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El Testigo Fiel
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
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Biblia: Vocabulario de Teología Bíblica
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).

Léon-Dufour: Amén

El término amén, lejos de corresponder siempre exactamente a la traducción actual de «¡Así sea!», que expresa un mero deseo, pero no una certeza, significa ante todo: Ciertamente, verdaderamente, seguramente, o sencillamente: Sí. En efecto, este adverbio deriva de una raíz hebraica que implica firmeza, solidez, seguridad (↗fe.). Decir amén es proclamar que se tiene por verdadero lo que se acaba de decir, con miras a ratificar una proposición o a unirse a una plegaria.

1. Compromiso y aclamación.

El amén que confirma un dicho puede tener un sentido débil, como cuando decimos «¡Sea!» Jer 28,6. Pero las más de las veces es una ↗palabra que compromete: con ella muestra uno su conformidad con alguien 1Re 1,36 o acepta una misión Jer 11,5, asume la responsabilidad de un juramento y del juicio de Dios que le va a seguir Num 5,22. Todavía más solemne es el compromiso colectivo asumido en el momento de la renovación litúrgica de la alianza Dt 27,15-26 Neh 5,13.

En la liturgia puede este término adquirir también otro valor; si uno se compromete frente a Dios, es que tiene confianza en su palabra y se remite a su poder y a su bondad; esta adhesión total es al mismo tiempo ↗bendición de aquel al que uno se somete Neh 8,6; es una oración segura de ser escuchada Tob 8,8 Jdt 15,10. El amén es entonces una aclamación litúrgica, y en este concepto tiene su puesto después de las doxologías 1Cr 16,36; en el NT tiene con frecuencia este sentido Rm 1,25 Gal 1,5 2Pe 3,18 Heb 13,21. Siendo una aclamación por la que la asamblea se une al que ora en su nombre, el amén supone que para adherirse a las palabras oídas se comprende su sentido 1Cor 14,16. Finalmente el amén, como adhesión y aclamación, concluye los cánticos de los elegidos, en la liturgia del cielo Ap 5,14 Ap 19,4, donde se une al alleluia.

2. El amén de Dios y el amén del cristiano.

Dios, que se ha comprometido libremente, se mantiene fiel a sus ↗promesas; es el ↗Dios de ↗verdad, que es lo que significa el titulo de Dios amén Is 65,16.

El amén de Dios es Cristo Jesús. En efecto, por él realiza Dios plenamente sus ↗promesas y manifiesta que no hay en él si y no, sino únicamente si 2Cor 1,19s. En este texto sustituye Pablo el amén hebreo por una palabra griega, nai, que significa sí. Jesús, para recalcar que es el enviado del Dios de verdad y que sus palabras son verdaderas, introduce sus declaraciones con un amén Mt 5,18 Mt 18,3., redoblado el evangelio de Juan Jn 1,51 Jn 5,19.

Pero Jesús no es solamente el que dice la verdad diciendo las palabras de Dios, sino que es la ↗palabra misma del verdadero Dios, el amén por excelencia, el ↗testigo fiel y verdadero Ap 3,14. Así, si el cristiano quiere ser ↗fiel, debe responder a Dios uniéndose a Cristo; el único amén eficaz es el que es pronunciado por Cristo a la gloria de Dios 2Cor 1,20. La Iglesia pronuncia este amén en unión con los elegidos del cielo Ap 7,12 y nadie puede pronunciarlo a menos que la gracia del señor Jesús esté en él; así el voto con que termina la Biblia y que va sellado por un último amén, es que esta gracia sea con todos Ap 22,21.

fuente: Leon-Dufour, Xavier: Vocabulario de teología bíblica. Edición original: "Vocabulaire de théologie biblique", Paris, Editions du Cerf, 1962. Edición española: ISBN: 9788425408090 (Ed. Herder - 2001)
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