Dado que Dios actúa de ordinario en los hombres por medio de hombres, el oficio de mediador aparece con frecuencia en el AT. El mediador tiene una función descendente y otra ascendente. De parte de Dios trae a los hombres su ley, su palabra, su mensaje, su bendición, su signo o milagro, su ↗alianza; de parte de los hombres levanta a Dios la ↗intercesión, el sacrificio, la acción de gracias. Varios oficios incluyen una función mediadora: el sacerdote, el rey, el profeta, el juez, otros jefes; el pueblo de Israel es un mediador entre Dios y las otras naciones, como espacio de revelación y atracción. De una manera especial será mediador el ↗Siervo del Señor. Entre los mediadores más ilustres aparecen Abrahán (Gn 18) y ↗Moisés (Ex 32; Nm 14). Más tarde se personifican la ↗palabra, el ↗espíritu, la sabiduría, como mediadores de Dios para los hombres.