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El Testigo Fiel
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«Mira que estoy a la puerta y llamo,
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Biblia: Vocabulario de Teología Bíblica
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).

Léon-Dufour: Don

En el origen de todo don enseña la Biblia a reconocer una iniciativa divina. «Toda dádiva perfecta... desciende del Padre de las luces» Sant 1,17 Tob 4,19. Dios es quien tiene la iniciativa de la creación y quien da a todos alimento y vida Sal 104; también Dios tiene la iniciativa de la salud Dt 9,6 1Jn 4,10. Por consiguiente, la generosidad se descamina cuando pretende preceder a la ↗gracia Jn 13,37s; la primera actitud que se impone al hombre es abrirse al don de Dios Mc 10,15 p. Recibiéndolo se hace capaz de auténtica generosidad y es llamado a practicar a su vez el don 1Jn 3,16.

AT

1. Los dones de Dios.

El AT es, más que el tiempo del don, el tiempo de la ↗promesa. Los dones mismos no hacen sino prefigurar y preparar el don definitivo.

«A tu posteridad doy yo este país» dice Yahveh a Abraham Gen 15,18. El eco de esta palabra resuena por todo lo largo del Pentateuco. El Deuteronomio se aplica a hacer apreciar tal don Dt 8,7 Dt 11,10, pero anuncia también que las infidelidades acarrearán el exilio; otro don es necesario: la ↗circuncisión del corazón, condición del retorno y de la vida Dt 29,21-30,6.

Por medio de Moisés da Dios a su pueblo la ↗ley Dt 5,22,. don excelente entre todos Sal 147,19s, pues es una participación en su propia sabiduría Eclo 24,23 Dt 4,5-8. Pero la ley es impotente, si es malo el corazón que la recibe Neh 9,13.26. A Israel le hace falta un ↗corazón nuevo; tal es el don futuro, hacia el que orientan los profetas sus aspiraciones Jer 24,7 Ez 36,26ss.

Lo mismo se puede decir de todos los dones del AT: los unos parecen quedar interrumpidos (dinastía davídica, presencia de la ↗gloria en el templo) y sucesivas decepciones fuerzan a dirigir las esperanzas más adelante; los otros no son ya sino recuerdos que atizan los deseos, ↗pan del cielo Sab 16,20s, ↗agua de la roca Sal 105,41. Israel ha recibido mucho, pero aguarda todavía más.

2. Los dones de Dios.

Israel, para reconocer el soberano dominio y los beneficios de Yahveh, le ofrece ↗primicias, diezmos Dt 26 y ↗sacrificios Lev 1.. Aporta también dones para compensar las infidelidades de la alianza Lev 4 Lv 5 y restablecerse en el favor de Yahveh 2Sa 24,21-25.

Las ofrendas a Dios se sitúan, pues, en una perspectiva de reciprocidad Eclo 35,9s.

3. Los dones recíprocos.

En esta perspectiva se comprende, las más veces, el don entre individuos, familias ó pueblos. Donde se manifiesta la hesed, esa benevolencia y beneficencia mutuas, que son regla entre aliados o amigos. El que acepta el don acepta la ↗alianza y se veda toda actitud hostil Gen 32,14 Jos 9,12ss 2Sa 17,27.. 2S 19,32.. Pero los dones que pudieran tender a corromper son severamente excluidos Ex 23,8 Is 5,23. La perspectiva no carece, pues, de nobleza, en cuanto la reciprocidad de las prestaciones testimonia normalmente la reciprocidad de los sentimientos.

El don a los pobres, recomendado en términos magníficos (↗limosna), tiende también a asimilarse a los dones recíprocos. Se espera que el pobre tenga un día con qué corresponder Eclo 22,23 o que Yahveh compense en su lugar Prov 19,17. Se desaconseja tajantemente dar al hombre malo Tob 4,17: tal don redundará en pura pérdida Eclo 12,1-7. El AT se cuida de asociar a una generosidad muy real una prudencia razonable.

NT

«Si conocieras el don de Dios»... Jn 4,10. El NT, poniendo plenamente de relieve la loca generosidad de Dios Rom 5,7s trastorna las perspectivas humanas. Es verdaderamente el tiempo del don.

1. El don de Dios en Jesucristo.

El Padre nos revela su ↗amor al darnos a su Hijo Jn 3,16, y en el Hijo se da el Padre mismo, pues Jesús está totalmente lleno de la riqueza del Padre Jn 1,14: palabras y obras, poder de juzgar y de vivificar, nombre, gloria, amor, todo lo que pertenece al Padre es dado a Jesús Jn 17.

En su ↗fidelidad al amor que le une al Padre Jn 15,10 realiza Jesús el don completo de sí mismo: «da su vida» Mt 20,28 p. «Verdadero pan del cielo dado por el Padre», da «su carne por la vida del mundo» Jn 6,32.51 Lc 22,19: «Esto es mi cuerpo dado por vosotros.» Por su sacrificio obtiene que se nos comunique el ↗Espíritu prometido Act 2,33, «don de Dios» por excelencia Act 8,20 Hch 11,17. Ya en esta tierra poseemos así las arras de nuestra ↗herencia: somos enriquecidos con todo don espiritual 1Cor 1,5ss y jamás se celebrará bastante la sobreabundancia del don dela ↗gracia Rom 5,15-21. En forma secreta, pero real Col 3,3s vivimos ya de la ↗vida eterna, «don gratuito de Dios» Rom 6,23.

2. El don a Dios en Jesucristo.

Desde el sacrificio de Cristo, a la vez don de Dios a la humanidad Jn 3,16 y don de la humanidad a Dios Heb 2,16s, los hombres no tienen ya que presentar otros dones. La víctima perfecta basta para siempre Heb 7,27. Pero deben unirse a esta víctima y presentarse ellos mismos a Dios Rom 12,1, ponerse a su disposición para el servicio de los otros Gal 5,13-16 Heb 13,16. Porque la gracia no se recibe como un regalo que pudiera uno guardar para sí; se recibe para que ↗fructifique Jn 15 Mt 13,12.

3. El don sin correspondencia.

El movimiento del don a los otros adquiere, pues, una amplitud y una intensidad jamás conocidas. La «codicia», que se opone al don, debe combatirse sin remisión. Ahora ya, en lugar de buscar la reciprocidad de las prestaciones, hay más bien que esquivarla Lc 14,12ss. Cuando se han recibido tanto de Dios, todo cálculo, toda estrechez de corazón resultan escandalosos Mt 18,32s.

«Da a quien te pida» Mt 5,42. «Habéis recibido gratis, dad gratis» Mt 10,8. El cristiano está llamado a considerar todo, bienes materiales o dones espirituales, como ↗riquezas de las que sólo es administrador y que le han sido confiadas para el servicio de los demás 1Pe 4,10s. Y, consejo inaudito, al que desea la perfección le exhorta Jesús incluso a dar toda su fortuna Lc 18,22. El don de Dios en Jesucristo nos lleva todavía más lejos: Jesús «ofreció su vida por nosotros», y así la gracia nos impele a «ofrecer también nosotros nuestra vida por nuestros hermanos» 1Jn 3,16; «no hay mayor amor...» Jn 15,13.

El don realiza la unión en el amor y suscita en todos la ↗acción de gracias 2Cor 9,12-15. El donante da gracias a Dios tanto y más que el beneficiario, pues sabe que su misma generosidad es una gracia 2Cor 8,1, fruto del amor que viene de Dios 1Jn 3,14-18. Y por eso en definitiva «hay más dicha en dar que en recibir» Act 20,35.

fuente: Leon-Dufour, Xavier: Vocabulario de teología bíblica. Edición original: "Vocabulaire de théologie biblique", Paris, Editions du Cerf, 1962. Edición española: ISBN: 9788425408090 (Ed. Herder - 2001)
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