Moisés ¿Nombre hebreo?
Abel, te confieso que como siempre leí, tu respuesta sobre Moisés, y, la verdad me llamó la atención, tu defensa de que el nombre es egipcio, bueno no dijiste eso, exactamente, pero creo que por ahí, iban los tiros
Y, digo que me llamó la atención, porque para mí, el nombre de Moisés, siempre fue egipcio, ya que supuestamente se lo pone la hija del faraón, que era naturalmente egipcia, claro que seguramente, sea una metáfora, porque, teniendo en cuenta que el nombre parece ser que significaba. “de las aguas te salvé, o lo salve”, pues pobre Moisés, viéndose llamar, “de las aguas te salve”, baja de ahí. etc.
Y, ahora voy yo, con la preguntita
¿Puede haber sido, Moisés, el príncipe o faraón egipcio que quiso implantar y de hecho lo hizo, pero al final fue defenestrado, y, se destruyó prácticamente, todo vestigio de su culto, me refirió al faraón, Kenatón, creo. Es el que puso el culto a un único Dios el Dios Athon
Gracias
Un abrazo
Maite
“A veces lo difícil no es ser buen samaritano, sino el herido atendido por el samaritano”
Desde la lógica del texto, la princesa difícilmente le pueda poner un nombre en hebreo. Pero además, incluso contando con que el nombre fuera genuinamente hebreo, no significaría lo que el texto dice, ya que la vocalización "_o_e" es para participios activos, así que si proviene de "mashá" (sacar), moshé significa "el que saca", no "el que es sacado".
Y mira qué cosa, él fue el que sacó a Israel de Egipto, así que le hubiera ido fantástico llamarse "el que saca", pero se ve que el narrador no vio cómo encajar el significado en el origen del niño y se contentó con relacionarlo con el verbo sacar y confiar el resto a que se tuviera un cierto conocimiento de la gramática hebrea ![]()
De todos modos, el nombre moshé como resabio de un nombre noble egipcio al que le falta el prenombre divino es una hipótesis prácticamente admitida por todos en la actualidad.
¿Puede haber sido, Moisés, el príncipe o faraón egipcio que quiso implantar y de hecho lo hizo... el culto a un único Dios el Dios Athon?
Te refieres al faraón Amenofis IV, que se cambió el nombre por Akenathón cuando comenzó su revolución religiosa. Gobernó Egipto entre 1364-1347, y a ese período se le conoce como "época de Amarna", porque el actual Tell-El-Amarna se llegó a identificar con la ciudad imperial fundada por él, Ajatatón (horizonte de Atón), y se encontró allí gran cantidad de documentación, de arte y de restos de la vida cotidiana, que hicieron avanzar a pasos agigantados el conocimiento del Egipto antiguo. La ciudad fue descubierta en 1714 y explorada (y saqueada por franceses e ingleses, demás está decirlo) desde el 1800.
«¿Puede haber sido, Moisés, el príncipe?» No. Akenathón murió, además la época supuesta para el éxodo es unos 100 años después o más (igual trataré de escribir en algún momento acerca de la cronología del Éxodo).
Ahora bien, el hecho de que Akenathón haya pretendido implantar un monoteísmo de un dios sin representación física posible, suena muy tentador como antecedente del monoteísmo mosaico.
De hecho ese rasgo no es el único que concuerda con el yahvismo. Por ejemplo, nuestro salmo 104 utiliza elementos de la teología de Atón, y se inspira en un himno egipcio del período de Amarna.
Pero hay que tener cuidado con las relaciones sencillas, directas y obvias: muchos exégetas sostienen, con buenos argumentos, que el monoteísmo estricto de la Biblia (tal como se expresa en 1Re 18,20ss. por ej.) en realidad no es formulado hasta los profetas. Incluso algunos no se sienten nada inclinados a considerarlo en Elías (siglo IXac), sino más bien en Isaías (siglo VIIIaC), o aun posterior.
Lo que no vale, por supuesto, es hacer de la fe mosaica una fe estrictamente monoteísta en ese sentido que tiene en los profetas para que concuerde con el antecedente atónico, pero al mismo tiempo señalar que no tenemos idea del sentido de la fe mosaica en cuanto a su carácter monoteísta... Así que en general el paralelo de lo mosaico con lo atónico es una vía bastante muerta, no seguida por la exégesis.
Si no se toma de manera extrema el asunto, lo elabora muy bien Mika Waltari en su novela Sinuhé el egipcio, una maravilla de la literatura del siglo XX, que se ambienta en la época de Amarna, y hace de "Sinuhé" una especie de funcionario de la corte (e incluso un poco más, pero no quiero hacer spoiler) que se entusiasmó con el atonismo, se comprometió con la revolución monoteísta, y cuando todo acabó mal, tuvo que ir al exilio. Por muchos aspectos es obvio que Waltari (que era teólogo) está sugiriendo que ese personaje es una clave de Moisés. De alguna manera Waltari quiere mostrar que el concepto de "habiru" (que es el concepto egipcio que está atrás de la denominación "hebreo" para los esclavos) no es un concepto étnico sino político, y que estos habiru muy posiblemente tienen que ver con las ansias destrozadas en la derrota del atonismo.
Bueno, lo cuento por lo que cada uno crea que puede valer, es una novela, que ayuda a repensar un concepto, el de "habiru", que sigue siendo un enigma para la exégesis. Eso no quiere decir que podamos poseer datos de la cadena que vaya de la teología atónica y el desencanto tras la derrota a la teología mosaica y el encanto de la tierra prometida: en la historia se necesitan hechos, documentos y evidencias para que algo se pueda considerar cierto, si no es una hipótesis, más o menos atractiva, pero indemostrada, y a veces indemostrable.
Ahora te voy a contar como imagino yo el proceso histórico: pienso que los que llamamos "hebreos en Egipto" no son un grupo étnico definido, tampoco una clase política ni social definida, sino más bien desclasados, gente molesta que no encaja en la estructura; habría allí semitas, grupos que se identificaban lejanamente con determinados nombres de antepasados, otros serían, por qué no? hijos o nietos de la revuelta de Atón; otros simplemente gente empobrecida que no tenía mucho para perder... de esos hay siempre.
A partir de allí un líder, dotado de un carisma especial, Moisés, hombre muy culto, quizás perteneciente al palacio de Faraón, o al menos vinculado al grupo selecto de los escribas, en nombre del llamado que sintió de un Dios que los espera más adelante (en el tiempo y en el espacio, eso fundamentalmente quiere decir el intraducible "Yo soy" divino: "yo estaré") y que, puesto que recibió su vocación en un exilio entre los madianitas, lo llamó "Yah" (que parece que era el nombre del dios del clan madianita), se pusieron en marcha con la promesa de un mañana mejor, una tierra que mana leche y miel, un lugar en la historia, etc.
La fiesta pastoril de la pascua, una antigua fiesta de nómades de la que algunos de esos habiru habrían oido hablar a sus abuelos, fue el aglutinante para moverlos a esta revuelta, pero sobre todo no a dejar atrás a Faraón, sino a ir adelante con Yahvé... Qué maravilla cómo Dios se crea un pueblo de la nada, aunque luego las representaciones bíblicas hayan acentuado cierto aspecto racial muy poco implicado en los inicios.
Naturalmente, era poca gente, en el camino se le unieron otros, en la tierra de destino algunos más. Moisés, legislador genial, logró expresar con fuerza divina en apenas diez palabras lo que Dios quería de ellos, y con esa ley en la mano la fuerza de esta pequeña semilla fue arrolladora.
Seguramente salieron otros grupos, que hicieron otras rutas entre Egipto y Canáan (por eso en los relatos las rutas son varias y no concuerdan del todo), pero no hay duda de que el grupo principal fue el de Moisés, y que tuvo su experiencia fundante en la montaña sagrada del Sinaí. Allí se les manifestó Dios como el Dios de ESE pueblo. ¿Cómo lo hizo? no lo podemos saber, Dios no se aparece como un presentador de tele, que podemos describirlo. Los relatos de Éxodo son apabullantes, pero cargan las tintas teológicas en todo momento, no queda espacio para la descripción, posiblemente porque una auténtica manifestación de Dios es indescriptible.
Lo cierto es que Sinaí es el nacimiento de Israel, el verdadero nacimiento, no el nacimiento retrotraído al remoto pasado de todos hermanos del mismo padre, sino el nacimiento de una realidad étnica compleja, socialmente imposible de sistematizar, políticamente tensa, pero con una meta y un aglutinante claro: el Dios de la Ley del Sinaí.
Por supuesto, como dije, esto es como yo lo imagino, a mí, con estas imágenes me cierran los datos del Pentateuco, si otro quiere imaginar otra cosa, está en su derecho, pero claro, teniendo cuidado de que los datos cierren.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Moisés nombre hebreo
Completamente de acuerdo, una princesa egipcia sólo podía poner un nombre egipcio. Por eso Moisés, ha de ser nombre egipcio. Mi conocimiento de los verbos hebreos es de matrícula en burrología; pero me gusta tu explicación, “el que saca”, y, saliéndome un poco, ay que ver con el AT, y, los nombres de sus personajes, reflejando lo que eran, lo que iban ser, ya en el nombre están enseñándonos.
Gracias por los datos sobre Athon, sobre el faraón Akhenatón, no es Moisés, pero bueno hay una base para el monoteísmo hebreo, no sabía uno de mis salmos preferidos el 104, tuviese elementos coincidentes con los del dios Atón.
De acuerdo en que la fe mosaica en su principio no es monoteísta en el sentido que hoy judíos, cristianos e islámicos damos a esa palabra, sino en el sentido de “yo elijo mi Dios, porque me eligió, y, no quiero los vuestros”, no recuerdo ahora la palabra, que lo define. De hecho según el libro de Josué. Éste no le dice al pueblo. “elegid a que Dios seguir, si elegís, seguir a Yhv, hacéis bien, pues los otros no son Dioses”, sino que más o menos, les dice. “Elegid ahora a que Dioses queréis servir, si a los Dioses del Norte, o del Sur, mi familia y yo, serviremos a Yhv”, es decir no era un “no dios, un ídolo, frente al Dios verdadero”, sino Dioses que tenían sus pueblos, frente al Dios que los había sacado de Egipto, que era el Dios que dominaba sobre todos los Dioses, por eso Israel se quedaba con su Único Dios.
De acuerdo en que no se puede hacer que la fe mosaica primitiva, concuerde con la fe de atónica, además estaríamos del mismo modo con una fe idolátrica, ya que Athón, era el sol, una divinidad solar.
Me gusta Mika Waltari, leí, Sinhue el egipcio, varias veces, vi la película, bastante, bien adaptada, incluso ahora, estoy releyendo, “Marco el romano”, también suya, no sabía que era teólogo, pero coincido con tu explicación resumen de la intención de su novela
Dices.
“WAhora te voy a contar como imagino yo el proceso histórico: pienso que los que llamamos "hebreos en Egipto" no son un grupo étnico definido, tampoco una clase política ni social definida, sino más bien desclasados, gente molesta que no encaja en la estructura; habría allí semitas, grupos que se identificaban lejanamente con determinados nombres de antepasados, otros serían, por qué no? hijos o nietos de la revuelta de Atón; otros simplemente gente empobrecida que no tenía mucho para perder... de esos hay siempre.
A partir de allí un líder, dotado de un carisma especial, Moisés, hombre muy culto, quizás perteneciente al palacio de Faraón, o al menos vinculado al grupo selecto de los escribas, en nombre del llamado que sintió de un Dios que los espera más adelante (en el tiempo y en el espacio, eso fundamentalmente quiere decir el intraducible "Yo soy" divino: "yo estaré") y que, puesto que recibió su vocación en un exilio entre los madianitas, lo llamó "Yah" (que parece que era el nombre del dios del clan madianita), se pusieron en marcha con la promesa de un mañana mejor, una tierra que mana leche y miel, un lugar en la historia, etc.
La fiesta pastoril de la pascua, una antigua fiesta de nómades de la que algunos de esos habiru habrían oido hablar a sus abuelos, fue el aglutinante para moverlos a esta revuelta, pero sobre todo no a dejar atrás a Faraón, sino a ir adelante con Yahvé... Qué maravilla cómo Dios se crea un pueblo de la nada, aunque luego las representaciones bíblicas hayan acentuado cierto aspecto racial muy poco implicado en los inicios.
Naturalmente, era poca gente, en el camino se le unieron otros, en la tierra de destino algunos más. Moisés, legislador genial, logró expresar con fuerza divina en apenas diez palabras lo que Dios quería de ellos, y con esa ley en la mano la fuerza de esta pequeña semilla fue arrolladora.
Seguramente salieron otros grupos, que hicieron otras rutas entre Egipto y Canáan (por eso en los relatos las rutas son varias y no concuerdan del todo), pero no hay duda de que el grupo principal fue el de Moisés, y que tuvo su experiencia fundante en la montaña sagrada del Sinaí. Allí se les manifestó Dios como el Dios de ESE pueblo. ¿Cómo lo hizo? no lo podemos saber, Dios no se aparece como un presentador de tele, que podemos describirlo. Los relatos de Éxodo son apabullantes, pero cargan las tintas teológicas en todo momento, no queda espacio para la descripción, posiblemente porque una auténtica manifestación de Dios es indescriptible.
Lo cierto es que Sinaí es el nacimiento de Israel, el verdadero nacimiento, no el nacimiento retrotraído al remoto pasado de todos hermanos del mismo padre, sino el nacimiento de una realidad étnica compleja, socialmente imposible de sistematizar, políticamente tensa, pero con una meta y un aglutinante claro: el Dios de la Ley del Sinaí.
Por supuesto, como dije, esto es como yo lo imagino, a mí, con estas imágenes me cierran los datos del Pentateuco, si otro quiere imaginar otra cosa, está en su derecho, pero claro, teniendo cuidado de que los datos cierren.”
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Abel, me encanta tu forma de verlo, y, te la robo, además así se entienden mejor muchas narraciones del Éxodo, bueno de casi todo el Pentateuco, porque a veces da la impresión, de que a su autor, autores humanos, les falló la memoria, y, no recordaban lo que habían escrito antes
Me gusta lo de un pueblo de gentes distintas, aglutinadas, no, por el origen de un padre, sino por elección divina
Y, me recuerda el nuevo Moisés, que es Jesús, porque Él también, reúne en el monte santo, en el Calvario, y, hace como dirá San Pablo, de los dos pueblos, judío, y, gentil uno. La Iglesia, es también un pueblo de gentes diversas, pero alentadas por el mismo Espíritu, el Espíritu de Jesús, y, salvados por las aguas del bautismo, y, como no esclavos liberados de la esclavitud del pecado
El Dios de Moisés, nuestro Dios, es grande
Un abrazo
Maite
“la mejor parte, es tan sencilla como hacer en cada momento lo que El Señor necesita, y, a, veces va necesitar le demos de comer en el hambriento”
De acuerdo en que la fe mosaica en su principio no es monoteísta en el sentido que hoy judíos, cristianos e islámicos damos a esa palabra, sino en el sentido de “yo elijo mi Dios, porque me eligió, y, no quiero los vuestros”, no recuerdo ahora la palabra, que lo define.
Te refieres, creo yo, al término "monolatrismo" es decir, la adoración de un único Dios, sin perjuicio de reconocer que fuera de mi ámbito existencial (mi grupo, mi tribu, mi territorio), pueden dominar otros dioses.
El fondo del asunto está muy bien tratado por el teólogo Paul Tillich en un ensayo de teología de la cultura muy interesante que se llama "Los dioses del espacio y el Dios del tiempo" (lamentablemente no lo tengo para pasarlo, ya lo volveré a conseguir): señala que en la religión "natural" Dios es una realidad que tiene que ver con el espacio, el dios de mi clan, mi grupo, que habitamos en tal tierra, o vamos hacia tal otra. Incluso entre los nómades, el Dios acompaña el desplazamiento, sin impedimento de que, cuando se llega a una nueva tierra, haya que congraciarse también con los dioses de ese territorio.
Ahora bien, nuestro Dios no niega todo eso, no borra de un plumazo todo: la revelación está entretejida de conceptos espaciales (la tierra que mana leche y miel, salir de, ir a, deambular, etc.) , pero poco a poco va abriéndose camino una manifestación de Dios que tiene que ver no con el espacio sino con el tiempo, con la historia.
Todos los seres tienen un espacio, pero solo el hombre tiene una historia: Dios privilegiadamente se manifiesta en al historia, ¡ya desde su propio nombre!: Yahvé: Yo voy a ir manifestándome, yo voy a ir mostrando lo que soy, yo estaré con vosotros, hasta el Emmanú-El (el Dios que permanece con nosotros)...
La religión de Israel va tornándose pro-fética: habla por medio de hombres en el lugar de Dios, y mira hacia adelante, hacia lo aun no cumplido (las dos cosas están implicadas en la palabra "profeta").
Por eso es tan extraño pero sugestivo el juego temporal del Éxodo: danos permiso para salir a celebrar la fiesta en la que celebraremos que hemos huído de ti.... porque la pascua es el motivo de la salida, pero es también la celebración de la huída.... ¡toda una inversión temporal! Un Dios que se manifiesta como dueño del tiempo y de la historia, para un hombre que vive haciendo historia.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
El prefacio dominical VI del Misal Romano habla poéticamente de ese mismo doble carácter temporal de la Pascua:
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.En ti vivimos, nos movemos y existimos;
y, todavía peregrinos en este mundo,
no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor,
sino que poseemos ya en prenda la vida futura,
pues esperamos gozar de la Pascua eterna,
porque tenemos las primicias del Espíritu
por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Por eso, Señor, te damos gracias y proclamamos tu grandeza cantando con los ángeles.
Es decir: estamos como Israel, moviéndonos en dirección a una Pascua eterna, ¡que ya se ha producido! (precisamente al ponernos en movimiento) y por ello mismo tenemos las primicias de esa vida futura...
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
Sí, me refería a eso mismo, pero el nombre no me salía, lo que citas del teólogo Paul Tillich, creo que lo representa muy bien, la escena de Josue, dando a elegir al pueblo.
Lo que dices del Dios del clan, de la tribu, también nos estaría explicando, justificando la divinización de las fuerzas de la naturaleza, y, sobre los nómadas, en los que podíamos meter hasta los conquistadores como los romanos, los cuales además sus propios Dioses, adoptaban los de los países sometidos. Había que estar a bien con la divinidad en pleno.
No había caído en ello, pero como no podía ser menos tienes razón, la Biblia toca la tierra, no sólo en el ejemplo de la tierra que mana leche y miel, hasta en “la roca que saciar la sed en el desierto”.
Y, al adentrarnos Dios en la historia, nos pone en marcha, somos “Pueblo que camina” como dice el himno litúrgico, o canción de Misa
“Somos el Pueblo que camina
Que marcha por el mundo buscando la Unidad
Somos errantes peregrinos en busca de un camino
Camino de Unidad
Somos El Pueblo que camina
Y, juntos caminando esperamos alcanzar
Esa Ciudad que no se acaba
Sin penas ni tristezas
Ciudad de eternidad”
No había caído en ello pero es cierto, somos la única criatura de Dios con historia, hacemos y proyectamos historia, nos demos cuenta o, no
Me encanta tu definición del Nombre, aunque no sea tal de Dios, Yhv, “Yo soy, Yo estoy”, un Dios que acompaña, que está ahí, como Padre Madre, hasta la definición más bonita, “Emmanuel”, Dios con nosotros, acompañando en nuestra travesía histórica, a Israel a La Iglesia, que por estar en la historia, y, haciendo historia, no puede ni volver al siglo I, ni al XV, ni quedarse quieta para no herir, “corazoncitos burros”
No conocía la definición que das de profeta. “hombres que hablan en el lugar de Dios, y, miran hacia delante, hacia lo que aún no está cumplido”
Porque aparte de la grandeza que Dios, da al hombre elegido, es que es el hombre quien se dirige a los otros hombres, con un mensaje que entiende divino, pero que también le incumbe a él, y, en contra por ejemplo del oráculo de Delfos, el profeta si se compromete, ante el pueblo por lo que dice, el ejemplo mejor lo tenemos pienso yo, en Jeremías. Y, es cierto es Palabra, que va hacia delante, como premio, o reprensión, siempre por el bien del Pueblo, según acepte o rechace esa Palabra, pero al mismo tiempo, aun diciéndola el profeta, no es suya, él es sólo “La Voz de La Palabra”
Y, así es La Pascua judía es celebración de la huida de la esclavitud, pero para ponerse en marcha hacia “La tierra prometida, guiados por Dios, por el Dios dueño del espacio, del Tiempo, y, de la Historia”
Pero es que La Pascua cristiana, es la celebración de la huida de Cristo de la muerte, nuestra huida; liberados por Cristo, el Nuevo y definitivo Moisés, de la esclavitud del Pecado, para llegar a nuestra tierra de promisión, “el Propio Dios, El Cielo”
Y, tan claro es que a nuestro Dios, le encanta la Historia, que se encarna en La Historia. Para ayudarnos a no decir que “No” a su Salvación, con nuestro hacer en la historia.
Hermoso el prefacio, y, tu explicación del mismo
Estamos como Israel, camino a La Pascua eterna, que ya se ha producido, precisamente al ponernos en movimiento, y, por eso tenemos ya las primicias de la vida futura”
O como diría Pablo, en “Esperanza, ya estamos salvos”
Un abrazo
Maite
“El Padre, cuando le pedimos, siempre nos da Lo mejor, nos da, su Espíritu Santo” “