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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Biblia: Vocabulario de Teología Bíblica
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).

Léon-Dufour: Cruz

Jesús murió crucificado. La cruz, que fue el instrumento de la redención, ha venido a ser, juntamente con la ↗muerte, el ↗sufrimiento, la ↗sangre, uno de los términos esenciales que sirven para evocar nuestra salvación. No es una ignominia, sino un título de gloria, primero para Cristo, luego para los cristianos.

I. La Cruz de Jesucristo

1. El escándalo de la cruz.

«Nosotros predicamos a Cristo crucificado, ↗escándalo para los judíos y ↗locura para los paganos» 1Cor 1,23. Con estas palabras expresa Pablo la reacción espontánea de todo hombre puesto en presencia de la cruz redentora. ¿Cómo podría venir la salvación al mundo grecorromano por la crucifixión, aquel suplicio reservado a los esclavos Flp 2,8, que no sólo era una muerte cruel, sino además una ignominia Heb 12,2 Hb 13,13? ¿Cómo podría procurarse la redención a los judíos por un cadáver, aquella impureza de la que había que deshacerse lo antes posible Jos 10,26s 2Sa 21,9ss Jn 19,31, por un condenado colgado del patíbulo y marcado con el estigma de la ↗maldición divina Dt 21,22s Gal 3,13? En el calvario era fácil a los presentes chancearse con él invitándole a bajar de la cruz Mt 27,39-44 p. En cuanto a los discípulos, podemos imaginarnos su reacción horrorizada. Pedro, que, sin embargo, acababa de reconocer en Jesús al Mesías, no podía tolerar el anuncio de su sufrimiento y de su muerte Mt 16,21ss p Mt 17,22s p: ¿cómo hubiera admitido su crucifixión? Así, la víspera de la pasión anunció Jesús que todos se escandalizarían a causa de él Mt 26,31 p.

2. El misterio de la cruz.

Si Jesús, y los discípulos después de él, no dulcificaron el escándalo de la cruz, es que un misterio oculto le confería sentido. Antes de pascua era Jesús el único que afirmaba su necesidad, para ↗obedecer a la ↗voluntad del Padre Mt 16,21 p. Después de pentecostés los discípulos, ilusionados por la gloria del resucitado, proclaman a su vez esta necesidad, situando el escándalo de la cruz en su verdadero puesto en el ↗designio de Dios. Si el ↗Mesías fue crucificado Act 2,23 Hch 4,10, «colgado del leño» Hch 5,30 Hch 10,39 en una forma escandalosa Dt 21,23, fue sin duda a causa del ↗odio de sus hermanos. Pero este hecho, una vez esclarecido por la profecía, adquiere una nueva dimensión: ↗realiza «lo que se había escrito acerca de Cristo» Act 13,29. Por esto los relatos evangélicos de la muerte de Jesús encierran tantas alusiones a los salmos Mt 27,33-60 p Jn 19,24.28.36s: «era necesario que el Mesías sufriera», conforme con las ↗Escrituras, como lo explicará el resucitado a los peregrinos de Emaús Lc 24,25s.

3. La teología de la cruz.

Pablo había recibido de la tradición primitiva que «Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras» 1Cor 15,3. Este dato tradicional suministra un punto de partida a su reflexión teológica; reconociendo en la cruz la verdadera ↗sabiduría, no quiere conocer sino a Jesús crucificado 1Co 2,2. En ello, en efecto, resplandece la sabiduría del designio de Dios, anunciada ya en el AT 1Co 1,19s; a través de la debilidad del hombre se manifiesta la ↗fuerza de Dios 1Co 1,25. Desarrollando esta intuición fundamental descubre Pablo un sentido incluso en las modalidades de la crucifixión. Si Jesús fue «colgado del ↗árbol» como un maldito, era para rescatarnos de la maldición de la ley Gal 3,13. Su cadáver expuesto sobre la cruz, «↗carne semejante a la del ↗pecado», permitió a Dios «condenar el pecado en la carne» Rom 8,3; la sentencia de la ↗ley ha sido ejecutada, pero al mismo tiempo Dios «la ha suprimido clavándola en la cruz, y ha despojado a los poderes» Col 2,14s. Así, «por la sangre de su cruz» se ha ↗reconciliado Dios a todos los seres Col 1,20; suprimiendo las antiguas divisiones causadas por el pecado, ha restablecido la ↗paz y la ↗unidad entre judíos y paganos para que no formen ya sino un solo ↗cuerpo Ef 2,14-18. La cruz se yergue, pues, en la frontera entre las dos economías del AT y del NT.

4. La cruz, elevación a la gloria.

En el pensamiento de Juan no es la cruz sencillamente un ↗sufrimiento, una humillación, que halla con todo cierto sentido por razón del designio de Dios y por sus efectos saludables; es ya la ↗gloria de Dios anticipada. Por lo demás, la tradición anterior no la mencionaba nunca sin invocar luego la glorificación de Jesús. Pero, según Juan, en ella triunfa ya Jesús. Utilizando para designarla el término que hasta entonces indicaba la exaltación de Jesús al cielo Act 2,33 Hch 5,31, muestra el momento en que el ↗Hijo del hombre es «elevado» Jn 8,28 Jn 12,32s, como una nueva serpiente de bronce, signo de salvación Jn 3,14 Num 21,4-9. Se diría que en su relato de la pasión avanza Jesús hacia ella con majestad. Sube a ella triunfalmente, ya que allí funda su Iglesia «dando el ↗Espíritu» Jn 19,30 y haciendo que mane de su costado la ↗sangre y el ↗agua Jn 19,34. En adelante habrá que «mirar al que han atravesado» Jn 19,37, pues la ↗fe se dirige al crucificado, cuya cruz es el signo vivo de la salvación. Parece que en el mismo espíritu vio el Apocalipsis a través de este «leño» salvador el «leño de la vida», a través del «árbol de la cruz» «el árbol de vida» Ap 22,2.14.19.

II. La Cruz, Marca del Cristiano

1. La cruz de Cristo.

El Apocalipsis, revelando que los dos testigos habían sido martirizados «allí donde Cristo fue crucificado» Ap 11,8, identifica la suerte de los ↗discípulos con la del Maestro. Es lo que exigía ya Jesús: «Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me ↗siga» Mt 16,24 p. El discípulo no sólo debe ↗morir a sí mismo, sino que la cruz que lleva es signo de que muere al ↗mundo, que ha roto todos sus lazos naturales Mt 10,33-39 p, que acepta la condición de ↗perseguido, al que quizá se quite la vida Mt 23,34. Pero al mismo tiempo es también signo de su gloria anticipada Jn 12,26.

2. La vida crucificada.

La cruz de Cristo que, según Pablo, separaba las dos economías de la ↗ley y de la ↗fe, viene a ser en el corazón del cristiano la frontera entre los dos mundos de la ↗carne y del ↗espíritu. Es la única ↗justificación y la única ↗sabiduría. Si se ha convertido, es porque ante sus ojos se han dibujado los rasgos de Jesucristo en cruz Gal 3,1. Si es justificado, no lo es en absoluto por las ↗obras de la ley, sino por su fe en el crucificado; porque él mismo ha sido crucificado con Cristo en el ↗bautismo, tanto que ha muerto a la ley para vivir para Dios Gal 2,19, y que ya no tiene nada que ver con el ↗mundo Ga 6,14. Así pone su ↗confianza en la sola ↗fuerza de Cristo, pues de lo contrario se mostraría «enemigo de la cruz» Flp 3,18.

3. La cruz, título de gloria del cristiano.

En la vida cotidiana del cristiano, «el ↗hombre viejo es crucificado» Rom 6,6, hasta tal punto que es plenamente liberado del pecado. Su juicio es transformado por la sabiduría de la cruz 1Cor 2. Por esta sabiduría se convertirá, a ↗ejemplo de Jesús, en humilde y «↗obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» Flp 2,1-8. Mas en general, debe contemplar el «modelo» de Cristo que «llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que, muertos al pecado, viviéramos para la justicia» 1Pe 2,21-24. Finalmente, si bien es cierto que debe temer siempre la apostasía, que le induciría a «crucificar de nuevo por su cuenta al Hijo de Dios» Heb 6,6, puede, sin embargo, exclamar con orgullo con san Pablo: «Cuanto a mí, no quiera Dios que me gloríe sino en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo» Gal 6,14.

fuente: Leon-Dufour, Xavier: Vocabulario de teología bíblica. Edición original: "Vocabulaire de théologie biblique", Paris, Editions du Cerf, 1962. Edición española: ISBN: 9788425408090 (Ed. Herder - 2001)
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