión "invento literario" es un poco despectiva. Aunque si vamos a ser precisos, "invento" es una palabra muy bella, porque "invento" en latín quiere decir "descubrimiento" (de invenire: encontrar algo, caer en la cuenta de), y realmente los personajes y situaciones bíblicas son verdaderos descubrimientos, hallazgos de lo que verdaderamente significaban unos acontecimientos que a una mirada no inspirada se le hubieran pasado por alto, y no hubiera sido capaz de descifrar.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
¡Andas demasiado con fundamentalistas! ven seguido a respirar un poco, hombre, terminarás en el terraplanismo...
Es tentador, pero primero estoy tanteando el terracentrismo.
Mira, Dios es Dios, único y siempre el mismo. ¿Aparece Dios ahora como una especie de nube parlante (Gn 22), o se corporiza como un viajero que va de visita en una tarde tórrida a comerse unas tortas de cebada (Gn 18), o se enciende una llama sola en el desierto y sale de ella una voz articulada (Ex 3), o aparece una luz brillante y cegadora a un grupo numeroso y una voz le habla solo a uno (Hech 22) [o bien la voz la oían todos, pero no veían la luz (Hech 9)]?
Si no ocurre ahora no ha ocurrido nunca...
Dios no actúa siempre igual, tu mismo hablas (si mi memoria no confunde quien lo dijo) qué Dios tuvo cuidado especial por su Iglesia en su nacimiento (lo narrado en hechos), con gracias y signos que no ha repetido.
Entiendo todo lo que explicas más abajo, de los signos débiles del Éxodo, hechos poesía más adelante. Pero no veo que la lógica de "Si Dios no lo hace nunca lo hizo" sea incuestionable.
Dios se apareció en una zarza?, Dios camino sobre las aguas en Jesús? Cristo resucitó a Lazaro?
Yo nunca he visto las tres cosas pero no significa que Dios no las haya hecho.
Si bien, entiendo, qué hay adornos literarios y épicos en mucho de la biblia, no existe ninguna metodología para saber cuanto de literario tiene algo y cuánto no.
Esta parte no me queda clara, y aún no comparto tu opinión. No porqué terma qué así sea, sino porque limita mucho a Dios mismo y su actuar.
Del cuerpo de agua que tuvieron que atravesar, sabemos muy poco. Pero esta claro que no es el mar muerto qué conocemos
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Mira, tenía "guardado" ese principio de "los tiempos fundacionales" para citarlo en el próximo mensaje. Efectivamente, hay muchas excepciones al principio de que si Dios no lo hace ahora, no lo hizo nunca, por eso puse la salvedad de que Dios puede perfectamente obrar de manera extraordinaria, y lo veremos actuar así precisamente cuando desarrollemos un poco esta cuestión de la recepción de la Biblia como inspirada.
Sin embargo precisamente es necesario guardar mucho, custodiar diría, que lo extraordinario siga siendo extraordinario y no nos pase como en "Leopardos en el templo", de Kafka:
«Leopardos irrumpen en el templo y beben hasta vaciar las copas sacrificiales; la escena se repite una y otra vez; finalmente puede predecirse, y deviene una parte de la ceremonia.» (Kafka, Diarios, 10 nov 1917)
Lo llamativo de la aparición de Dios en el ciclo fundacional (patriarcas-jueces-primeros monarcas) no es que sea extraordinario, sino que es cotidianamente ordinario, simplemente está allí y habla -como lo dirá gráficamente a la muerte de Moisés- "como un amigo con su amigo".
Creo yo que, fundamentalmente por respeto a la trascendencia y misteriosidad de Dios, no deberíamos leer esos pasajes de otro modo que como literatura sagrada, no como películas peplum... ¿que Moisés realmente escuchó exteriormente, con sus tímpanos, una voz que resonó en el aire en medio del desierto llamándolo "¡Moisés, Moisés!" y que era tan fenómeno en la naturaleza que cualquiera que hubiera estado allí lo hubiera escuchado? Tanto mejor por él, pero a mí no me agrega nada imaginarlo así, y quita la verdadera misteriosidad al relato, que es relato y no peli. Y lo que es peor, nos escamotea una de las enseñanzas básicas de la Biblia, que es: aprende a escuchar a tu Dios como Moisés lo escuchó, con los oídos del corazón.
Entre los ejemplos del "cotidianismo" bíblico puse adrede el de dos de los tres relatos del encuentro del Señor con san Pablo camino de Damasco: uno dice que aparece una luz brillante y cegadora a un grupo numeroso y una voz le habla solo a Pablo (Hech 22) y el otro dice que la voz la oían todos, pero no veían la luz (Hech 9)... Está hablando del mismo hecho, en el mismo momento, y lo está contando la misma persona.
Es que los antiguos eran muy conscientes de que estaban contando, y que el relato requiere imágenes y adornos, tropos poéticos, para sacar a luz lo escondido y misterioso, somos nosotros los despistados que creemos que no hay nada misterioso para sacar a la luz, y por tanto "lo cuenta como fue".
A mí no me gusta andar "desliteralizando" relatos sin ningún sentido, ¿qué sentido tiene que me ponga a hacer gratuitamente crítica histórica de los relatos del Éxodo o del Génesis nada más que para regodearnos en cuánto hemos logrado afinar la lectura historicista en los últimos 150 años?
Pero si me preguntas por el valor histórico de todos esos relatos, no puedo honestamente decirte que lo tienen, porque es escasísimo, o en algunos casos nulo. Solo partiendo de la verdad total del texto (esa verdad total incluye el reconocimiento de su nulo o escaso valor histórico) es posible llegar al significado del texto: por qué se cuenta algo "histórico" que históricamente no ocurrió. Qué nos dice eso sobre el sentido profundo de nuestra historia humana.
Mira, respecto de la cantidad de gente que salió de Egipto con Moisés, hay un muy aleccionador párrafo de la Historia de Israel de Bright (el autor no es precisamente de mi línea, sino mucho más inclinado al literalismo):
Difícilmente pudieron participar en el éxodo todos los antepasados del futuro Israel, ya que el número de los fugitivos no pudo ser muy grande.Cierto que en Nm 1,46; 26,51 se asegura que Israel, en su marcha, pudo juntar unos 600.000 hombres en edad militar, lo cual significaría dos o tres millones en total, contando las mujeres y los niños.
Esta cifra, que es elevada aun para la población de Israel bajo la monarquía, está fuera de toda posibilidad para el tiempo del éxodo. No solamente es muy difícil que setenta personas hayan podido multiplicarse tanto en tan poco tiempo, sino que una hueste así, marchando en orden cerrado (y no fue así) ocuparía una extensión más de dos veces superior a la distancia que hay entre Egipto y el Sinaí. No tenían por qué temer al ejército egipcio.
Aunque el total quedaría drásticamente reducido entendiendo la palabra «mil» (’elef) como una unidad inferior de tribu, estas listas, con todo, representan un período tardío de la historia de Israel. Hay aquí, con toda seguridad, una cierta precisión teológica, como si se dijera: todos los que eran israelitas estaban allí. (Bright, John, Historia de Israel, edición castellana DDB, pág. 187, los destacados son míos)
Mientras te detienes en la cifra literal y la tomas como simplemente histórica y maravillosa, dices "pues bueno, Dios los libró". Cuando comprendes, en cambio, que la cifra es artificial, literaria, te abres a penetrar en lo sugerido por ella y llegas a lo que realmente la Biblia quiere decirte: "Dios nos libró, yo estaba allí."
Del cuerpo de agua que tuvieron que atravesar, sabemos muy poco. Pero esta claro que no es el mar muerto qué conocemos
Sabemos muy poco porque no hay ningún cuerpo de agua que haya que atravesar (bueno, ahora sí, desde que se hizo el Canal de Suez). Esto fue un escollo para muchos lectores honestos que sabían un poco de geografía, y les daba reparo decir que no pudieron haber atravesado ni el Mar Rojo, ni el Mar de Suf, ni ningún mar, simplemente porque no lo hay, pero al mismo tiempo no podían honestamente repetir el relato del Éxodo como si fuera una lección de historia.
La solución vino finalmente de la mano de la crítica histórica unida a la crítica literaria. Algo ya sugerí de esto en mi mensaje anterior, pero dado que retomas el tema, creo conveniende ampliar un poco:
El texto más antiguo sobre el tema, que es el poema de Éxodo 15, no habla de "paso del mar", sino que dice que "Los carros de Faraón y sus soldados precipitó en el mar" (v. 4) y "Mandaste tu soplo, cubriólos el mar; se hundieron como plomo en las temibles aguas" (v. 10), no dice nada de ningún paso de los israelitas por en medio del mar. En ese contexto habla de los egipcios.
Continuando el poema, menciona a Edom, Moab y la gente de Canaán, es decir que estamos en el contexto de la llegada, no de la partida. Y ahí sí menciona el "paso" (aunque no aclara de qué, vv 15-16).
Es evidente que es un poema tardío, donde se exalta ya a Sión (Jerusalén no fue israelita sino hasta bien entrado el siglo XaC), y dado que habla del santuario de Jerusalén como de un santuario único, refleja la situación del siglo VII aC. Estamos a unos 700 años del milagro del mar. Ese es uno de nuestros textos más antiguos sobre el tema.
Cuando el Deuteronomio presenta el milagro del mar, dice: «lo que hizo con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros, precipitando sobre ellos las aguas del mar de Suf cuando os perseguían, y aniquilándolos Yahveh hasta el día de hoy» (Dt 11,4)
¿No es extraño que justo cuando el Deuteronomio está recordándoles a los israelitas todo lo que el Señor hizo por ellos no les mencione el paso de ellos por el mar sino solo el ahogamiento de los egipcios?
¿Qué pudo haber pasado en "el mar", es decir, a la salida de Egipto? Si bien no necesitaban atravesar propiamente el mar, es posiblemente cierto que se movieron por las zonas húmedas de los lagos amargos, no irían, si estaban escapando, por las rutas del norte fuertemente vigiladas. Allí los persiguió algún destacamento egipcio, y se vieron en peligro, pero en la noche "algo ocurrió" en el lago o agua de que se tratase, y los egipcios acamparon pensando que era tierra firme, pero a la mañana el agua volvió sobre ellos, y se los tragó:
Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. Trastornó la ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: "Huyamos ante Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra los egipcios." Yahveh dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre los guerreros de los carros. Extendió Moisés su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su lecho; de modo que los egipcios, al querer huir, se vieron frente a las aguas. Así precipitó Yahveh a los egipcios en medio del mar..."(Ex 14,24-27)
Es verdad que estos mismos textos de Éxodo 14 (no así Deuteronomio ni Exodo 15) hablan también del "paso" del mar, y de las aguas que forman muralla "a derecha e izquierda". Es difícil imaginar esa situación en un mar que no es un curso de agua por el que ellos tuvieran que pasar, sin embargo, si vamos a Josué 3, leemos:
Y en cuanto los que llevaban el arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca tocaron la orilla de las aguas, y el Jordán baja crecido hasta los bordes todo el tiempo de la siega, las aguas que bajaban de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque a gran distancia, en Adam, la ciudad que está al lado de Sartán, mientras que las que bajaban hacia el mar de la Arabá, o mar de la Sal, se separaron por completo, y el pueblo pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahveh se estuvieron a pie firme, en seco, en medio del Jordán, mientras que todo Israel pasaba en seco, hasta que toda la gente acabó de pasar el Jordán.
¡Ahora se entiende cuál es el "paso" al que se refiere Exodo 15! Este paso ocurre en el Jordán, a la vista de Edom, Moab y los pueblos de Canaán, distinto del "milagro del mar", que ocurre a la salida, y no es ningún paso, sino un anegamiento providencial de los perseguidores, que acamparon en la noche tenebrosa en terreno que creían sólido, pero era el lecho del lago que se había secado en bajamar y volvió a subir por la mañana.
Es fácil reconstruir el proceso mental por el cual el momento más épico y memorable de la gesta del desierto, es decir, la salida de Egipto, terminó atrayendo sobre sí los rasgos del milagro original y el del Jordán, de tal modo que produjo ese relato épico grandioso aunque confuso, del capítulo 14, que comprende verdaderamente dos relatos entremezclados: uno, sobrio, en el que los israelitas son (como lo decía Deuteronomio) espectadores de la mano poderosa de Yahvé actuando sobre Egipto, y otro, más ampuloso, que habla ya de grandes masas de aguas que se separan y donde todos los personajes son protagónicos: Dios -ante todo- pero también los egipcios y cada uno de los israelitas.
¿Podemos seguir hablando de "paso" del mar rojo cuando sabemos que eso no ocurrió históricamente así? Sí, no solo podemos sino que debemos, porque la noción teológica de un "paso" modeló la comprensión de la gesta del Éxodo. Efectivamente, todo el éxodo es un "paso" guiado providencialmente por Dios. Hoy, la noción de "paso del mar" forma parte de nuestra teología bautismal, por ejemplo, de la mano de la teología de san Pablo del bautismo como "inmersión en la muerte de Cristo".
Pero todo esto, que tiene gran valor teológico y forma parte indisoluble del mensaje bíblico, es más, que es el mensaje bíblico, no debe llevarnos a confundir el plano histórico: no hubo ningún "paso" de un mar que no estaba allí, aunque sin duda que la actuación providente de Dios se manifestó a cada momento de la manera que era necesaria, trayendo a los suyos salvación.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Excelentemente explicado. Solo quería salvaguardar la potestad de Dios de aparecer en una zarza si quiere. Sea qué haya sido un fenómeno natural donde Dios le habló al "corazón" a Moises.
No quiero desviar mucho el tema, y conozco la teoría documental. Pero ¿qué hacemos con los textos donde se dice que moisés lo puso por escrito? Es claro que mucho del Éxodo sin textos recopilados y reinterpretados. Pero es descabellado qué Moisés efectivamente escribiera algo como la propia escritura nos dice?
por qué se cuenta algo "histórico" que históricamente no ocurrió. Qué nos dice eso sobre el sentido profundo de nuestra historia humana.
Esa frase es la más compleja de entender. Sin Cristo, qué técnicamente fue más visible. Es como si toda la revelación bien pudiera ser simple histeria colectiva, o desvarios filosóficos cargados de coincidencias qué a nuestro cerebro le encanta encontrar. Más que histeria qué historia y más deseo que salvación. Un Dios un poco impotente y poco claro.
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Carlos, mira unos ejercicios de verano
1º Tomas tu Biblia, vas a Éxodo, 17, 1-7, lo lees y relees, toma apuntes si quieres
2º vuelves abrir la Biblia pero por 1ª Corintios, 10
Haces como en el primer caso. Vas a ver, como Pablo, está haciendo una lectura, reintepretativa del texto del Éxodo.
Siguen los deberes
Ahora vamos con Jesús caminando sobre el lago de Genesaret,
Pues bien aquí lees
1º Mt. 14, 22-33
Anotando todo lo que te llame la atención
2º Marcos 6, 45-52
Anotando también lo que te llame la atención, y, lo que veas que tiene de diferencia con Mt
3º Juan 6, 16-21
Lo mismo que en los dos anteriores
Te dejo tomar un café y un helado
Vuelta a La Biblia
Mateo 28,16
Es un texto de los encuentros con el Resucitado, lees y, te fijas, si ves algo parecido, a lo leído en 1º Mt. 14, 22-33
Haces lo mismo con Marcos 16, 7ss, comparando con 2º Marcos 6, 45-52
Y de postre
Juan, 20, 17,31 comparando con 3º Juan 6, 16-21
Luego dudas, y, todo Abel te lo aclara, nos lo aclara
Bueno, espero que no te lo tomes a mal, pero es muy bonito, lo que vas a descubrir, y, no mires las publicaciones de Abel
Un abrazo
Maite
“A veces lo difícil no es ser buen samaritano, sino el herido atendido por el samaritano”