Gracias al curso que estás dando de Rut y Jonás, del que estoy súper contenta, mucho más de lo que esperaba.
Voy descubriendo muchas cosas, una de ellas es esta, “todos somos familia”
Los moabitas y los amonitas, malos, malísimos y, seguramente feos, eran los descendientes de Moab y Amón, hijos y nietos a la vez de Lot, el sobrino de Abraham, es decir que esos chicos nacidos de un incesto paterno filial, son sobrinos nietos del patriarca, del amigo de Dios, lo quieran o no, los elegidos los judíos, son sus parientes, sus hermanos, son familia, tienen abuelo común
Los buenos que a veces no lo son tanto, son familia de los malos, que tampoco lo son tanto, y, que tampoco tienen culpa de su origen. No podemos rechazar a los malos, son de la familia, y, bien pensado que culpa tenían los nenes Moab y Amon de su nacimiento.
Y, en familia hay que ayudarse y amarse
Un abrazo
Maite
“Orar y ayudar a los que oran, con insistencia y Fe en que Dios nos dará su Reino, que nos escucha, aunque parezca a veces, que se esta echando una siesta.”
Además la Biblia obliga a ver esos lazos de sangre, los destaca y pone en primer plano.
Es interesante que el libro particular de un pueblo particular, y además bastante exclusivista tenga tantos momentos en que sus lectores quedan obligados a mirar todo ese entorno, esas historias de familia bien avenidas, mal avenidas, pero en fin, familias.
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.
La verdad es que son esas pequeñas pero grandes cosas que se pasan por alto, y, no es sólo el caso de los nenes de Lot, también los edomitas son parientes, al ser hijos de Edom (Esau). Y, muchos más
En la Revista Teresa de Jesús. Que no tiene desperdicio, en un número de hace algunos años, en un reportaje muy bueno, dedicado a Lot, venían a decir, que como los moabitas, y, amonitas también semitas, eran enemigos de Israel, era una forma de desprestigiarlos.
Vamos como sino en todas en la mayoría de las familias, nos gusta presumir de los buenos, de los malos, los alejamos, olvidando que tampoco somos buenos
Un abrazo
Maite
“Qué bueno saber que Dios nos acepta como somos, pequeños, débiles, desnudos y sucios, para como una Madre, hacernos, rehacernos a su Imagen”