Experiencia frecuente de Israel y hecho común, tanto que un autor dice: "En la época en que los reyes van a la guerra" (2Sm 11,1). Josué presenta a Israel en guerra de conquista, atacando. Después la mayoría de las guerras de Israel son defensivas o consecuencia de una política de alianzas. De unos batallones de voluntarios (Jue 5) se pasa con Salomón a un ejército regular, armado al estilo de la época. Israel puede vencer a reyes vecinos, pero no puede enfrentarse con las grandes potencias: Asiria y Babilonia. Armas defensivas son escudo, coraza y yelmo; ofensivas son la espada, lanza, jabalina, honda. En Israel se encuentra una vieja institución y una ideología de la "guerra santa". Es del Señor (Ex 17,16; Nm 21,24), porque el Señor lucha por Israel, no al revés; es santa por su dedicación, su nombre y sus ritos (Jl 4,9; Jr 6,4). Recogiendo datos sueltos se puede reconstruir este proceso: convocación o leva (Is 13,3), consagración o purificación cúltica; un oráculo anuncia la victoria (Jos 2,24). Dios acude a la batalla: en el arca que es su paladión (Nm 10,35-36), o se presenta en una teofanía de tormenta (Jue 5; Jos 10) para luchar por Israel (Ex 15,3; Jos 23,10); envía su pánico, que desbarata al enemigo (Ex 23,27); tiene sus escuadrones, que son los israelitas en tierra (Ex 7,4), astros y meteoros en la altura (Jue 5,20; Sal 18); y tiene sus armas. Al ejército de Israel unas veces le toca mirar inmóvil (Ex 14; 2Cr 20), otras, tiene que luchar; ésta es una de las principales tareas del rey (Sal 45,20-21). Derrotado el enemigo, el pueblo consagra al Señor todo o parte del botín, algunos o todos los enemigos: es el herem o exterminio sacro (Nm 21,1-3; Dt 20). La guerra, en concreto la guerra santa, engendra una serie de imágenes militares aplicadas al Señor: ejemplo de síntesis son Hab 3 y Sab 5,17-23. Pero la guerra no es un bien, sino una desgracia, un castigo (Dt 12,10), y a veces la guerra santa se vuelve contra Israel pecador. Así, la ideología de la guerra se va superando con la idea de la ↗paz; la panoplia del Señor se vuelve metafórica (Is 62), su espada es escatológica y sirve para la ejecución de los rebeldes; el Señor vence a la guerra con la paz (Is 2,2-5; Sal 76,4).