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El Testigo Fiel
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Biblia: Vocabulario de Teología Bíblica
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).

Léon-Dufour: Misterio

El término griego mysterion no aparece en la Biblia griega sino en algunos libros tardíos (Tob, Jdt, Sab, Eclo, Dan, 2Mac); tiene como trasfondo el arameo taz, que designa una «cosa secreta» y corresponde también al hebreo clásico sód (empleado todavía en Qumrán). En el NT esta palabra es ya un término técnico de teología. Pero como se usaba ampliamente en el ambiente helenístico (filosofía, cultos «de misterios», gnosis, magia), importa fijar con exactitud su sentido para evitar las interpretaciones inexactas.

AT

1. La revelación de los secretos de Dios.

La idea de los secretos de Dios es familiar desde hace mucho tiempo para Israel. Estos secretos atañen particularmente al designio de salvación que realiza Dios en la historia humana y que forma el objeto de la ↗revelación: «¿Hace Dios alguna cosa sin revelar su secreto (sód) a sus siervos, los profetas?» Am 3,7 Num 24,4.16. De esta doctrina clásica está lleno en particular el segundo Isaías: el destino histórico de Israel responde al plan divino revelado de antemano por la ↗palabra profética, y es lo que asegura la venida de la ↗salvación al final de los ↗tiempos Is 41,21-28. Tal es el antecedente de la noción técnica y religiosa de «misterio», que atestiguan paralelamente Daniel y el libro de la Sabiduría.

2. Daniel y el Libro de la Sabiduría.

a. El libro de Daniel es un apocalipsis, es decir, una ↗revelación de los «secretos» divinos (rdz: Dan 2,18s.27s.47 Dn 4,6). Estos secretos no son, como en otras obras apócrifas, los de la creación; atañen a lo que se realiza en el tiempo, bajo la forma de una historia seguida, orientada hacia un fin; con otras palabras: los misterios del ↗designio de salvación. Estos secretos están inscritos en el cielo y se cumplirán de forma infalible; así Dios puede revelarlos en sueños, en visiones, o por intermedio de los ángeles Dn 2 Dn 4 Dn 5 Dn 7 Dn 8 10-12. No hay sabiduría humana que pueda dar tal conocimiento del porvenir; pero Dios es «la revelación de los misterios» Dn 2,28.47. Da a conocer por adelantado «lo que debe suceder al fin de los días» Dn 2,28: y si sus revelaciones enigmáticas son incomprensibles a los hombres, él da a algunos privilegiados una ↗sabiduría Dn 5,11, un ↗espíritu extraordinario, gracias a los cuales «ningún misterio los embaraza» Dn 4,6. Lo que así revela son sus ↗juicios, que son el preludio de la ↗salvación. Por lo demás, hace tiempo que este objeto se halla encerrado en las ↗Escrituras proféticas: a Daniel que escudriña el Libro de Jeremías viene Gabriel a descubrirle el misterioso significado del oráculo de las ↗Semanas Dan 9. Así pues, las Escrituras se tratan aquí de la misma manera que los sueños o las visiones, que, por lo demás, traducen en símbolos enigmáticos los secretos-designios de Dios.

b. El libro de la Sabiduría no ignora la existencia de «misterios» en los cultos del paganismo Sab 14,15.23. Pero, en conformidad con el libro de Daniel, aplica el término a las realidades trascendentes que son objeto de la revelación: los secretos de Dios en la remuneración de los justos Sb 2,22, los secretos relativos al origen de la ↗sabiduría divina Sb 6,22. Estos misterios son de orden soteriológico (el «mundo venidero», término del designio de salvación) y teológico (el ser íntimo de Dios). Corresponden, pues, a los que tratan los autores de apocalipsis.

3. El judaísmo extrabíblico.

a. Apocalipsis apócrifos. En la literatura apócrifa se supone que Enoc, como Daniel, «conoce los secretos de los santos» (1En 106,9): ha leído las tabletas del cielo, en que están escritos todos los acontecimientos del futuro, y así ha aprendido el misterio del destino final de los justos (103,2ss) y de los pecadores (104, 10). El misterio es, pues, aquí la realización escatológica del ↗designio de Dios, noción que conservarán todavía los apocalipsis de Esdras y de Baruc.

b. Los textos de Qumrán dan igualmente gran importancia al conocimiento de este «misterio venidero» que tendrá lugar en el «día de la visita» y determinará la suerte de los justos y de los pecadores. Buscan su descripción en las Escrituras proféticas, cuya explicación les ha proporcionado el maestro de justicia, pues «Dios le ha dado a conocer todos los misterios de las palabras de sus servidores, los profetas» Dan 9. Se trata de una exégesis inspirada que equivale a una nueva revelación: «los últimos tiempos serán más largos que todo lo que han predicho los profetas, pues los misterios de Dios son maravillosos». Pero esta revelación está reservada a los que caminan «en la perfección de la vía»: revelación esotérica que no se debe comunicar a los malos, a los hombres de fuera.

NT

I. La Enseñanza de Jesús

Los sinópticos emplean sólo una vez la palabra mysterion; el evangelio de Juan, nunca. «A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios. pero para los de fuera todo sucede en parábolas» Mc 4,11 p. Así responde Jesús a los discípulos que le interrogan sobre el sentido de la parábola del sembrador. Distingue en su auditorio a los que pueden oir el misterio y a «los de fuera», qué por su dureza de corazón no pueden comprenderlo, según la palabra de Isaías Is 6,9s Mc 4,12 p. Para éstos la venida del reino es un enigma, cuya enseñanza en parábolas no revela la clave. Pero a los discípulos «es dado el misterio» y las parábolas les son explicadas. El misterio en cuestión es, pues, el advenimiento del ↗reino, conforme al ↗designio de Dios testimoniado por las antiguas profecías: Jesús vuelve aquí a un tema central de los apocalipsis judíos. Su propia obra consiste en instaurar el reino acá abajo y en revelar en su plenitud los secretos divinos que le atañen y que «estaban ocultos desde la fundación del mundo» Mt 13,35. Con él queda acabada la ↗revelación, puesto que se cumplen las ↗promesas: el misterio del reino está presente acá en la tierra en su persona. Pero por eso mismo la humanidad se divide en dos: los discípulos lo acogen; «los de fuera» le cierran el corazón. La proclamación del misterio no es por tanto esotérica Mc 1,15 p Mc 4,15 p; sin embargo, el velo de las parábolas no se descorre sino para los que pueden oirle Mt 13,9.43. Aun para éstos, entrar en el misterio no es cuestión de inteligencia humana; es un don de Dios.

II. La Enseñanza de San Pablo

Hay que situarse en la misma perspectiva —la del apocalipsis judío— para comprender los usos de la palabra mysterion en san Pablo. Esta palabra, en efecto, sugiere una realidad profunda, inexpresable; abre un resquicio hacia el infinito. El objeto que designa no es otro que el del ↗Evangelio: la realización de la ↗salvación por la ↗muerte y la ↗resurrección de Cristo, su implantación en la historia por la proclamación de la ↗palabra. Pero este objeto es caracterizado como un secreto divino, inaccesible a la inteligencia humana fuera de la revelación 1Cor 14,2. La palabra conserva así su resonancia escatológica; pero se aplica a las etapas sucesivas a través de las cuales se realiza la salvación anunciada: la venida de Jesús a la tierra, el tiempo de la Iglesia, la consumación de los siglos.

1. El despliegue del misterio en el tiempo.

En las primeras epístolas (2Tes, 1Cor, Rom) se enfocan sucesivamente estos diversos aspectos del misterio. Hay identidad entre «el anuncio del misterio de Dios» (1Cor 2,1, según ciertos manuscritos) y la proclamación del Evangelio 1Co 1,17 de Jesús crucificado 1Co 1,23 1Co 2,2. Tal es el objeto del mensaje aportado por Pablo a los corintios, ↗escándalo para los judíos y ↗locura para los griegos, pero sabiduría para los que creen 1Co 1,23s. Esta ↗sabiduría divina in mysterio 1Co 2,7 estaba hasta entonces oculta; ninguno de los príncipes de este mundo la había reconocido 1Co 2,8s; pero nos ha sido revelada por el ↗Espíritu, que escruta hasta las profundidades de Dios 1Co 2,10ss. Inaccesible al hombre psíquico abandonado a sus solas fuerzas naturales, es inteligiblé para el hombre espiritual, al que la enseña el Espíritu 1Co 2,15. Sin embargo, sólo a los «perfectos» 1Co 2,6, no ya a los neófitos 1Co 3,1s, puede el Apóstol, «dispensador de los misterios de Dios» 1Co 4,1, «expresar en términos de espíritu realidades de espíritu» 1Co 2,13, de modo que comprendan todos los dones de gracia 1Co 2,12 encerrados en este misterio. El Evangelio se da a todos, pero los cristianos son llamados a profundizar progresivamente su conocimiento.

Ahora bien, este misterio, actualmente en acción acá en la tierra para la salvación de los creyentes, está en lucha con un «misterio de iniquidad» 2Tes 2,7, es decir, con la acción de ↗Satán que culminará en la manifestación del ↗anticristo. Su despliegue en la historia se hace por vías paradójicas; así fue necesario el ↗endurecimiento de una parte de Israel para que pudiera salvarse la masa de los paganos Rom 11,25: misterio de la incomprensible sabiduría divina Rm 11,33 que ha hecho que fuera para bien la caída del pueblo elegido. Al final dél misterio triunfará Cristo, cuando resuciten los muertos, y los vivos sean transformados para participar de su vida celestial 1Cor 15,51ss. El «misterio de Dios» engloba toda la historia sagrada, desdela venida de Cristo a la tierra hasta su parusía. El Evangelio es «la revelación de este misterio, envuelto en ↗silencio en los siglos eternos, pero manifestado ahora y, mediante las ↗Escrituras que lo predicen, llevado al conocimiento de todas las naciones» Rom 16,25s.

2. El misterio de Cristo y de la Iglesia.

En las epístolas de la cautividad (Col, Ef) se concentra la atención de Pablo en el aspecto presente del «misterio de Dios» Col 2,2: el «misterio de Cristo» Col 4,3 Ef 3,4 que realiza la salvación por medio de su Iglesia. Este misterio estaba oculto en Dios durante todos los siglos Col 1,26 Ef 3,9,3,5; pero Dios acaba de manifestarlo Col 1,26, de darlo a conocer Ef 1,9, de ponerlo a la luz Ef 3,9, de ↗revelarlo a los apóstoles y a los profetas y en particular a Pablo mismo Ef 3,4s. Es el objeto del Evangelio Ef 3,6 Ef 6,19. Es la última palabra del ↗designio de Dios, formado mucho antes para que se realizara en la plenitud de los ↗tiempos: «reducir todas las cosas bajo una sola cabeza, Cristo, las cosas celestiales como las terrenales» Ef 1,9s. La apocalíptica judía escudriñaba las maravillas de la creación; la revelación cristiana manifiesta su secreto más íntimo: en Cristo, primogénito de toda criatura, todas las cosas hallan su consistencia Col 1,15ss y todas son ↗reconciliadas Col 1,20. La apocalíptica escrutaba también las vías de Dios en la historia humana; la revelación cristiana las muestra en su convergencia hacia Cristo, que encuadra la salvación en la historia gracias a su Iglesia Ef 3,10: en adelante ↗judíos y paganos son admitidos a la misma herencia, son miembros del mismo ↗cuerpo, beneficiarios de la misma promesa Ef 3,6. De este misterio ha sido Pablo constituido ministro Ef 3,7s. En él todo adquiere un significado misterioso; así la unión del hombre y de la ↗mujer, símbolo de la unión de Cristo y de la Iglesia Ef 5,32. En él tanto los paganos como los judíos hallan el principio de la esperanza Col 1,27. ¡Cuán grande es este «misterio de la fe» 1Tim 3,9, este «misterio de la piedad, manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre los paganos, creído en el mundo, arrebatado a la gloria» 1Tim 3,16!

Una progresión continua conduce así del misterio enfocado por los apocalipsis judíos al «misterio del ↗reino de Dios» revelado por Jesús, y finalmente al «misterio de Cristo» cantado por el Apóstol de las gentes. Este misterio no tiene nada de común con los cultos de misterios de los griegos y de las religiones orientales, aun cuando Pablo utilice, cuando se presenta la ocasión, algunos de los términos técnicos de que las mismas se servían, a fin de oponer mejor a estos aspectos particulares del «misterio de iniquidad» 2Tes 2,7 el verdadero misterio de salvación, como en otro lugar opone a la falsa sabiduría humana la verdadera sabiduría divina manifestada en la ↗cruz de Cristo 1Cor 1,17-25.

III. El Apocalipsis de San Juan

En el Apocalipsis la palabra mysterion designa en dos ocasiones el significado terreno de los símbolos que explica el vidente Ap 1,20 o el ángel que le habla Ap 17,7. Pero también en dos pasajes adopta un sentido muy próximo al que le daba san Pablo. En la frente de ↗Babilonia la grande, que representa a Roma, está escrito un nombre, un misterio Ap 17,5; es que en ella está en acción el «misterio de iniquidad» que denunciaba ya san Pablo 2Tes 2,7. Finalmente, el último día, cuando el séptimo ángel toque la trompeta para anunciar el juicio final, «se consumará el misterio de Dios, según la buena nueva que ha dado de él a sus servidores, los profetas» Ap 10,7 1Cor 15,20-28.

A esta consumación aspira la Iglesia. Desde ahora vive ya en el misterio; pero, insertada en medio del «mundo presente», está desgarrada entre los poderes divinos y los poderes diabólicos. Vendrá un día en que los poderes diabólicos sean por fin aniquilados Ap 20 1Cor 15,26s y en que la Iglesia entre en el «mundo venidero». Entonces sólo subsistirá el misterio de Dios, en un universo renovado Ap 21 1Cor 15,28. Tal es el término de la revelación cristiana.

fuente: Leon-Dufour, Xavier: Vocabulario de teología bíblica. Edición original: "Vocabulaire de théologie biblique", Paris, Editions du Cerf, 1962. Edición española: ISBN: 9788425408090 (Ed. Herder - 2001)
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